Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   Los catalanes presionaron desde la calle en busca del estatuto     
 
 Informaciones.    24/04/1978.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los catalanes presionaron desde la calle en busca del Estatuto

TARRADELLAS:

«ESTATUTO, PERO NO DE CUALQUIER MANERA, NO ATOLONDRADAMENTE»

Por Enrique SOPENA BARCELONA, 24.

MAS de 150.000 pesónas —según revelaron a INFORMACIONES los desponsábles de la organización— se congregaron ayer al mediodía en la plaza de San Jaime y en todas sus calles adyacentes o próximas (las ramblas, por ejemplo, estaban abarrotadas) como respuesta al llamamiento del grupo senatorial Entesa dels Catalans a fin de celebrar la Diada de Sant Jordi y reclamar, una vez más, el Estatuto de autonomía.

El momento culminante de la concentración se registró a la una de la tarde, cuando hicieron su aparición en el balcón principal del palacio de la Generalidad el presidente Tarradellas, sus ministros o «consellers» y la mayor parte de los senadores pertenecientes a la Entesa, a cuyo frente figuraba don Josep Benet. También se hallaba el alcalde de Barcelona, don José María Socías Humbert, senador de designación regia, adscrito al grupo citado.

El señor Sodas era la única autoridad presente en el rango de alcaldes, gobernadores civiles o jerarquías militares.

Conviene precisar, no obstante, que tanto los gobernadores como el propio capitán general —teniente general Coloma Gallegos, a punto de cesar por imperativo de su edad— asistieron antes a la misa que oficié el cardenal de Barcelona, monseñor Jubany, y que se celebró en la capilla de Sant Jordi, en el palacio de la Generalidad.

Estuvo también en la misa el señor Tarradellas, acompañado del Consejo ejecutivo. (El sábado, el presidente de la Generalidad y él capitán general presidieron conjuntamente una parada militar que se desarrolló en el castillo de Montjuich con el lema de «Trece siglos de historia militar en Cataluña», y que significó un desfile de unidades ataviadas y equipadas con uniformes y armas desde el siglo VII hasta nuestros días. Es la primera vez que el presidente de la Generalidad copreside un acto estrictamente militar.)

TARRADELLAS

Desde el balcón pronunció un breve discurso el señor Tarradellas. Sus palabras trataron de encauzar el clamor de la multitud, que repetía incesantemente e1 «slogan» de «Volem l´Estatut» y «Guanyem l´Estatut» («Queremos el Estatuto» y «Ganemos el Estatuto»). Manifestó que tanto él como el Gobierno catalán también desean el Estatuto.

«Queremos el Estatuto --dijo—, pero no de cualquier manera, no atolondradamente, de forma que luego lo podamos perder. Y lo queremos para, Cataluña" y para todos los pueblos de España (...) Lo obtenido hasta ahora no es suficiente {...} Pero no dejaremos de luchar para alcanzar los objetivos comunes de Cataluña.» Su parlamento finalizó con un «Visca Catalunya i viscan els pobles de Espanya» («Viva Cataluña y vivan los pueblos de España»).

En un artículo firmado por el señor Tarradellas en («El Correo Catalán» ya sintetizaba el sentido de su discurso: «Construiremos una Cataluña nueva y definitiva, v la hemos de construir, por tanto, con sensatez y mesura, con la sensatez y la mesura que la hagan tan sólida que no pueda volver a caer en errores pasados y no vuelva a peligrar jamás su existencia, su paz y su bienestar (...) Es comprensible la desazón de los que creen que avanzamos a poca velocidad —es una desazón que los honra y que nos estimula a todos—, pero precisamente porque trabajamos por la vertebración definitiva de nuestra sociedad, no podemos caer en la impaciencia.!) Pues bien, ayer el señor Tarradellas pudo ser testigo de excepción de que esa desazón y esa impaciencia comienzan a percibirse con nitidez.

Las unanimidades y loa fervores de antaño —hace seis meses justos que las gentes, en la misma plaza, lo aclamaban— han empezado a dar paso a críticas palpables. Se oyeron silbidos, se contemp1aron muestras de contrariedad, se oyeron gritos tan significativos como los de «Benet, Benet, Benet». Como mínimo, hubo división de opiniones, aunque los aplausos de los consejeros y senadores contagiaron a un buen sector del público (recuérdese la consigna de los partidos grandes, insertada en INFORMACIONES el día 21), a pesar de que éste, según observadores cualificados, estaba compuesto en buena parte por afiliados y simpatizantes de los partidos extraparlamentarios. (El público concreto de la plaza de San Jaime, no el que se desparramaba por las calles cercanas.)

ASPECTOS POSITÍVOS

«Sin embargo —declaró a este cronista el senador por Gerona don Jaume Sobreques—, pienso que la «diada» de hoy ha sido muy positiva. Primero, porque la movilización popular ha sido un hecho, tras muchos meses de apatía. En segundo lugar, porque se ha vuelto a demostrar masivamente que el pueblo catalán exige el Estatuto y la autonomía en profundidad. Tercero, porque también se ha demostrado que la Entesa tiene un extraordinario poder de convocatoria, superior al de cualquier partido en solitario, pues no en vano recibe el apoyo de un amplio abanico que va desde Convergencia Democrática hasta el P.S.U.C., pasando por los socialistas, Esquerra Republicana y otros menos numerosos, pero igualmente nacionalistas.

Cuarto, porque hemos asistido a un fenómeno nuevo: el elemento crítico, y eso entiendo que es bueno, porque las gentes ya no piden conceptos abstractos, como antes, sino cosas concretas, y su inexistencia general provoca la "contestación". El clamor unánime se ha sustituido por la variedad. Lo contrario sería anormal y tendría que ver más con el espíritu de la plaza de Oriente que con el espíritu de la democracia. Además, creo que el éxito de la Entesa hará, reflexionar a Tarradellas y le llevará a replantear su actitud. Y conste que ya en los ultimos días se han venido produciendo datos nuevos que señalan ese codiciado camino de la colaboración mutua.»

LA FIGURA DE BENET

La euforia entre los senadores catalanes saltaba ayer a la vista. La figura del señor Benet COBRÓ, sin duda, mayor relieve. El señor Socías, por su parte, precisó a INFORMACIONES: «Valoro como muy positiva esta «diada», que ha puesto de manifiesto la voluntad de nuestro pueblo que lucha por recobrar su plenitud histórica.

Esta reivindicación pasa por el Estatuto que devuelva a Cataluña todos aquellas instrumentos que forman parte de su patrimonio histórico político y que le dieron grandeza e identidad.»

No hubo incidentes, El servicio de arden estaba integrado por 500 personas, miembros de Convergencia Democrática, socialistas y P.S.U.C. La Cruz Roja —«comportamiento ejemplar», enjuiciaron los organizadores— atendió numerosos casos de desmayos, mareos y desfallecimientos. Cuando U.C.D, desplegó una gran pancarta que reivindicaba también el Estatuto, los silbidos y abucheos adquirieron tonos altamente voluminosos.

 

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