Autor: Polo, José H.. 
   Aragón, hacia su destino como pueblo     
 
 Informaciones.    24/04/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ARAGÓN, HACIA SU DESTINO COMO PUEBLO

LOS MIEMBROS DE LA DIPUTACIÓN GENERAL JURARON EN LA CATEDRAL DE HUESCA

ZARAGOZA, 24 (INFORMACIONES, por José H.

Polo).

ARAGON ha vivido dos jornadas no sólo inéditas, sino Además históricamente inolvidables. El sábado, en Huesca, en el marco gótico de la catedral, los miembros de la Diputación General juraron sus cargos en presencia del ministro para las Regiones, señor Clavero; del presidente del Consell de Valencia y de un representante de la Junta de Galicia, además de las autoridades de las tres provincias aragonesas.

La fórmula del juramento tiene la particularidad de estar elaborada sobre la tradición jurídica aragonesa, en los siguientes términos: «Sobre estos Fueros, símbolo de leyes propias y pasado histórico, juro solemnemente ante el pueblo aragonés respetar y cumplir sus costumbres, leyes y fueros de Aragón, en cuanto tradición de equidad y de justicia, trabajar por el restablecimiento definitivo de otras nuevas que signifiquen la autonomía efectiva de un Aragón solidario dentro de la unidad constitucional de España; juro servir a nuestro pueblo y defender sus intereses en la paz y en la libertad.

De mis actos, téngase por nulo y por no hecho cuanto vaya contra las leyes y principios que he jurado defender, establecer y cumplir.» El juramento fue hecho por cada uno de los consejeros sobre un ejemplar de los «Fueros y Observancias de Aragón», editado en 1677 por la Diputación del Reino, único ejemplar que se conserva.

En un acto que se celebró en la plaza de la Catedral oscense, hablaron el presidente y el vicepresidente de la Diputación General. Por su parte, el ministro manifestó después su satisfacción por hallarse presente

En ninguna época y por ningún motivo se había concentrado en Zaragoza un número tan increíblemente elevado de personas. Los cálculos pueden llegar perfectamente a las 200.000 personas y es posible admitir que se queden cortos. Banderas de Aragón, pancartas pro autonomía, gritos entusiastas han sido protagonistas que han superado las esperanzas mas optimistas de participación. Con los miembros de la Diputación General y los restantes parlamentarios al frente, cogidos estrechamente del brazo los líderes de las más diversas y opuestas ideologías y partidos políticos.

La muchedumbre ha avanzado, en un orden increíble, como una gran lección de acuerdo democrático, hacia la plaza de Aragón, donde, a los pies del monumento a la institución histórica del Justiciazgo, se han depositado unas flores y, junto al monumento, en el centro de la plaza, en la que habitualmente ondean las banderas de las tres provincias, se ha izado la bandera aragonesa, en un alto mástil, por los señores Bolea Foradada y Gaspar Auria, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Diputación General.

Así, en olor de multitud, han continuado hasta la sede de la Diputación Provincial, desde cuyos balcones se ha leído, en primer lugar, un comunicado conjunto de todos los partidos políticos. Luego ha intervenido el senador —miembro también de la Diputación General— don Ramón Saiz de Baranda, para ensalzar la autonomía, que supone que «el pueblo aragonés elige sus gobernantes y dicta sus leyes, dentro de la indiscutible unidad española».

Luego, el presidente, don Juan Antonio Bolea Foradada, habló de la ilusión del pueblo, del respeto a su bandera, de cómo expresa su deseo de autonomía, «pensando en la unidad igualdad y solidaridad de España, porque Aragón, vocacionalmente integrador, entiende que, respetando la peculiaridad de cada pueblo, se potencia y armoniza su convivencia». «Los aragoneses —dijo en otro momento— vamos a demostrar que somos capaces de convivir, buscando entre todos el interés público, el interés social que nunca puede ser el resultado de una imposición, sino el fruto de un entendimiento democrático.»

Durante las intervenciones menudearon los aplausos de la muchedumbre, los vítores, los gritos de «Aragón, autonomía». Ha sido un espectáculo grande, difícil de narrar. Un ejemplo sereno y lleno de fe hacia el futuro.

 

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