Autor: Cavero, José. 
   Autonomías no federalistas     
 
 Arriba.    10/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Autonomías no federalistas

MARECE existir coincidencia casi unánima en que la prioridad de los temas de la actual «nueva • fase» del país se llama economía y constitución. Y que, dentro de esta segunda cuestión pendiente, merecerá una especialísima y particular atención el apartado relativo a las autonomías, nacionalidades. Generalitats, estatutos regionales, posibilidad de que sea

llegada la hora del federalismo...

Un colega lanzaba las campanas al vuelo, días atrás, por el hecho de que el recién estrenado Ministerio para las Regiones no hubiera ido a manos de un mesetario, sino de un andaluz. Y por más señas, catedrático de Derecho Administrativo.

Manuel Clavero Arévalo, según se recordó inmediatamente después de que se hiciera público su nombramiento ministerial, no tiene entre sus aficiones o debilidades la solución federalista. «Federar a España, que lleva cinco siglos como Estado unitario, sería artificial», había dicho en cierta ocasión. Y en otra, que «Andalucía debe oponerse al intento de autodeterminación y al federalismo». O también, que «el principio de unidad puede quedar afectado no sólo por los intentos de autodeterminación, sino también por el federalismo». Vamos, que no va por ahí su plan... Lo cierto es que la solución federalista, propuesta por alguno de los partidos en liza en la reciente convocatoria electoral, ha tenido, tradicionalmente, su más fuerte bastión en la Federación Demócrata Cristiana del Estado español. No sé si podrá concluirse en la relación entre ese profederalismo y la derrota electoral de esta opción...

En cambio, el Ministro para las Regiones gusta de hablar de las autonomías regionales. Para el nuevo Ministro, y así lo explicaba hace pocos días —y no creó que sea casualidad— a un diario vasco, «el regionalismo es. ante todo, autonomía. Esto es, Instituciones democráticas y representativas de cada uno de los pueblos de España, que han de ser respetuosos con la unidad del país y con la solidaridad de las regiones».

Este de la solidaridad de las regiones ha sido uno de los temas a los que el profesor Clavero —profesor de Rojas Marcos, líder socialista andaluz— ha aludido en otras muchas ocasiones. «Me gustaría que las relaciones entre Andalucía y el resto de España se rigieran por el principio de solidaridad.» Y en una extensa entrevista publicada en estas mismas páginas hace poco más de dos meses, explicaba una de sus tesis más conocidas: la conocida por «el colonialismo Interior». Que, dicho en pocas palabras, viene a exponerse en la idea de que unas reglones están viviendo a costa de las otras, por obra de «que así está establecido». Andalucía, principalmente, sufre de esa especie de colonialismo interior.

Clavero Arévalo tendrá qué responder a esas solicitudes de autonomía regional, pero deberá tener muy en cuenta esa otra contrapartida que puede ser el colonialismo interior. Entre ambos polos, y sin chocar en los centralismos regionales, en las exportaciones de hombres y de ahorros de unas a otras regiones, deberá moverse su actuación.

José CAVERO

 

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