Autor: García de Frutos, Manuel. 
   Zaragoza, capital del regionalismo     
 
 Pueblo.    04/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ZARAGOZA. CAPITAL DEL REGIONALISMO

Treinta y cinco presidentes de las Diputaciones de toda España, estudian Ios problemas de las Corporaciones

El ministro de la Gobernación, don Rodolfo Martín Villa, presidirá esta tarde el acto de clausura

ZARAGOZA, 4. {PUEBLO, por M. GARCÍA DE FRUTOS.)—Durante cuarenta y ocho horas Zaragoza se ha convertido en la capital hospitalaria del regionalismo español, merced a la celebración del seminario de estudios para presidentes de diputaciones provinciales y cabildos insulares, al que han acudido 35 presidentes de todos los puntos cardinales de la geografía española.

La jornada de hoy está ocupada por la lectura y discusión de la tercera ponencia, que esta mañana ha presentado el presidente de la Diputación de Zaragoza, don Hipólito Gómez de las Roces, en torno al tema «Perspectivas de la región en la nueva legislación local». Posteriormente, sobre la una de la tarde, se ha procedido a la elección —de entre los presidentes asistentes a la reunión— de una comisión que se encargará de tener preparadas las conclusiones, cuyas discusiones se están llevando a cabo en estos momentos. El acto de clausura también se celebrará esta tarde y, si a última hora no hay ningún imprevisto, estará presidido por el ministro de la Gobernación, don Rodolfo Martín Villa, que tiene programada su llegada a Zaragoza esta misma tarde. El ministro recogerá las conclusiones en caliente y seguidamente reemprenderá viaje a Madrid.

Pero echando marcha atrás veinticuatro horas, les podemos informar de que ayer se celebró a puerta cerrada —sin asistencia de medios informativos— la lectura y discusión de dos importantes ponencias: «Las Haciendas Locales», que fue defendida por el presidente de la Diputación de Segovia, don Julio Nieves, y la defendida por el señor Samaranch presidente de la Corporación provine i a 1 de Barcelona, quien presentó un estudio sobre «Un régimen especial para Cataluña-. Pero antes de todo esto, por la noche, quizá un tanto sigilosamente, hubo una reunión de los presidentes de las Diputaciones de Casulla la Vieja, quienes trataron el tema de la elaboración de unos estatutos comunes con el fin de formar una Mancomunidad de Diputaciones y de afrontar, de una vez por todas, la regionalización de la asistencia sanitaria en las once provincias de Castilla la Vieja y León.

AUTONOMÍA ECONÓMICA

«Si ya se ha dicho que "gobernar es gastar", esto se ajusta mejor que a ninguna otra cosa a las Corporaciones locales, ahí sí que su gobierno en la actualidad sólo consiste en sus posibilidades de gasto», nos dijo el presidente de la Diputación de Segovia, don Julio Nieves, como introducción al resumen de su ponencia.

A las conclusiones que han llegado los presidentes de las Diputaciones españolas, en este espinoso y complicado tema de las Haciendas Locales, se puede resumir asi: «Es necesaria una mayor autonomía en materia del gasto; autonomía que supone, por un lado, la posibilidad de gastar con libertad sin perjuicio de los correspondientes controles y, por otro, aceptar la responsabilidad que tal autonomía implica, es decir, que nosotros no queremos tener sólo la autonomía, sino también la responsabilidad.»

En materia de ingresos las conclusiones son también del mayor interés: «Los recursos que se nos han asignado no son suficientes, desgraciadamente, para atender a todas las necesidades. De ahí que se hayan estudiado las posibles soluciones, contemplando fórmulas que van desde la consideración de nuevos tributos, hasta la utilización del sistema de subvención —subvenciones diferenciadas, interprovinciales— y terminando con una mayor agilización y ampliación del sistema de crédito local, con una fórmula muy importante que podía ser la admisión directamente y de entrada de las Cajas de Ahorro como entidades colaboradoras.»

Nosotros le preguntamos al presidente de la Diputación de Segovia, señor Nieves Borrego, si era posible tener autonomía económica, sin autonomía política, y su respuesta fue clara: «Yo creo que la autonomía económica es una más dentro del criterio de autonomía general y por lo tanto debe moverse en un campo más amplio, que es el político.»

Pero, en definitiva, lo que los presidentes proponen es que se realice una total reestructuración del campo de la Hacienda, con la diferenciación clara de lo que es Hacienda Estatal y Hacienda Local, solución a la que habrá que llegar irremisiblemente. Y, mientras tanto, como mal menor, que el Estado participe en las economías de las Haciendas Locales, porque las necesidades actuales están muy por encima de sus posibilidades económicas reales. En fin, que por el momento, no hay más remedio que ir a que el Estado subvencione o promueva fórmulas de crédito para atender las necesidades que de otra forma sería imposible asistir.

SIN PRIVILEGIOS

Por su parte, el presidente de la Diputación de Barcelona, don Juan Antonio Samaranch, cuya presencia en Zaragoza —por aquello del trasvase del Ebro— era esperada con expectación no exenta de recelo, justificó la presentación de su ponencia «Un régimen especial para Cataluña», afirmando que no se trataba de una ponencia sectorial, sino que la presentaba porque era de la opinión de que el tema interesaba a todas las demás regiones que podían copiar la sistemática seguida, con lo que realmente se conseguiría homogeneidad y la desaparición de privilegios. El señor Samaranch definió las peculiaridades del proyecta con los siguientes puntos: «Universalidad, que supone la exclusión de todo sistema no generalizable al resto de las regiones; igualdad, que implica que el regionalismo no puede ser elemento de discriminación entre territorios o pueblos; solidaridad, que presupone la relación fraternal entre todas las regiones y que debe manifestarse en todos los sentidos, empezando por un reparto de los recursos financieros totales del Estado, que tengan en cuenta los actuales des equilibrios regionales; autonomía, como ámbito propio de decisión; pluralidad, que implica la ausencia de uniformismo regional y, finalmente, legalidad que obliga a que todo régimen administrativo regional sea objete de una ley votada en Cortes.»

En cuanto al tema polémico del trasvase de las aguas del Ebro a Barcelona, don Juan Antonio Samaranch se mostró partidario de que todas las provincia» afectadas por el tema mantengan una serie de reuniones de discusión para intentar llegar a un acuerdo pactado y, posteriormente, llevarlo a las Cortes, no a las actuales, sino a las próximas Cortes, que serán mas representativas —«en palabras del señor Samaranch—, para que allí se dicte una ley a este respecto. Don Juan Antonio estuvo de acuerdo en que no se trata tanto de un tema de aguas como de desequilibrios regionales y de inversiones, por lo que se reafirmó en su creencia de que la mejor solución era la de la negociación directa entre las provincias afectadas.

Y esto es lo que dio de sí, mas o menos, la jornada de ayer, en la que también tuvimos ocasión de charlar durante unos minutos con el presidente de la Diputación de Tarragona, don José Clúa, en torno a la noticia de la posible dimisión de alcaldes y presidentes de Hermandades de Labradores de la zona de Cherta si la Diputación se muestra favorable al trasvase del Ebro. El señor Clúa dijo que el tema se había entendido mal, que la postura de la Diputación de Tarragona es clara, que se muestra favorable al trasvase siempre que éste no perjudique los derechos de los habitantes de la zona.

 

< Volver