Sobre desarrollo político     
 
 Informaciones.    24/03/1973.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

SOBRE DESARROLLO POLÍTICO

EN el Club Mundo (Barcelona) dicto upa conferencia don José María Ruiz Gallardón. Tras calificarse como un hombre de derechas, afirmó: «Si el Jefe del Estado preconiza la participación y está prevista por la ley, ¿quién y por qué se opone a la misma? (...) Los que se oponen a la participación son los que llevan a sus espaldas la responsabilidad de que el futuro sea viable o no, y con esa postura no favorecen en absoluto al actual sistema. Hay que encontrar el indispensable camino que nos conduzca a Europa de una vez, dotando a la Monarquía de don Juan Carlos de las asistencias democráticas que le serán rigurosamente necesarias para subsistir (...). En 1973 ya no se puede hablar de un régimen justo si ese régimen no tiene articuladas formas de participación ciudadana en las tareas del Poder. Y el ciudadano debe participar eligiendo a sus representantes, a los que lleva información y exigiéndoles responsabilidad en sus funciones representativas y de control de la Administración;»

En otra conferencia pronunciada en Valencia el señor Ruiz Gallardón dijo que «no podemos quedarnos cruzados de brazos y es demasiado exigir al Príncipe don Juan Carlos que eche sobre sus espaldas, él solo, la inmensa tarea de poner en marcha el aparato, del Estado. Ahí, y desde ahora, tenemos que estar para ayudarle, porque apoyar y ayudar al Principé es apoyarnos y ayudarnos a nosotros mismos».

Por su parte, don Gabriel Cisneros, consejero nacional por Soria, en una conferencia pronunciada en Madrid, afirmó: «Las asociaciones políticas son una necesidad inaplazable (...). No es posible mantener con seriedad que las asociaciones políticas devengan en partidos políticos, por la obvia razón de las notabilísimas diferencias de nuestro sistema político con el contexto liberal en el que los partidos desempeñan su papel. Tras la oposición a las asociaciones se agazapa sólo un inadmisible pesimismo hacia las capacidades del pueblo español o una inconfesada desconfianza hacia la propia democracia orgánica (...). Lo desazonante no es el horizonte de problemas, sino la negativa a asomarse a estos problemas por parte de algunos de los más obligados a ello.»

 

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