Autor: Solar Ordóñez, José Juan del. 
 Las regiones. 
 Nueva perspectiva     
 
 Arriba.    20/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Las regiones

o NUEVA PERSPECTIVA

LA unidad de España es intangible, fuera de ella, toda acción ha de considerarse como una traición a la Patria, como un hecho disolvente que se paga haciendo añicos no sólo nuestra nacionalidad española, sino nuestra propia supervivencia particular.

Este debe ser el marco, el encuadre de aquellas posturas que por un sentido lógico, humano y natural, buscan que el suelo que pisan a diario no sea la parcela capaz de suscitar como única gloría un expediente más de concesiones y frustraciones en un archivo central.

La región es la síntesis de una vivencia configurada por una línea geográfica, por un carácter común, por una especial manera de mirar hacia las cosas y palparlas, de sentir las aristas de la vida, de decir lo que llevamos dentro de nosotros.

Las regiones españolas llevan sobre sí, y cada una en particular, el peso de nuestra historia; todas, desde la convergencia de sus estrictas posiciones, coadyuvan dentro de sus límites a formar a España, la cual no es un ente inerte y»surgido de la nada, sino que es la culminación de un desarrollo elaborado por la sangre viva y renovadora de hombres y pueblos dispares, pero unidos a través del concepto profundo de nación.

La región necesita que sus aguas no sean demasiadas en los límites de ella misma y sí que la corriente impregne la vida nacional con el especial sabor que lleva en sus orígenes.

Mas esta fluencia hacia la desembocadura central no debe hacerse forzándola con molinos y canales prefabricados, sino a través de los cauces naturales que le sirven de

lecho. Esto es, la región tiene que ir a la conjunción nacional respetándola, ayudándola en su peculiar idiosincrasia; pidiéndole, sí, que confluya y no se desvíe de su obligado rumbo, pero dándole el tratamiento que como ente propio necesita.

Desde Madrid, que es el punto donde desembocan todas las aportaciones nacionales y desde el cual se imparte la política del país, no se puede ahogar en pasillos ministeriales toda la rica amalgama de sugerencias. Y se yugula esa iniciativa cuando el Poder central rompe con su indiferencia su unión con la periferia, o cuando haciendo abstracción de lo que le rodea planifica ateniéndose a módulos impersonales y fríos.

La región, desde luego, no puede desconocer tampoco la tierra circundante, ni pensar que su capacidad es tal que puede permitirse el cortar los lazos que le unen con las demás regiones. Esa suicida postura desembocaría no ya en la disolución de la Patria, sino en la propia de la región disidente. Ninguna región es nada sin la unión con las demás, y éstas, sin una de ellas, pueden sentirse nación.

Todas estas reflexiones deben llevarnos en la hora presente a medir los pasos por los que desde el centro y la periferia constituyen una nueva perspectiva del Estado, pues cualquier desequilibrio en el proceso desencadenaría irremediablemente daño para el conjunto. La unidad de España está por encima de cualquier otro planteamiento.

José Juan DEL SOLAR ORDOÑEZ

 

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