Autor: Andrés, Íñigo. 
   Regiones ricas y pobres     
 
 El Alcázar.    28/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

REGIONES RICAS Y POBRES

La división del mundo en países ricos y pobres ha llegado ha España con la institucionalización (?) de las regiones. Es curioso —y no deja de entrañar ciertos riesgos políticos— que las regiones ricas del país se quieran separar del resto. La situación para los demás españoles no deja de ser paradójica y sitúa a estas regiones —cuyas campañas de autonomía han estado patrocinadas por la «izquierda» — ante el hecho cierto de su insolidaridad con respecto al resto de España. Parece como si las regiones, lo mismo que ayer las clases, se hubieran dividido en burguesas y proletarias, en explotadoras y explotadas.

El riesgo que esto comporta para las regiones con autonomías provisionales, pactadas entre media docena de pelagatos, no deja de ser evidente y demuestra una irracional manera de querer resolver las cosas, un grado de egoísmo que, está ahogando las propias esencias auténticas de unas autonomías inteligentes y necesarias, pero no insolidarias y agresivas.

El hecho deque los «pueblos» explotados de España se vean poco menos que tratados como apestados por las regiones explotadoras, a los que atribuyen toda suerte de despropósitos, no deja de ser una larva revolucionaria que no es preciso ser un lince para verla crecer. Estamos fomentando el odio entre las regiones de España y se está fomentando desde el poder, con unas atribuciones que el país en su conjunto, ni nadie le ha otorgado.

La provisionalidad, el egoísmo de los explotadores frente a la nación entera y el folklore y odio levantado, no son buenas consejeras de nada perdurable, por mucho que se quiera decir en favor de lo que no es congruente ni justo, ni ético, ni razonable.

Hace unos días se daban —Manuel Martín Lobo, «Ya» 22-11— los siguientes datos: Cataluña representaba en 1.800 el 8,27 de la renta nacional y en 1973 el 19,9. En ese mismo lapso de tiempo el país vasco pasó de 2,02 por ciento al 7,4 por ciento.

La otra cara de la moneda es también reveladora: Andalucía representaba el 24,75 por ciento de la renta nacional en 1 800 y en 1973 bajó al 12,9 por ciento. Extremadura pasó del 5,1 7 al 2 por ciento, en ese tiempo. ¿Quién ha explotado a quién?

Las cifras de por sí cantan. La protección que ha gozado la industria catalana y vasca a lo largo de casi dos siglos, con regímenes políticos bien diferentes, ha situado a estas dos regiones en una situación de explotadoras del resto nacional. Este hecho es particularmente evidente durante los años del «centralismo» de Francisco Franco, con una generosidad que está siendo pagada de mala manera. Va llegando el momento de empezar a desenterrar datos de la riqueza que ha representado para estas dos regiones, la «dictadura centralista» y sería importante también saber hasta qué punto fue lógico este enriquecimiento progresivo —a costa del empobrecimiento de otras áreas—. Va llegando el momento de empezar a decir las cosas claras y sin partidismos.

Un ejemplo evidente de este «centralismo» de los sucesivos gobiernos de Franco, lo tenemos, de manera espectacular, en el trasvase del Tajo-Segura. Se consideró que el agua del Tajo haría maravillas a las feraces tierras de Levante y así se empezaron las obras porque se tenía idea del país como un todo que a todos importaba. Planteadas ahora las cosas de muy distinta manera es muy posible que el agua del Tajo no llegue al Segura.

Es curioso que los dos trasvases hasta ahora hechos en España vayan en beneficio de regiones que quieren autonomías. Los saltos del Zadorra, que llevan una parte de las aguas de este afluente del Ebro para el abastecimiento de aguas de Bilbao y el trasvase —ya mencionado— del Tajo-Segura. Es curioso y digno de meditación ahora que la fiebre autonómica está empezando a ser moda de cada día en España. Si dejamos de ser España —si ponemos en tela de juicio a España— no sólo hay que pedir los «impuestos» de la «riqueza» de la región para la región.

Iñigo ANDRÉS

 

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