Autor: Calvo Hernando, Manuel. 
   Todos contra el centralismo     
 
 Pueblo.    19/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

TODOS CONTRA EL CENTRALISMO

ESPAÑA es un clamor autonomista en todas sus regiones y nacionalidades, especialmente desde el momento en que la Generalidad de Catalunya fue restablecida. No sé lo que al fin dirá la constitución, pero me parece muy difícil que nuestro país siga siendo un estado centralista.

Lo más lógico será que abandone ese modelo extraño a su propio ser y a su historia y adopte la estructura de los estados multinacionales o multirregionales, sin descartar incluso la forma federal; Porque el modo más racional e inteligente de preservar la unidad es acomodándola a la realidad social, sin encorsetamientos ni uniformismos.

En las elecciones, generales del 15 de junio, las tesis autonomistas triunfaron claramente en las nacionalidades de más acusada personalidad, ya sea por el apoyó popular a los partidos autóctonos o a los partidos estatales que en sus programas habían hecho profesión de fe autonomista. El pueblo ha rechazado, sin embargo, a los sectores políticos que durante tantos años habían atormentado con sus estrechísimas concepciones de la unidad de España.

• Durante muchos años algunas clases dominantes no han practicado otra «política de unidad» que la fundamentada en el esquema arbitrario y artificial de las cincuenta provincias en que un día fue dividido el territorio nacional, como meras circunstancias para la acción del estado centralista. Y cuando la historia, los sen-

timientos colectivos direfenciados la cultura e incluso la lengua pretendían asomar por encima del puro Derecho Administrativo madrileñista, inevitablemente se producía alguna forma de reacción represora.

• En las últimas décadas no faltaron ingenuos o frivolos que soñaron con lograr sustituir los anhelos nacionalistas o autonomistas con «concesiones» en materia folklórica o con algunas tolerancias en los terrenos puramente culturales y lingüísticos, pero dejando intacto el esquema del Estado centralista. Las brechas Que se abrían no servían, sino para reforzar aquellos anhelos.

• Los Sentimientos de la propia personalidad regional

o nacional permanecían vivos, e incluso se acrecentaban como reacción natural frente a las agresiones externas. Asi se conservaba la incalculable riqueza de los diferentes ámbitos histórico-culturales de los pueblos de España, de manera especial Cataluña el País Vasco y Galicia, pero también Valencia, Canarias, Andalucía, Aragón o la misma Castilla-León, aunque esta última muy difuminada todavía.

• El final del anterior régimen político vendría acompañado de una verdadera eclosión por la recuperación de los derechos políticos y de las libertades, una parte sustancial de los cuales era el reconocimiento y autonomía de las regiones y «nacionalildades», como se decía literalmente en todos los programas democráticos y en todas las tablas reivindicativas.

• Con infinidad de problemas y dificultades, el ideal autonómico ha ido ganando terreno, y .se ha ido despojando del falso dramatismo con que interesadamente sé le había rodeado. Los" españoles ya sabemos que todo ello no sólo no atenta contra la unidad de España, sino que forma parte indisoluble de la misma, si es que se quiere hablar- de una unidad real y no de un tinglado artificial y ya insostenible.

No. España no podrá Seguir siendo un Estado • centralista.

Pedro CALVO HERNANDO

 

< Volver