Autor: Bardón, Diego. 
   ¿Y Extremadura, qué?     
 
 Diario 16.    31/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

¿Y Extremadura, qué?

Diego Sardón Extremadura, —coto privado del franquismo, glándula mamaria de ahorros con destino a otros "países", a otras "nacionalidades— limitó cuarenta años con Salazar y los rifles de la Guardia Nacional Republicana. El Alto Alentejo —Elvas, Vila Viciosa, Castelo Branco fue el escenario donde cayeron asesinados numerosos extremeños, sin que un solo Organismo internacional ¿atizara un solo esterior de espanto, sin que el Xirinach de turno clamara a la fraternidad cristiana. El más alla del Guadiana, a diferencia del más allá de los Pirineos, simbolizó tortura, prisión y crimen durante las cuatro décadas de "revolución pendiente", pero fue olímpicamente ignorado por las "starlets" del pacifismo, las nacionalidades, las culturas, las idiosincrasias...

De los ochocientos mil extremeños expropiados de su "habitat" de nacimiento, "cultura" y "patria" que tuvieron que abandonar madres, hijos y esposas, quinientos mii quedaron violentamente divorciados de la lengua hablante y pensante. Tuvieron que emigrar para vender su trabajo y productividad a las oligarquías mercadocomuneras, vascas y catalanas, algunas de las cuales fueron y son beneficiarías del capital extremeño que las castas financieras del franquismo hicieron viajar a otras zonas geográficas. A otras nacionalidades, como dirían los moderadamente universalistas, o para mejor entendernos, los antiuniversalistas. Pero ningún Batidles, ningún Letamendia, ningún Añoveros, ningún honorable clérigo a lo Xirinachs ejercitó ese internacionalismo necesario para ocupar las carreteras de Trujillo y Navalmoral de la Mata y hacer las barricadas que impidan el galopante exterminio de una zona geográfica llamada Extremadura.

Extremadura, por añadidura, carece de un cuadro que inmortalice el Guernica de la plaza de toros de Badajoz. Y de una "infraestructura" con poder para que los Serrat, Teodorakis y compañía le dediquen alabanzas capitalizables. Por eso, quizá, estos ilustres personajes prefieren "países" a zonas geográficas tan extraordinariamente machacadas como la andaluza, la manchega, la extremeda...

 

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