Ajuicio de Rafael Ninyoles. 
 El estado moderno es siempre multilíngüe     
 
 Informaciones.    08/02/1977.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

A JUICIO DE RAFAEL NINYOLES

«El Estado moderno es siempre multilingüe»

MADRID, 8 (INFORMACIONES).

EL reconocimiento oficial de Las lenguas peninsulares y su igualdad legal e indiscriminada es el obvio punto de partida, para introducir cualquier modelo democrático», escribe el profesor, especialista, en sociología del lenguaje, Rafael NinyoLes en el ensayo «Cuatro idiomas para un Estado?» (Ed. Cambio 16). Tras hacer unas consideraciones generales sobre el problema, pasa a estudiar las diversas lenguas del Estado, para acabar sentando las posibles bases de una futura politica lingüística.

«El bilingüismo, tejos de ser un fenómeno marginal —escribe el profesor Ninyoles—, relegado a unos pocos países extravagantes, constituye una realidad común al mundo contemporáneo. Lo anormal es el monolingüismo.» Afirmación que va probando con datos en la mano: raramente coinciden fronteras lingüísticas y políticas. Sólo dos tercios de los Estados actuales poseen una lengua común, escasos paises Hungría, Irlanda, Portugal, Malta— tienen una homogeneidad lingüística casi total.

Para el análisis del problema que desarrolla en su trabajo parte de las siguientes premisas: «Relación de los factores lingüísticos con la estructura social. Diferenciación entre estructuras. Bloqueo, dentro de una estructura, de las expectativas crecientes.»

Tras hacer referencia a la política lingüística de estos

últimos cuarenta años, el profesor Ninyoles comenta la importancia y el desarrollo de las cuatro lenguas del Estado español («en rigor, la cultura catalana posee la literatura más importante del mundo escrita en una lengua no oficial»), para pasar a ocuparse de las diversas fórmulas para la instrumentación de una política lingüística. La primera, que lógicamente desecha, sería la eliminación directa o indirecta de las lenguas minoritarias en favor de una «oficial». Y la otra, antitética, sería el reconocimiento de las minoritarias como lenguas oficiales.

El profesor Ninyoles se muestra partidario de un Estado multilingüe, que «persigue con el mantenimiento de su diversidad lingüística una reducción de las tensiones derivadas del pluralismo étnico».

Con el ejemplo de Suiza, Canadá y otros países bilingües, don Rafael Ninyoles señala las ventajas e inconvenientes de la aplicación en España de un criterio de territorialidad "limitar a ciertas regiones definidas el derecho a beneficiarse de los servicios públicos en la propia lengua») o de los derechos lingüísticos («trata de favorecer los contactos entre los miembros de diferentes grupos, multiplicando la posibilidad del cambio de lengua a nivel individual»).

En el caso concreto de España —en último extremo toda la argumentación teórica y práctica del ensayo va encaminada a resolver, en la medida de lo posible, el problema lingüístico en este país—, la aplicación de los derechos lingüísticos le parece inviable («el esfuerzo de "bilingüizar" todo el territorio de punta a punta contaría con un extremado y acaso innecesario coste político»). Prefiere «la opción territorial que implica él hecho de que el plurilingüismo estatal se apoya en unidades lingüísticas homogéneas y diferenciadas. El "cuatrilingüismo" español habría de mantenerse, pues, sobre 1a base de unidades lingüísticas autónomas: paises catalanes, Galicia, Pais Vasco y regiones eastellanoparlantes».

8 de febrero de 1977

 

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