España y sus regiones     
 
 Ya.    11/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

España y sus regiones

Don Manuel Fraga Iribarne escribe en "ABC":

"Para mí, la primera Mea básica es que no se puede poner en la más leve duda la unidad política de España. Todo nacionalista que aspire a romperla, ahora o más tarde, debe saber que se enfrentará con todo el rigor de la ley y con toda la fuerza del Estado. Sobre esto no debe haber duda ni negociación.

Mi visión reformista me lleva. por supuesto, a preferir partir de lo que hay. Yo creo que hay que arrancar del Municipio, que debe tener base comarcal, reduciendo los actuales ocho mil a unes mil. a base de las realidades actuales (geografía, transportes, economía, radios de influencia, etc.).

Hay que seguir por la provincia: ha logrado-una realidad, y la Diputación es una institución lograda y aceptada. Lo mismo al Municipio comarcal que a la Diputación provincial se le pueden y se le deben dar más competencias y, sobre todo, más medios. El gasto público debe descentralizares a fondo; el ingreso público, en cambio, lo menos posible.

Sobre las comarcas y las provincias, la región es una unidad de fácil reconstrucción. El Estado debe reagrupar sus órganos periféricos, haciendo coincidir sus capitanías militareis, sus rectorados académicos,- sus delegaciones de los ministerios económicos, etc. Las diputaciones, a su vez, deben mancomunarse y a partir de la mancomunidad crear un órgano representativo regional.

Un ministerio sin cartera sería jefe de la administración regional y tutelaría a la región en el Gobierno nacional.

La defensa, el orden público y la justicia seguirían siendo la base nacional: asi como las grandes decisiones económicas, monetarias y financieras.

El federalismo no es, en mi opinión, solución para España. Como su nombre indica, es una fórmula para unir lo que estaba separado: así ha ocurrido en Suiza, en Alemania y en Estados Unidos. Utilizarlo para separar lo que está unido (testigo, la historia de varios países iberoamericanos: Colombia, Venezuela, Méjico, etc.) es absurdo. Pero lo importante es que se trata de un sistema complicado, difícil y caro.

El federalismo que tendremos que perseguir es el europeo, porque es el país entero el que se nos está quedando pequeño. Sería absurdo pensar en partirlo en este momento.

Cuando veo la. proliferación de grupos regionalistas; cuando observo la fuerte infiltración de muchos de ellos por el marxismo; cuando leo comunicados pensados en castellano, en que la lengua vernácula no se usa como instrumento,-sino como un arma; cuando veo la escasa presencia de la idea de España en muchos planteamientos dé hoy, algo me hace reconocer que éste es uno de los problemas capitales del momento. Tenemos que Resolverlo con imaginación y generosidad. El no hacerlo seria un suicidio nacional.

 

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