Autor: Rapallo, José Antonio. 
   Autonomías: un fondo de compensación     
 
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AUTONOMÍAS: UN FONDO DE COMPENSACIÓN

En relación -con el discutido tema de las autonomías regionales, el profesor Tierno Galván aludió en una de las últimas sesiones de las Cortes, a la necesidad de constituir un fondo de compensación entre las regiones, para equilibrar las diferencias actuales y contribuir a un parecido desarrollo en cada una dé ellas.

Es evidente que en España hay regiones ricas y regiones pobres. Cataluña y el País Vasco, desfizándose en pico hacia el centro, constituyen el triángulo industrial más importante del país, y no es que la riqueza sólo se consiga con la industria, puesto que la riqueza es independiente de las fuentes de producción, sino que la industria en estas regiones —precisamente las que más se quejan del centralismo— ha sido fuertemente potenciada durante los últimos cuarenta años, mientras que la Mancha o Andalucía, por ejemplo, no sólo han sido olvidadas, sino que también han tenido que soportar el tremendo lastre de la emigración, un simple y expresivo detalle nos da una idea de la desproporción real regional, consecuencia, en parte, por los privilegios económicos adquiridos del propio Gobierno centralista, y es que mientras en la

España central, del interior —incluido Madrid—, hay aproximadamente 42 habitantes por kilómetro cuadrado, en la periferia hay 114 españoles por kilómetro cuadrado.

La emigración a las regiones ricas es un hecho, y un hecho, que por el propio trabajo y ahorro del emigrante, va produciendo unos desniveles económicos progresivos y alarmantes entre las regiones de España. Quinientos cuarenta y siete pueblos han sido abandonados en la Mancha y Extremadura en la década de los años 60; otros tantos en la que llevamos de ésta. En cambio, otras ciudades y pueblos —periféricos y ricos— se saturan.

Debido a esta desproporción, resultaría imoral, injusto y antidemocrático que las regiones ricas intentaran ahora reclamar la autonomía en beneficio de su propia riqueza, constituyéndose como nos diría Tierno Galvan.

en los protagonistas de un cierto colonialismo ingrato». Para evitar esto, a! mismo tiempo que se dan las autonomías, Gobierno y Parlamento, tienen la obligación de buscar un procedimiento con objeto de que Las regiones ricas inviertan en las regiones pobres, mediante un plan definido y estructurado para procurar que el nivel de riqueza sea parecido en todas las regiones españolas, en el menor espacio de tiempo posible. Sólo así tiene sentido la política autonómica, puesto que de otra forma no serviría más que para alimentar la Injusticia y las rivalidades entre los hombres de las diferentes nacionalidades.

José A. RAPALLO

 

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