Autor: DIÓGENES. 
   Universidad y culturas regionales     
 
 Pueblo.    08/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Universidad y culturas regionales

LOS parlamentarios vascos exigen la coreal del euskera. En una sesión de trabajo, la Comisión Económica y Social de Parlamentarios Vascos, trató diversos temas de plena actualidad en Euskadi, elaborando un índice de propuestas a la asamblea, entre los que se encuentra, cara a la pervivencia y fomento de la cultura de Euskadi, la «exigencia de una cooficialidad real del euskera en todos los campos de la convivencia social», la creación de un distrito universitario para las cuatro regiones de Euskadi y la necesidad de impartir en todos los niveles educativos unos contenidos culturales propios de Euskadi e igualdad de condiciones que la programación oficial respectiva dispone para cada ciclo educativo.

Como se sabe, el hecho regional es algo más que unas manifestaciones de unidad y diversidad que generalmente se queda en el folklorismo —de indudable valor, por lo que no lo decimos en sentido peyorativo— de las canciones, la gastronomía y los trajes.

Eso también, repetimos, pero la regionalización, ademes de ser rabiosamente política, es fundamentalmente social, cultural, por lo que pasa, se forma y sedimenta a través de todos los campos de la convivencia, desde la calle a la Universidad. De ahí que los parlamentarios vascos señalen concretamente esa aspiración de cooficialidad real en estos campos. Y los catalanes, y los gallegos, diríamos nosotros, así

como todas las regiones. La lengua vernácula, el acervo cultural autóctono, son el alma de las formas de expresión y vida de un pueblo que precisa continuar sintiendo correr por los entresijos de la comunicación social para su «pervivencia y fomento».

Es un tema que bien tratado dentro del conjunto del hecho regional que el Gobierno parece dispuesto a abordar con realismo, no tiene por qué producir recelos ni defraudaciones, sino levantar la esperanza de llegar por esta vía a erradicar incomprensiones de expresión popular y cultural propias de pueblos hermanos diferenciados en el hecho regional. Ahora bien, hay un aspecto que no se debe dejar pasar por alto: ¿Quién financiaría el costo de esta operación? Porque, si somos sensatos, habríamos de atenernos a la máxima napoleónica de que las guerras se ganan con tres cosas; dinero, dinero y dinero; máxima que podemos aplicar —sin que se nos tache de materialismo— a este caso.

Pensemos en las diversas regiones: Galicia, Asturias, País Vasco-Navarro, Cataluña, País Valenciano, que mantiénen mas vivo el hecho diferencial regional, sin olvidarnos —porque cometeríamos el pecado de siempre— de la región castellano-leonesa, Andalucía, Extremadura, Aragón y otras cuyos contenidos culturales, si no de lengua, igualmente habrían de tener el mismo tratamiento. Suponemos que el Gobierno no solamente piensa políticamente en el hecho regional, sino también social y culturalmente. Esto tiene un costo económico con el que hay que contar seriamente a la hora de afrontar el tema.

Y, en definitiva, ¿quién va a Pagar estas universidades? Porque endosárselas al Estado sería el más pintoresco centralismo al revés que podría imaginarse. Cada torre de Babel debiera ser sustentada por quien la reclama. Tal parece la clave del caso.

DIOGENES

 

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