Urgentísimo     
 
 Arriba.    24/08/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Señor Director:

Cuando en toda Europa —y bien pudiera decirse, en todo el mundo— predomina el marco geográfico nacional en todas las actividades, ya se trate de literatura, teatro, «cine», política, etcétera, España, siempre «diferente» y anacrónica, ha vuelto a la Edad Media.

Es verdad que no está mal un poco de folklore regional, pero «sin pasarse»; pero para eso ya teníamos desde la historia, que en España se enseña de forma parcial y pormenorizada —reinos de Castilla, León, Navarra, Aragón, condados de Cataluña, reinos de Taifas, frente a Francia, Alemania, Italia, Inglaterra..., donde se ignoran los reinos y condados de Bretaña, Provenza, Baviera, Hannover, Sajonia, Sicilia, Ñapóles, Genova, Escocia, Gales, Irlanda, etc.— hasta cualquier manifestación humana.

Para no alargar la relación, baste recordar que cualquier español conoce canciones de las distintas reglones; los trajes de éstas se exhiben en fiestas y conmemoraciones; el rico ballet español tiene danzas andaluzas junto a otras gallegas, asturianas, castellanas, aragonesas, catalanas, etc., lo que hizo decir a Moiseiev, el gran coreó grafo ruso, que.sólo la Unión Soviética, con su inmensa extensión, puede compararse en riqueza folklórica a España..

Lo que ya es por demás es la profusión de banderas, no sólo de regiones, sino de provincias y ciudades; la creación de partidos regíonalistas, que han alcanzado incluso a localidades pequeñas, como Alcoy o Reinosa; el prurito diferenciado junto a la pretensión de presentar a una región como mono lítica y sin fisuras...

Porque no hay nada más falso que buscar los «hechos diferenciales» en todo. Cataluña, Vascongadas, Galicia... tienen características peculiares que les distinguen de Castilla, Aragón. Andalucía, etc., pero mucho mayores son las coincidencias, como no podía ser menos en una historia común desde el siglo II antes de Cristo, con la romanización, incluido el paréntesis de la Reconquista, en que las relaciones entre los diversos reinos fueron muy intensas.

En lo idiomático, por ejemplo, el gallego se parece más al castellano que al portugués, por la fonética, pues aquél carece de los sonidos portugueses «va. «j», «ch», «r», «z», nasalización, etc., mientras que posee los fonemas castellanos «z», «ch», «i» en la zona de la «geada», «r», «rr», e incluso la pronunciación galaica es más clara que la portuguesa y más comprensible, por tanto. También el catalán de Lérida y Tarragona son muy similares al habla de Aragón o Cuenca, y en el vocabulario de dicha lengua hay miles de voces castellanas, totalmente diferentes de palabras sinónimas del provenzal («casa», «carro», «abarrotar», «abrillantar», «adotzenat», «aforar», «alfil*, «barat», «bastant», «befa, «també», «tampoc», etc.).

Lo mismo ocurre en cuanto a costumbres, diversiones, instituciones, refranes..., que son bastante afines en toda la superficie nacional. Por eso es absurda y descabellado hablar del «país-, el «Estado... olvidando la «nación*, la «Patria»... o tratar de transformar simples anécdotas en categorías intocables.

Suyo afirno.,

6 Arriba

D. L B.

(Madrid)

 

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