Autor: Cruz Aguilar, Emilio de la (AEMILIUS). 
   Si, al regionalismo; No, al caos     
 
 Pueblo.    06/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SI, AL REGIONALISMO; NO, AL CAOS

DE sobra se ha ex presado en las páginas de este periódico nuestro sentir respecto al movimiento regionalista: un reconocimiento total de su necesidad y sus fundamentos también que sólo los maximalismos fuera de toda razón pudieron originar las seras consecuencias que produjeron en Málaga las manifestaciones autonomista. Antea, cuando se planteó el problema de las banderas, se comentó aquí lo inadecuado de un veto a la bandera naciónal —luego desmentido— y su perfecta y total compatibilidad con la regional. Ahora un muchacho de diecinueve años ha muerto y ha habido muchos heridos por ese «pequeño detalle de las batideras.

• El sentimiento andalucista, nutrido en su mayor parte por una larga historia de marginación, fundado en una constante decadencia de la región y de sus hombres, de su riqueza y de su población, no ha generado nunca un sentimiento separatista de importancia. Los andaluces jamás han pecado de falta de universalismo y nunca sé han vuelto hacia adentro, a su campanario para ejercitar el narcisismo político. Su encaje en la comunidad nacional no tiene más fisuras que tas de la frustración de ser considerados y valorados con arreglo a viejas pautas que la Administración y el Estado no osarían aplicar a otras regiones menos «seguras». Andalucía ha venido recibiendo el «pan en tabla» que suele ganarse con la fidelidad inquebrantable, indubitable.

• Si como han reconocido los partidos convocantes no hay entre ellos ninguno que sostenga una ideología separatista, ¿a qué vendría cualquier manifestación expresa sobre las banderas? Y, de haber alguna en ese sentido, ¿por qué no se animó a los manifestantes a llevar la regional y la nacional juntas? Los que convocan este tipo de manifestaciones, ya que lo hacen en la tranquilidad de un despacho, sobre una mesa y can lápiz y papel en mano, deben pensar tranquilamente en lo que se hará con su convocatoria, en la calle y entre la multitud, con la emoción colectiva y la presencia de los típicos exaltados bienintencionados o de los típicos provocadores, que siempre los habrá, de un bando o del opuesto, según convenga.

Una masa de manifestantes en marcha, por una ciudad medianamente populosa, es una tentación demasiado fuerte para que los interesados en provocar dejen escapar la ocasión. Sin contar a la masa de buena fe que lo único que desea es el fin dé la marginación social y política de Andalucía

EL PCE dio ya hace tiempo una muestra de cordura y sentido práctico, admitiendo la bandera roja y gualda, única oficial desde hace doscientos años. Seria hora de que los regionalistas advirtieran que esta bandera también es compatible con las banderas regionales, y no adjudicar a la republicana la exclusiva de compatibilidad. Precisamente bajo la bandera nacional se está produciendo este movimiento regionalista. Y no parece juicioso poner en el camino de la regionalización obstáculos artificiales, que sólo conseguirían endurecer un tránsito, que va transcurriendo sin problemas de importancia, y convertir una evolución en una lucha.

Los sesudos convocantes, en sus despachos, deben pensar en. lo que luego harán los jóvenes apasionados en mitad de la calle, rodeados de su gente, y no jugar con cierta inmadurez nostálgica o revanchista, con símbolos destinados a simplificar peligrosamente los datos del problema y reducirlos a un juego de reflejos condicionados por experiencias ya cumplidas.

Nadie tenía que haber muerto por enfrentar dos banderas que son totalmente compatibles. Triste jornada la de ayer, que ha llevado el luto y el desorden a una Andalucía cuyas reivindicaciones son mucho más serias que sus consecuencias en las calles malagueñas.

AEMILIUS

 

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