Autor: Carretero y Jiménez, Anselmo. 
   Castilla está en peligro de extinción     
 
 Diario 16.    21/12/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

El batiburrillo regional (IV)

Castilla está en peligro de extinción

Anselmo Carretero

La auténtica Castilla ha sido la víctima primera y mayor del centralismo y del unitarismo

Es una de las nacionalidades más viejas y. singulares de Europa, pero han secuestrado su memoria histórico

Repetida metí te hemos manifestado que Castilla, la auténtica Castilla, ha sido la víctima primera y mayor del ^centralismo y el unitarismo del Estado español, no sólo por la ruina económica en que la ha dejado —y que también padecen otras regiones de España—-, sino príncipalmente, por ia pérdida de la conciencia de su propia identidad.

El fundamento último de toda comunidad nacional no hay que buscarlo en los elementos objetivos que la caracterizan, sino en los sentimientos y en la conciencia de sus individuos; conciencia y sentimientos colectivos que se nutren principalmente de la memoria histórica, tesoro vivificante que las- naciones sanas enriquecen generación tras generación.

Castilla, una de las nacionalidades más viejas y singulares de Europa, está en peligro de extinción porque se le ha secuestrado la memoria histórica, sumida en el olvido y la confusión bajo un ingente cúmulo de errores y mistificaciones, y con ella la conciencia nacional, ¿Cuántos castellanas —no digamos ya españoles de otras regiones— tienen hay una id«a de lo que es y fue Castilla más o menos acorde con la realidad geográfica y la historia del país? la mayoria de ellos ni siquiera sabrían indicar su contó rno aproximado en un mapa de la península Ibérica.

Una confusión del siglo XIII las confusiones- en torno a¡ nombre -castellano comienzan en el siglo XIII, después de la unión de las coronas de León y Castilla en ¡a cabeza fia un rey leonés por nacimiento, estirpe y educación, cuando por un azar de la historia este nombre encabeza la titulación de las coronas unidas, aunque de hecho lo que en adelante bajo tal título se impone son las instituciones sociopoliticas y los ideales de la monarquía neogótica. El absolutismo real y Ja monarquía imperial llevarán después el nombre por todo el mundo, mientras la verdadera Castilla pesa, cada vez menos en el Estado que .lo utiliza.

En el siglo XIX, el centralismo unitario, la división provincial a la manera francesa y la red ferroviaria en estrella con centro en Madrid resultan fatales para Casulla. Las comarcas castellanas quedan relativamente peor comunicadas entre sí que Jurante la Edad Media, gravitando hacia Madrid o hacia otros centros economicos y administrativos no castellanos Valladolid, Bilbao, Zaragoza, Valencia).

Los escritores de la generación del 98 —eon pocas excepciones, entre ellas Baroja y Machado— crearon la imagen de una «gran llanura de Castilla la Vieja, forjadora de la nación española como la Isla de Francia lo fue de´ la nación francesa». Invención literaria del todo incoherente con la realidad geográfica y la historia del país, pero que el prestigio de sus plumas convirtió en repetidísimo lugar común. Así, por encanto de las letras,. los antiguos Campos Góticos quedaron transmutados en «llanura castellana», planicie que las centurias falangistas de esta comarca presentaron después como corazón de una gran Castilla., «adusta madre de Ja España, imperfeto, Falsa visión de Castilla que —con ideología muy diferente a la fie sus creadores de! 93. paro con la misma incoherencia historico-.geografica— cuatro décadas de adoctrinamiento dictatorial (1936-1976) han inculcado en la mente de los españoles que hoy tienen en sus manos los destinos de la nación, y que ahora se pretende institucionalizar en una nueva «región castellano-leonesas,

Amenaza de muerte

En esta hora de autonomías regionales, cuando los pueblos de España se- preparan a organizar cada uno la suya, Castilla, víctima multisecular del unitarismo estatal, se halla amenazada de muerte por un falso regionalismo que precipitadamente se trata de imponerle sin pleno conocimiento del pueblo castellano.

Una de ¡as nacionalidades más antiguas de Europa y con epopeya sin par (*) está en peligro de desaparecer por desmembramiento de algunas de sus más conspicuas comarcas —la Montaña y la Rioja, que quedarían a la deriva insolidariamente separadas da sus hermanas— y por agregación de otras a nuevas entidades, político-administrativas da reciente invención, híbridos engendros da la policiqueria, el desconocimiento y la improvisación.

Modificaciones y mutilaciones

Cuando en 1833 se estableció" ia actual división de España en provincias —a imitación de los departamentos franceses—, la mayoría de las regiones históricas (Galicia, Asturias, Extremadura, el País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña, Andalucía y, naturalmente, las islas Baleares y las Canarias) conservaron, sus viejos contornos, aunque algunas (Galicia, Extremadura, Aragón, Cataluña, Andalucía y, posteriormente, las islas Canarias) fueron divididas en provincias, paro hubo cuatro cuyos límites tradicionales fueron arbitrariamente alterados: León, Castilla propiamente dicha, Castilla la Nueva (antiguo reino de Toledo o región

toledano-manchega) y Murcia.

Las fronteras entre León y Castilla fueron objeto de no muy grandes modificaciones: !a comarca leonesa, de !a Llábana pasó a la provincia castellana de Santander, -mientras que parte del alto Pisuerga y algunas otras, damas castellanas fueron agregadas a las provincias leonesas de Falencia y Valladolíd.

La vieja Tierra de Segovia fue tremendamente mutilada al pasar toda la vertiente meridional de la sierra de Guadarrama a la provincia de Madrid >**), que también recibió tierras de Quadalajara.

Dentro de la provincia de Cuenca quedaron incluidos los partidos manchegos de Tarancón, Belmente y San Clemente, a la vea que la comarca castellana de Requena pasaba a Valencia.

La región de Castilla la Nueva, delimitada arbitrariamente —sin el menor respeto por la geografía histórica— por el contorno común de las actuales provincias de Madrid. Toledo, Ciudad Real, Guadalajara y Cuenca, aun que compuesta de tierras castellanas y manchegas no es Castilla ni la Mancha.

Dentro de la provincia de Albacete, mayormente manchega, están los partidos murcianos de Yecla, Hellín y Yeste.

La región de Murcia, coma hasta ahora se ha denominado el conjunto de la& provincias de Albacete y Murcia, tampoco responde a realidad -alguna-historico-geográfica, pues, a la vez que contiene buena parte de la Mancha, deja fuera de sus límites las comarcas de Villena y Orihuela, más murcianas que valencianas, incluidas hoy en la provincia d& Alicante.

Sobre esta confusa base, ahora, con motivo de las- preautonomías, se pretende crear apresuradamente una región castella no-tenues a» con lata provincias castellanas de Burgos, Soria, Segovia y Avila y las leonesas dé Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia, pero sin las de Santander, Logroño y León a que, en principio, se muestran reacias a integrarse en este híbrido conglomerado; otra «castellano-manchega» con Jas de Madrid, Toledo, Ciudad Real, Guadalajara, Cuenca y Albacete, y otra murciana, con la sola provincia de Murcia.

(*} El Poema de Ferran Gonzalez, verdadero poema nacional fa -los pueblos castellanos., narra

las dichas POr la independencia (**) Todavía puede verse el escudo da ia Comunidad de ta Ciudad y Tierra de Segovia (e) famoso acueducto de la ciudad sobra fondo azul celeste) en un Ayuntamiento tan alejado de les actuales límites de ta provincia segoviana como Navalcarnero,

Mañana:

GRAVES ERRORES AUTONÓMICOS

 

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