Autor: Álvarez de Toledo, Luisa Isabel. 
   Autonomía, si ¿pero cómo?     
 
 Ya.    10/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

YA - Pag. 6

CARTAS A YA

AUTONOMÍA, SI, ¿PERO COMO?

Doña Luisa Isabel Alvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, nos envía para su publicación en YA la siguiente caita dirigida a los "señores de la clase política":

"Hacer democracia no es jugar al corro de la patata. El Gobierno ha de gobernar, y la oposición criticar, pues es el papel que a cada uno corresponde. El ideal sería que toda oposición de limitase a criticar lo criticable. Pero al figurar entre sus fines el de ocupar el Banco Azul suele pasarse de rosca. Mal menor para el país, que no sufre del relevo, pues tanto los unos como los otros suelen estar preparados a regirlo y a cumplir su función de opositores cuando les liega el turno.

En lugar de atacar resueltamente los problemas que todos padecemos haciendo caso omiso de la opinión del contrario, pues cuando le sobra razón, solo queda el voto de confianza y dejar el sitio libre, se buscan desesperadamente puntos de coincidencia, procurando, ante todo y sobre todo, que ninguna voz disuene en el conjunto. Como si la crítica fuese dragón invencible, no obstáculo habituad, fácil de soslayar cuando nos apoyamos en la realidad y la lógica. El pueblo, llamado a las urnas regularmente para decidir qué programa prefiere, no necesita para nada de esta unanimidad. Por el contrarío, precisa de un abanico de proposiciones que le permita ejercer su derecho sin cortapisas.

Se ha dicho muchas veces que no es posible gobernar con miedo a la oposición y menos aún con miedo al pueblo. También creo que se dijo, y si no ya es hora que se diga, que para ser operante a una oposición no le basta con ideologías de carácter general ni con promesas demagógicas.

Ha de conocer las causas y naturaleza de los males que afectan al país para encontrar y exponer soluciones viables sin temor a perder con ello los votos de un sector. Por buena que sea, toda solución afecta, negativamente, a los que se aprovechan del mal y el desorden. Subida indiscriminada de precios; depauperación de la empresa a causa de unos costos disparatados, frente a una cartera de pedidos anémica, y aumento geométrico del paro están ahí. Si no erradicados, estos males pueden ser mitigados. Pero algunas soluciones que se apuntan nos dicen que ni siquiera se pueden mentar, Según los .unos, porque se levantará el Ejército.

Según loa otros, a causa de la reacción del pueblo. Creo qué tanto el Ejército como el pueblo sabrían comprender la explicación clara de una solución justa.

Exponente de esta política ha sido _el Día de Andalucía, durante el cual no han ocurrido más desgracias porque Dios y e¡ pueblo no quisieron.- Dos semanas de machaconeo demagógico hacían presentir un desenlace bastante más grave. Machaconeo de rara unanimidad, por cierto, pues ni una voz ha disentido de los organizadores ni se ha dado la oportunidad de disentir.

Consecuente con los hechos, la "Hoja del Lunes" del día 6 en su editorial califica las manifestaciones de "plebiscito masivo". Tipo de plebiscito al cual, si mal no recuerdo, estuvimos sometí dos durante cuarenta años. ¿Plaza de Oriente o plaza Roja? Tenemos, al menos, el derecho a saber hacia que dictadura nos llevan.

Conste que cuando nadie hablaba de autonomía para mi tierra, porque no estaba de moda e implicaba riesgo, ya figuraba entre los que reclamaban para su pueblo el derecho de autogobernarse. Derecho que sigo pidiendo, pero no para que se nos dé a ciegas. Antes de aceptar la autonomía hemos de saber en qué forma se nos da y, sobre todo, si la quiere y cómo ,la quiere la mayoría de los andaluces, a los que se habrá de permitir la elección entre diferentes soluciones por la única forma de plebiscito que se puede admitir en un orden democrático: el voto directo y secreto."

 

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