Hipocresía total     
 
 Diario 16.    18/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Hipocresía total

La hipocresía es vicio nacional de gran raigambre y amplia ejecutoria. Una muestra reciente: pedir la amnistía para los dos centenares de presos políticos que aún purgan penas en cárceles españolas es tarea laudable que no enfada ni a los ultraconfesionales. Pero los ultraconfesionales montan en cólera y desbarran en cuanto se les recuerda explícitamente que esos doscientos detenidos, o muchos de ellas, están condenados por hechos de sangre y que, a pesar de ello, hay que amnistiarlos. Amnistiar los hechos de armas contra la dictadura puede hacerse, pero no puede mentarse. Llamar al pan zapato y perro al vino es la mejor manera de que la moral convencional no sufra, duerman el sueño de los justos las almas candidas, los ultraconfesionales puedan guardar su conciencia inmaculada y los censores sigan leyendo sin fulminar. Pero guay del que le llame pan al pan y amnistía total a la amnistía total. Al infierno, hermano.

Un país es cosa seria, señores. Un país es realidad multitudinaria y gigante que requiere coraje en el alma, lengua sin pelos y esa virtud insigne que consiste en llamar a las cosas por su nombre. Hablar bajito y con circunloquios es propio de confesonario o de sacristía, pero no es idioma apropiado para dirigirse a los ciudadanos en la plaza pública.

Cuando el general Franco concedió amnistía total al fin de la guerra civil, no se anduvo por las ramas, amnistió todo, delitos de sangre y delitos de hueso, delitos de frente y delitos por la espalda. Y de esas amnistías ha habido muchas en la historia de España, de Europa y del mundo. Cerrar una etapa histórica no puede hacerse si uno se coge la pluma con

papel de fumar. Aquí hay que amnistiar a los que combatieron a la dictadura, a todos, para poder volver a empezar "el camino alegre de la paz".

Pero, eso sí, iniciada la paz, Iniciada la ley de todos, al que agarre las armas para imponer su voluntad a balazos le va a caer el peso de la ley hasta troncharlo. Amnistiar es olvidar, y aquí hay que olvidar a la dictadura y a los enemigos de todo tipo de la dictadura. Pero luego llega la paz, y el imperio estricto de la ley.

¿O es que aquí no ha habido nunca una "dictadura"?

 

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