La representación de las regiones     
 
 Ya.    17/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La representación de las regiones

Don Julián Marías escribe en "La Vanguardia";

"Habría que evitar dos peligros: el "centralismo" regional, el manejo de una región entera por su capital, sin que la región esté representada, y la interferencia de unas regiones en otras. Ni siquiera es forzoso que haya "capital", y en muchos» casos la. cosa no estaría clara. Y, por otra parte, no puede haber más instituciones "suprarregrionales" que las nacionales-, es decir, sólo la totalidad del país puede tener jurisdicción sobre cada una- de sus regiones;" otra cosa destruye en su raíz el principio de la economía.

La anulación de las fronteras interiores en el siglo XVIII fue el gran motor de la prosperidad, y muy especialmente de Cataluña, ¿Querría alguien volver a ellas?

Pero habría un error muy grave y de largas consecuencias que minaría la estructura autonómica que a tantos nos parece deseable: el establecimiento de instituciones o magistraturas regionales sin referencia a la nación como tal, es decir, aisladas. No hasta con que haya autonomías y magistraturas regionales: es menester que las regiones estén presentes en la estructura, del Estado nacional, que se encuentren y convivan en la unidad de España. De otro modo, las regiones se sentirían ajenas: ¿qué tendría que ver Cataluña con Galicia, o ésta con Murcia, o Aragón con el País Vasco?

Esta es la tentación más peligrosa: verse cada región aislada y dentro de sí misma, sin tener de común con las demás que las quejas, acaso el desinterés por el conjunto, el desvio de la totalidad. Este es el regionalismo negativo que no lleva a ninguna parte y que España—no nos engañemos—no acepta, Y cuando digo "España", quiero decir eso, la totalidad, sin exclusión de las regiones más ansiosas de autonomía y con más aguda conciencia de personalidad; y si se tiene alguna duda, recuérdese cuál ha sido la actitud real de vascos, catalanes y gallegos cuando se han formulado negativamente las pretensiones que afirmativamente hubieran tenido detrás al 90 por 100 de los españoles.

Pienso, por ejemplo, en un Senado regional. (Y esto justificaría, de paso, la diversidad de procedimiento electoral respecto del Congreso.) En lugar de haber senadores por Soria, Córdoba, Gerona, Guipúzcoa, Huesca o Pontevedra, podría haber, directamente, senadores por Castilla, Andalucía, Cataluña, el País Vasco. Aragón o Galicia.

Lo decisivo son los proyectos, los programas. No consigo descubrirlos en la mayoría de las propuestas "regionales", y cuanto mas "nacionalistas", menos. Es menester mostrar todo lo que una región autónoma puede hacer, y que no es posible sin autonomia: ésta ha de ser la verdadera justificación. Autonomía "por" añejos motivos históricos no siempre claros « Por oscuros rencores o frustraciones, es "una cosa: autonomía "para" proyectos interesantes, para la perfección de cada región y de España entera, es otra.

 

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