Autor: Verdugo Regidor, Rafael. 
 El día del nacionalismo castellano-leones. 
 Castilla comunera     
 
 Informaciones.    22/04/1978.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

CASTILLA COMUNERA

Por Rafael VERDUGO REGIDOR

MAÑANA 23 de abril, el pueblo castellano-leonés tiene una cita en Villalar de los Comuneros, en el mismo lugar donde hace cuatrocientos cincuenta y siete años sus libertades y derechos les fueron arrancados con la derrota de la revolución comunera. Desde aquella histórica fecha, 25 de abril de 1521, ese mismo pueblo ha asistido como espectador impotente a la creación y posterior caída de un imperio en el que el nombre de Castilla ha sido y aún hoy es identificado con el centralismo opresor dé todos los demás pueblos de España.

Al enfrentarse con la nueva realidad política española, Castilla se ve con estupefacción convertida en el blanco de todas las reivindicaciones autonomistas. Considerada como detentadora durante siglos del Poder central, se le acusa, de ser la autora del intento de despersonalización de los pueblos de España en aras de una mal entendida idea unificadora.

Nada más lejos de la realidad; una simple ojeada a la actual situación socioeconómica de la región demuestra, sin que pueda haber lugar a dudas, que Castilla y León ha sido y es una de las víctimas más castigadas por un centralismo que nada tiene que ver con ellas, si no es haber sido utilizada fraudulentamente su nombre y explotado sus hombres y sus recursos hasta dejarla exangüe.

El conocimiento de la situación de desmantela miento socioeconómico de la región y la consciencia de haber sido utilizados políticamente, son hoy las principales causas impulsoras del resurgimiento del sentir regiónalista del pueblo castellano.

Los análisis históricos y razonados de los estudiosos del tema y los llamamientos de los más apasionados defensores de Castilla y León se mezclan diariamente en una invitación al pueblo para que por sí mismo reencuentre su identidad y adopte una actitud solidaria desde la cual pueda hacer frente a unos problemas qué les son comunes.

V el pueblo de Castilla y León ha respodido. Lo hizo el año pasado acudiendo a Villalar y lo hará este año de una forma masiva. La autoconvocatoria del pueblo castellano-leonés en Villalar, respaldada, cómo no, por todas las fuerzas políticas y sociales de la región, se presenta como un acto de afirmación regional, a la vez que un llamamiento a la solidaridad entre todos los pueblos de España. Porque Castilla y León ha cursado invitación a todas las regiones de la nación para que estén presentes en su día de fiesta y demostrar así de una vez por todas la verdadera imagen de lo que es y ha sido siempre la tierra castellana y sus gentes.

La voluntad autonomista que en la actualidad ha prendido en Castilla y León viene siendo impulsada desde 1975 por des entidades regionalistas, Alianza Regional de Castilla y León e Instituto Regional Castellano-Leonés, que desde su creación han luchado contra viento y mares, incluso antes de ser legalizados, por despertar el espirita reivindicativo del pueblo castellano durante tantos años aletargado.

El primer grito pidiendo autonomía para Castilla se escuchó a principios del año 1977 y partió de las filas de Alianza Regional de Castilla y León, en Valladolid. Las fuerzas vivas de la región, tanto políticas como sociales, tras un primer momento de duda, producido seguramente por un planteamiento que hasta ese momento no había entrado a formar parte de sus tablas reivindieativas, y a partir de la celebración del día de Castilla y León, en Villalar en 1977, tomaron la autonomía como bandera propia y, cada cual desde sus particulares ópticas, impulsaron lo que hoy es un proceso irreversible y que tendrá que culminar con la obtención del Estatuto de autonomía.

Este año el recuerdo de la gesta de los comuneros enlazará en Villalar con la nueva savia regionalista. de los castellanos de hoy, que pondrán libremente de manifiesto su intención de recuperar las libertades y derechos que a sus antecesores le fueron arrebatados.

El sentimiento regionalista de los castellanos no es un sentimiento de reacción ante las reivindicaciones de otras regiones, no lleva en su seno un afán de emulación, o miedo de quedarse «atrás». Es nada más ni nada menos que la expresión de la voluntad de un pueblo que ha redescubierto su personalidad.

Nos veremos en Villalar.

 

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