Autor: Solar Ordóñez, José Juan del. 
   El hecho regional     
 
 Arriba.    17/07/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL HECHO REGIONAL

Pensar que todas las regiones son iguales en cuanto a las condiciones

para su desarrollo, resulta a todas luces una equivocación y un desconocimiento de las más elementales circunstancias que confluyen sobre las mismas. Las regiones, por naturaleza, están desequilibradas unas de las otras, porque el suelo, los comportamientos, las influencias, el clima, no son idénticos en cada punto geográfico y, por consiguiente, aún partiendo de los mismos esfuerzos, los resultados sen indeclinablemente distintos.

ESTA diferencia sustancial entre regiones hermanas por el simple hecho geográfico del lugar en que se encuentran, hay que admitirla hasta tal punto que querer constituir la política económica del país con ignorancia de ella, implica una aceleración en el desequilibrio y, desde luego, una transgresión por parte del gobernante a la máxima latina «suum quique tribuiré».

Para muchos la región no es sino un ente folklórico presidido por la guitarra, el chiste la gaita o el tambor; su perspectiva regional se pierde en el tópico y en la fácil definición. Colocan sambenitos a las variadas tierras y sus estadísticas son, simpIemente, recopilaciones memoristicas de datos arrancados a la España de la pandereta. Hablan de Extremadura, de Galicia, de Cataluña o Andalucía, con conceptos elaborados de antemano en un manantial de aguas superficiales que jamás empaparen las tierras de estas regiones. Después, como ese concepto es igual que hacer tabla rasa de todo conocimiento, proyectan sin matices ni distinciones, y cuando lo hacen es para enconar más los tópicos o bien para buscar el fácil aplauso del que siembra en terreno ya abonado y preparado.

Lo fácil y rentable en una política regional es engarzar oro con plata, lo verdaderamente complicado, pero justo, es que sobre todos los pedruscos se coloquen planchas de plata. El desequilibrio tendrá una progresión geométrica cuanto más nos dejemos guiar por el resplandor de riquezas ya creadas, y España se sentirá más dividida según vayamos avanzando por ese abrumado camino de potenciar lo ya potenciado, y mirar la tierra labrantía como romántica estampa de discursos y palabras lanzados entre gentes con escaso sentimiento regional.

La política regional hay que construirla sobre el supuesto fáctico de una desigualdad real, buscando que las menos favorecidas natural e históricamente, encuentren en el presente un desarrollo equilibrado con el resto de las regiones.

Para ello, es preciso otorgar a las mismas un tratamiento económico de favor aunque éste en un principio no Rea rentable, potenciarlas social y culturalmente con el fin de que el crecimiento no sea punto de arranque a desequilibrios interiores, guiarlas en su desarrollo cuando se advierta que por motivos patológicos, debido a un abandono ancestral, éste no evoluciona de acuerdo a un lógico programa configurado por un estudio real de todas las circunstancias que confluyen sobre ellas.

Todas las regiones son iguales ante la ley y todas deben disfrutar de un reparto proporcional a sus posibilidades, entendiendo que cuanto más escasas son éstas en cada región mayor tendrá que ser la ayuda que la misma reciba, y no al revés, como con frecuencia sucede.

La autonomía regional se aproxima, que éste se elabore con justicia, arrancando las desigualdades, es la meta a perseguir, lo demás sería fomentar la pobreza donde ya la hay y la opulencia donde no debiera existir, mientras no se consiga lo primero.

José Juan DEL SOLAR

ORDOÑEZ

 

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