Regionalismo no federalismo     
 
 Ya.    04/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

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REGIONALISMO Y NO FEDERALISMO

NUÉSTRO periódico se ha definido siempre favorable al "regionalismo y no federalismo"—título también de nuestro editorial del 24 de febrero de 1976—, ya que, como se decía en él, "el regionalismo ha sido una constante de nuestra ´doctrina durante más de medio siglo". Pero queremos recordarlo hoy una vez más, precisamente cuando el término "nacionalidades"—incluido en el borrador de la Constitución—comienza a levantar obligada polémica.

CONVIENE precisar el significado de las palabras para no perder-^"* nos en estériles discusiones semánticas. Y que los parlamentarios de la ponencia nos expliquen qué entienden por nacionalidades. Y nos parece que va a ser muy difícil—por no decir imposible—que nos den una explicación medianamente razonable del término, sin apuntar a que con ello se pretende que la estructura del futuro Estado español será federal o federable al menos.

NO ignoramos que puede argüirse que hoy cabe hablar de un . nuevo federalismo, lejano ya del utópico y honesto Pí y Maragall, pero no está aún ni claro ni suficientemente elaborado. Porque parecen consustancial al federalismo dos cosas esenciales: que cada nación o nacionalidad presupone un Estado—y entonces habría que hablar de unos hipotéticos Estados Unidos de España—y un derecho de autodeterminación. Ambas cosas las vemos tan lejanas de la realidad española actual, incluso de un futuro próximo, que, francamente, no las comprendemos.

Oí entendemos, en cambio, que todas las que se dicen "ventajas" del sistema federal pueden darse dentro de un Estado unitario y regional a la vez, con las autonomías adecuadas para que cada región sea verdaderamente una colectividad o entidad que—realizándose plenamente como tal—contribuya eficazmente al mismo tiempo a la unidad de España, que, por mucho que algunos discutan, lleva ya cinco siglos de existencia.

NO as de extrañar por ello que pensador tan lúcido y abierto A como Julián Marías nos haya prevenido recientemente de que entre los varios peligros que amenazan a nuestra naciente democracia está "la disgregación de la unidad nacional".

Y que el ministro de Justicia, Landelino lavilla, dijera expresamente en la clausura de la asamblea del Instituto de Derecho Foral en Huesca, hablando de la importancia del tema regional en la nueva Constitución, en agosto pasado, que "probablemente el (aspecto) más urgente y difícil es el de la estructura territorial del Estado, o, dicho de otra manera, el tema de las autonomías. De nuevo aquí el afán de aferrarse a planteamientos rígidos de principios, más o menos estereotipados, puede determinar un fracaso en la solución de este tema, lo que llevaría probablemente al fracaso mismo de la futura Constitución".

POR nuestra parte, como un inmenso sentir de la mayoría de españoles, creemos que la unidad nacional es uno de los valores fundamentales de nuestra convivencia.

 

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