Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Todo, menos España     
 
 El Alcázar.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TODO, MENOS ESPAÑA

La proxima confrontación electoral no se resolverá con la victoria de las izquierdas o de las derechas. Un modesto ojeo por la prensa nacional y uno llega a la conclusión de que en los comicios, como aconteció en febrero de 1.936, lo que se pondrá en juego será la existencia o no existencia de España. si se pierde no ya el concepto sino el instinto de unidad, ¿de qué servirán los procesos electorales, la pluralidad ideológica, la participación política y la reconciliación nacional? ¿O es que todo eso consiste en hacer astillas un tronco venerable para culminar en una multiplicación enloquecida de pueblos sin horizontes, pero con sólidas fronteras?. Bien está, si, el reconocimiento de las pluralidades, la distinción de las culturas y el respeto a todo lo que es peculiar en este o aquel brazo del árbol; sobre todo si ese reconocimiento o esa exaltación sirve como "fuente de la fortaleza y unidad de la Patria".

Cometen un gravísimo delito quienes izan gallardetes o afanes secesionistas por satisfacer ínfimos intereses comarcales —y bien sabe Dios que no me estoy refiriendo a nuestras fecundas y grandes regiones— aceptan o desean la destrucción del cuerpo y del alma de España.

La unidad no es un accidente casual, sino un lejano, difícil, vasto y heroico proceso de integración y no de dominio. España es una realidad física y espiritual; un pueblo plural que multiplicó su cultura y la paseó en gloria y redención por el mundo. Las peculiaridades y distinciones regionales alcanzaron universalidad sólo cuando fueron "una" con los demás pueblos de España. José Antonio tenia razón. Resultarla irrisorio, si no resultase trágico y ofensivo, que un puñado de ambiciosos y ganapanes quieran forzar al Estado y al Gobierno a una orgía de destrucción.

Tan lejos estoy —y lo proclamé mucho antes del 20 de noviembre de 1.975— de quienes ofendían los sentimientos mas nobles de nuestras comunidades, como de quiénes hoy, bajo una quiebra de autoridad que estremece, atentan abiertamente contra la Patria al proponer su volatización para que nazcan, enanas y serviles, otras criaturas inferiores.

Hablar de "federalismo" no es sólo una instancia

claramente involucionista: es, además, una traición al esfuerzo de todas las generaciones que se afanaron en la construcción de una Nación, de una Patria, de un Estado cuando todavía no habían amanecido en Europa el ochenta por 100 de sus actuales nacionalidades. Destruir no es reconciliar. Es un delito de lesa Patria. Y como tal tiene que entenderse y sancionarse, según las leyes vigentes. Todo puede ser revisable; todo, menos España, porque esa realidad no es ni siquiera nuestra, es decir, de quienes ahora vivimos a su sombra y a su amparo: también pertenece a quienes vivieron y a quienes vivirán.

Sépase desde ahora: si los términos de la confrontación que se avecina ponen en riesgo el ser físico de España, no podrán existir más que dos concurrencias electorales: la de quienes defiendan la unidad, la libertad y la grandeza de la Patria; y la de quienes combaten esa unidad, esa libertad y esa grandeza. Ni izquierdas ni derechas; ni socialismo ni capitalismo. Si está en juego España, todo lo demás, por el momento, sobra.

Antonio IZQUIERDO

 

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