Autor: Medina Muñoz, Luis. 
   Argumentación sencilla para la elección de una bandera     
 
 Heraldo de Aragón.    17/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ARGUMENTACIÓN SENCILLA PARA LA ELECCIÓN DE UNA BANDERA

Por fin, Aragón ha conseguido el tan anhelado régimen préautonómico. No voy a caer en el espejismo de creer que éste ha de ser algo asi como la panacea universal y menos, todavía, considerando que tal y como viene expresado apenas va más allá de una simple descentralización administrativa. No obstante, tiene su importancia en tantp que reconoce la personalidad histórica de Aragón y es el punto de partida para acceder en un próximo futuro a un verdadero estatuto de autonomía que, con el trabajo de todos los aragoneses, ha de ser el instrumento más eficaz para la resolución de los graves e inaplazables problemas qué hoy aquejan a nuestro pueblo.

Sin embargo, hay un tema que hoy es causa de discordias y que es urgente solucionar. Este no es otro que el determinar, de una vez por todas, cuál debe de ser la bandera de Aragón.

El pasado día 18 de enero, el Comité Regional de Aragón del Partido del Trabajo de España se dirigía a la Asamblea de Parlamentarios de Aragón solicitando que, tras el periodo de información pública pertinente, fije la bandera que, en adelante, sea el símbolo de Aragón,

No trato de dar a las enseñas sino la importancia que históricamente vienen otorgando los pueblos a aquellos símbolos por los que se sienten representados, ni más, ni menos. Precisamente por eljo preocupa que, aún hoy, una vez reconocida nuestra específica personalidad aragonesa por parte del poder central, sigamos asistiendo perplejos al triste espectáculo que supone el hecho de que sean varias las banderas que tratan Be simbolizar a Aragón. Esta preocupación me inclina a urgir una determinación por parte de la Asamblea de Parlamentarios, surgida de la voluntad popular expresada el pasado 15 de junio, como único organismo democrático existente en nuestra región con capacidad para´ unificar criterios y decidir sobre el particular.

No-voy a aducir aquí las razones históricas que, indudablemente, deben alumbrar la elección de la bandera de Aragón. Es tarea que no me corresponde y que ya otros han hecho. En efecto, han sido muy variados los historiadores y eruditos que, preocupados por el tema, han realizado una encomiable labor de investigación en nuestro pasado con el ánimo, de hallar, de entre los signos que en otros tiempos nos representaron, aquellos que hoy deben de conformar nuestra bandera. Desgraciadamente las conclusiones a que han llegado han sido dispares, con lo que corremos el riesgo de que tantos desvelos caigan en el vacío. A la vista del actual panorama, entiendo que debe de realizarse una elección pragmática, basada en aquellos elementos que nadie ha puesto en cuestión; estos son: cuatro barras rojas horizontales sobre fondo de oro y el escudo de Aragón.

Rechazo la bandera de Aragón que hoy se pretende imponer como oficial (cuatro barras rojas verticales sobre fondo de oro y la cruz roja de San Jorge sobre fondo dé plata), en base, fundamentalmente, a la sencilla argumentación que paso a exponer:

La mencionada bandera es fruto de un flagrante oportunismo político por parte de sus autores. Pocos días antes del 15 de junio pasado, las tres Diputaciones de Aragón, que nunca se habían declarado autonomistas, sino más bien partidarias de un ordenamiento mancomunitario para Aragón, se arrogaban una función que en ningún modo, por su procedencia y por el inminente establecimiento de unos nuevos organismos democráticos, podrá ya correspoderles: la elección de la bandera de Aragón.

En otro orden de cosas, me veo obligado a mencionar una razón que, a pesar de su carácter casi anecdótico, no por ello carece de importancia. Como consecuencia de la precipitación y del escaso rigor científico con que la elección se llevó a efecto, se cometió el error de proclamar como bandera de Aragón aquella que desde hace tiempo viene representando al municipio catalán de Manresa, con lo que se incurría en la jocosa contradicción de, tratando de diferenciar el símbolo de Aragón del de Cataluña, se pasaba a usurpar él propio de una colectividad específica de esta última. Para quienes el primer argumento carezca del valor determinante que particularmente le concedo, este segundo debería ,ser definitivo, a no ser que se quiera correr el riesgo de ver envueltos a nuestros nacientes organismos preautonómicos en un estúpido litigio por apropiación indebida de símbolos.

En el ánimo de aportar mi modesta opinión a la información públida abierta por la Asamblea de Parlamentarios, estimo que la futura bandera de Aragón no puede ser otra qué la que recoja aquellos elementos mínimos sobre los que, en principio, hay un consenso generalizado, y que ya antes he apuntado: cuatro barras horizontales (la verticalidad es más propia de pendones, estandartes, etc...) sobre fondo de oro, elemento común a todos los pueblos que constituyeron el antiguo Reino de Aragón, y en su centro el escudo de Aragón como elemento diferenciador con Cataluña, País Valenciano e Islas Baleares.

Finalmente, sólo me resta instar a todos los aragoneses a que, animados por el más abierto espíritu democrático, acepten y difundan la bandera que, a la vista de los resultados de la información pública, señale la Asamblea de Parlamentarios de Aragón.

Luis MEDINA MUÑOZ

 

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