España-Marruecos     
 
 Informaciones.    24/03/1973.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ESPAÑA-MARRUECOS

INCERTIDUMBRE por la anunciada reunión pesquera hispano-marroquí de Málaga; no obstante, observadores atentos aseguran que todavía no hay razón para la intranquilidad, aunque si en la semana entrante no hubiera noticias concretas, debería dudarse que se efectúe. Entretanto, lanchas marroquíes apresaron en la mañana del martes tres pesqueros de la matrícula de Huelva a unas quince millas de la costa africana. Uno de los patrones fue maltratado.

Del resultado de la conferencia, de Málaga puede presumirse que dependerán en buena medida las futuras posiciones de cada país en el conflicto" pesquero. Los intereses que se exponen son muy vivos: Marruecos, una riqueza económica que quiere explotar intensamente; España, unos derechos de pesca ejercidos por los pescadores del Sur y Levante desde mucho antes que los pedregales de la zona occidental del Magreb llevasen el nombre de Marruecos.

Esta nación trata de favorecerse con un sentido muy riguroso de la soberanía de sus aguas; postura poco apta, por su inflexibilidad, para delicadas negociaciones internacionales. En concreto parece que quiere apoyar la sociedad pesquera Maropeche, intentando que España asegure la compra de una cantidad de pescado que en Babat se estableció —cifras de tanteo— en un millón de cajas. Cuando zozobró el nivel oficial de las negociaciones, la baza pasó a intereses privados de las dos naciones, de donde surgió el propósito de reunirse en Málaga.

Sin embargo, no todo es la materialidad de la pesca; los industriales españoles quieren cerciorarse de dos aspectos muy concretos del problema: Primero, que la infraestructura de servicios portuarios básicos marroquíes está en disposición de suministrar abundante y puntualmente el hielo, sal y cajas de embalaje que precisa la flota; igualmente, la existencia de almacenes idóneos para conservar la pesca capturada. Segundo, que se llegue a fijar un precio de compra aceptable y garantizado para los barcos españoles. Maropeche es sociedad monopolista.

En caso de acuerdo, Marruecos concedería autorización para que la flota española pescase —¿con o sin pago de derechos?— en el espacio de mar comprendido entre las 6 y 70 millas de aguas marroquíes que prescribe el dahir real. Empero, para la flota de bajura del Sur —la que recala con más asiduidad en esas aguas— esto significa bien poco, ya que a tal distancia hay mucha profundidad y no capturarían casi nada.

Mientras tanto, cada país sigue adelante. Marruecos —que ha establecido contratos técnicos con Noruega y económicos con Francia—, para potenciar su industria pesquera trata de conseguir algún acuerdo con la flota de grandes arrastreros rusos. España parece que ha decidido ignorar la territorialidad de las aguas marroquíes más allá de 12 millas náuticas.

 

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