Autor: Pino, Manuel do. 
   ¿Quiénes son los oprimidos?     
 
 Pueblo.    09/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

¿QUIENES SON LOS OPRIMIDOS?

Señor director:

En un diario madrileño de la mañana, correspondiente al 5-2-77, leo una crónica sobre «La, muestra del libro vasco», que termina con la siguiente frase del organizador de la misma: «¿Qué dirían nuestras antepasados a los vascos del siglo XX al ver estas sepulturas en que vivimos?».

Desde la capital del Reino Unido de 1a Gran Bretaña, queremos ayudar a dicho señor a encontrar la respuesta, porque si esos antepasados vascos levantaran la cabeza a buen seguro que dirían: «¡Jo, Nachu!, ¿dónde están los rebaños de ovejas que cuidábamos en esta tierra?»

Porque si se quejan de vivir en una tumba, disfrutando de tanta renta «per cápita», de un desarrollo económico-social y cultural envidiables y con sus oligarquías dominando la Banca y la industria española, ¿de qué tendrán que quejarse esos inmigrantes andaluces, castellanos, extremeños y gallegos, condenados a vivir fuera de sus tierras y que explotamos para hacer andar a nuestras factorías y cuyos brazos han creado el 65 por 100 de la riqueza que los vascos disfrutamos?»

Porque la Prensa, que tantas toneladas de papel y tinta invierte en hablar de las reivindicaciones autónomas del Pais Vasco, no se hace eco de cómo el Estado —la «odiosa Administración central» - sigue dando preferencia a esta región en los créditos bancarios, en las transferencias de capital privado, en las inversiones obligatorias de las Cajas de Ahorro y el trasvase del dinero de las regiones atrasadas —con lo cual impedímos su desarrollo— y los inmigrantes andaluces, castellanos, extremeños y gallegos tienen que fastidiarse y trabajar para que vivan mejor y se eduquen con esmero.

Resumiendo: las auténticas sepulturas están lejos de las provincias vascongadas y son pobres, muy pobres. Son sepulturas inmensas. Son los pueblos desiertos de Andalucía, Castilla, Extremadura y Galicia, vacíos de vida, porque sus habitantes tuvieron que emigrar en contra de su voluntad para ayudar al desarrollo de las regiones ricas.

En nombre del Servicio de Defensa de los Derechos Humanos de los Emigrantes Gallegos, grupo M. G., le saluda agradecido y con el mayor afecto,

Manuel DO PINO

Centro Gallego»

Londres

 

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