Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   La epidemia de las autonomías     
 
 Pueblo.    09/12/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA EPIDEMIA DE LAS AUTONOMÍAS

PIENSO yo si no estaremos haciendo de un simple problema de descentralización administrativa una invitación al drama nacional, con todas estas autonomías de tercera regional que están apareciendo en la liguilla. Estamos jugando al aprendiz de brujo estamos haciéndole cosquillas a un dragón de treinta y seis millones de cabezas, que nos puede dar un zarpazo que nos deje desangrados.

Estamos olvidando que en Alcañiz nos importa más o menos que el Barcelona le meta un gol al Athletic de Bilbao, pero nos podemos liar a tortas si el Caspe se lo mete al once local. Ya los gerundenses, los leridanos y los tarraconenses dicen que a ver si Barcelona se cree que va a jugar a las madrastras. La que hemos organizado en Navarra no estaba organizada hace un año y los muertos empiezan a dolemos en Andalucía.

Yo siento llevarle la contraria al medio mundo nacional, que parece tan contento con estas autonomías de tercera división que a mi me parecen la carreta de bueyes en la era espacial. Oír, y leer, argumentos llenos de fueros juzgos y cartas pueblas en el último tercio del siglo XX, a dos pasos del año 2000, me retrotrae a los pavo. res del milenio.

A La realidad del mundo 1977 es ésta de la humanidad migratorta.. Los pueblos pastores nomadeaban en busca de pastos para sus ganados y los pueblos de 1977 nomadean en busca de puestos de trabajo. Una sociedad industrial como es la del mundo occidental, precisa una movilidad de la mano de obra, una flexibilidad de la que son ejemplo esos treinta millones de norteamericanos, que cada año cambian de domicilio en busca de un nuevo trabajo, o porque lo han perdido en su localidad o porque les ofrece más perspectivas uno nuevo que está doce estados más allá.

Si los hombres se mudan tanto, si Barcelona es la primera ciudad andaluza de España, si cien mil turolenses han emigrado en la década de los sesenta a Barcelona, si el índice de inmigración de Álava puede llegar a convertir a los vascos en una minoría, si no hay familia de hoy que no cuente con una cuñada extranjera, un tío en América, dos hermanos en Alemania y un sobrino de excursión en la India, sí los hijos de la alta burguesía catalana y vasca hablan y escriben mejor el inglés que su lengua vernácula, por favor, no dramaticemos tanto esta liguilla de tercera regional, no seamos paletos y fuguemos a la nostalgia de las «cartas pueblas» en plena era atómica y espacial. ¡Pero si ni siquiera Felipe González es andaluz de pura cepa, que me lo ha confesado a mi, que tiene menos sangre de califas que yo!

Una cosa es descen tralizar la administración, que paraliza el país si se para Madrid, y otra fomentar las liguillas de tercera división. En mi pueblo aceptan mejor una orden dictada por un lejano funcionario de Madrid, que un oficio «del imbécil de Zutano-, que viene de Teruel. No hablemos de los recelos ante la macrocefalia de Zaragoza, idénticos a los recelos de Gerona, de Lérida y de Tarragona ante la voracidad imparable de Barcelona.

Si no acaba en tragedia, esto puede terminar en comedia. Los catalanes irán a la suya, mientras nos ven discutir nuestras cartas pueblas, los vascos a la propia, mientras certíficamos nuestros fueros juzgos, y hacemos concursos para buscar una bandera a nuestra autonomía particular (no sé en qué habrá quedado el concursa de la Rioja), y cuando nos queramos dar cuenta, Fernando de Barcelona se casa con Isabel de San Sebastián, se vienen a vivir a Madrid y terminamos donde habíamos comenzado, pero con algún muerto más en la lista y media España desertízada, porque, aunque nos den la triple autonomía a la provincia de Teruel, nos tendremos que ir a trabajar a Barcelona, si no encontramos en Teruel plaza de guardas en el coto de algún señor autonomista del litoral.

Pilar NARVION

 

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