Autor: Solar Ordóñez, José Juan del. 
   Autonomías y parlamentarios     
 
 Arriba.    11/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

AUTONOMÍAS

Y PARLAMENTARIOS

CIERTO es que los partidos que han ganado un escaño en las elecciones tienen un derecho preferente de tratamiento respecto a los demás que no lo consiguieron; sin embargo, estos partidos son representantes de un sector de la población, aun cuando éste sea mínimo.

Todo esto viene al hilo del estudio de las autonomías regionales y al marco en el que deben desarrollarse las conversaciones de la Administración con los distintos grupos interesados, los cuales no son exclusivamente aquellas que tienen un representante en las Cortes, sino también los de puro carácter localista, además de entidades y corporaciones que por su propia configuración tenían vedado el camino parlamentario.

La autonomía de una región determinada no la definen por sí sólo los vencedores de las urnas; también los que perdieron tienen algo que decir, aun cuando representan intereses de menor envergadura o, al menos, con escaso refrendo plebiscitario. Téngase en cuenta de cualquier forma que en una región un grupo no parlamentario puede tener tanta influencia como los que lo son, y que el hecho de no haber conseguido un escaño se debe, a veces, a circunstancias ajenas al propio meollo electoral.

El terreno es peligroso y resbaladizo, puesto que se puede caer en el error de tratar materias regionales con parlamentarios que desconocen, en principio, la idiosincrasia de la región o provincias que representan, olvidando, por puro planteamiento triunfalista, a los que de manera directa están sobre el terreno, conocen a su gente y saben lo que necesitan sin estar en el Parlamento.

Hay partidos de carácter regional que ni siquiera se plantearon el tema de las elecciones y que, sin embargo, están inmersos en el lugar de donde proceden. Desconocerlos o tratarlos como si fuesen de segunda categoría me parece un grave error por parte de la Administración.

Por otra parte, el tratar el tema de las autonomías con exclusividad con los parlamentarios de la región implicada, cierra el paso también a grandes partidos políticos, que si bien en esa región no alcanzaron los votos suficientes para tener un representante, sí lo lograron en el conjunto nacional y tienen fuerza suficiente para dar su opinión.

Cuando escribo estas líneas estoy pensando en regiones como Galicia, Canarias y muchas otras regiones en donde el voto de sus habitantes estuvo, en gran número de casos, fraccionado en partidos regionalistas o nacionales, que si bien carecieron en el cómputo final de representación parlamentaria sí alcanzaron una significada cifra de votantes.

Creo que el Ministro para las Regiones debía de ponderar, en el supuesto que no lo hubiese hecho, estos supuestos planteados, a fin de evitar posibles equivocaciones a la hora de elaborar autonomías.

La democracia no sólo es de los vencedores en las urnas, y sí de todos los que bajo ella viven. A nivel regional la representación democrática no está sólo en manos de los parlamentarios de esa región —en algunos casos, extraños a la misma—, -sino en todos y cada uno de sus ciudadanos y cuerpos sociales o políticos.

José Juan DEL SOLAR ORDOÑEZ

 

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