Autor: Cavero, José. 
   Asturias  :   
 Según Juan Velarde. 
 Arriba.    16/03/1977.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 65. 

las quince españas

ASTURIAS I/

SEGÚN JUAN Velarde e1 movimiento regional es, actualmente, más amigado de lo que nos imaginamos

Hay regiones privilegiadas merced a grupos de presión

Asturias podría prolongarse hacia Santander o hacia León...

Hay un sentimiento de frustración en Asturias, por haber perdido puestos en la «clasificación» de las provincias

Los asturianos exigen más voz y voto en la ordenación de la economía nacional

En Asturias hace mucho tiempo que desaparecieron los caciques

El electorado asturiano es sociológicamente franquista, pero no de derechas. Socialmente progresista. No rupturísta

Comunista, socialista y franquista: los tres núcleos ideológicos de la región

JUAN Velarde —su más reciente título es el de académico de la Real de Ciencias Morales y Políticas— ciertamente no necesita ningún tipo de presentación. Si acaso, por razón de esta hora de politización en que nos vemos, cabrá recordar —como él hace al término de esta entrevista— su pertenencia a Alianza Popular, en calidad de promotor y fundador de UDPE, Unión del Pueblo Español.

El profesor Velarde es asturiano, y uno piensa que demuestra su asturianismo cuando habla de su tierra: cambia de acento, y sin llegar a apasionamiento sí se muestra especialmente proclive a ponderar valores. Sin que haya razones para llevarle la contraria...

Por supuesto, el profesor Velarde si que exista conciencia regional en Asturias...

—Pero sucede que en el caso de algunas otras regiones ni siquiera conocen sus límites, apenas tienen conciencia de constituir una determinada región...

—Lo que no sé es si es cierto lo que dices.. Porque el movimiento general de fracción regionalisla en este «no. mentó creo que está más arraigado, es más amplio de lo que podríamos imaginar. En Aragón hay cada vez más conciencia regional de que son, si, son españoles, y después, aragoneses. Aragoneses antes que oscenses, turolenses o zaragozanos. Son aragoneses. En Asturias, el factor unitivo es el de «somos asturianos». No decimos «somos ovetenses». La provincia Oviedo es una creación administrativa. Pero ovetense es únicamente el que nace en la ciudad de Oviedo. El resto son asturianos. Estos son hechos ciertos. ¿Cuál es el grado de emparentamiento entre un señor de Gimo de Limia y otro señor de Puente Cesures, o de?..., pues que son gallegos... —En cambio, el natural de la prolas quince españas vincia de Zamora es zamorano y no leonés...

—Es posible, o se declara castellano... Es que el problema que existe en el centro es, primero, Madrid. La gran incógnita. Yo no creo que en Madrid exista conciencia regional alguna. Le viene bien para ser capital de la Nación el que no tenga esa conciencia regional, pero en Madrid, la gente podrá decir que vive en la capital, pero sin tener conciencia alguna especial de este tipo. Y luego, por otra parte, en Castilla, si hay una conciencia castellana; respecto a la conciencia leonesa, o del viejo Reino de León, las fronteras son fluidas... Aunque yo me atrevería a decir que ahora se están haciendo. Yo acabo de recorrer Soria. Burgos, etcétera, y las expresiones en pintadas y demás demostraciones de carácter regionalista

sobre todo a partir de esta crisis de los tractores, en numerosísimas. Está resurgiendo un regionalismo castellano-leonés que ya había nacido en una conyuntura endiablada en 1917. Luego quedó muy apagado, pero había vuelto a resurgir, pidiendo un estatuto análogo al catalán para Castilla y León, en 1936. En ese año estaba ya muy adelantado la construcción de un estatuto para Castilla y León.

Hay regiones privilegiadas

—¿Quiere esto decir que las regiones se conciencian de serlo ante unos problemas concretos?

—Y, sobre todo, cuando ven que las otras regiones pasan a tener cierto trato de preferencia... De ahí que yo diga que es necesario adelantarse y dárselo a todos, porque si no en las otras surge.

—¿Ahora mismo existen ya reglones, en este sentido, privilegiadas, con relación a las demás, a la mayoría?

—Sí. Hay regiones privilegiadas como consecuencia de los grupos de presión que han sabido actuar con mas sagacidad en ciertas regiones que en otras. Por ejemplo, una región que soporta una parte del desarrollo económico español como es Valencia, es una región que tiene muy pocos privilegios en relación con una región que ha sido abastecida desde mano de obra hasta recursos de todo tipo procedentes del resto de España, con el proteccionismo, que es Cataluña. Hemos castigado a Valencia y hemos beneficiado a Cataluña. Por tomar dos regiones de lengua catalana, etcétera.

—Y el otorgamiento, la concesión de las autonomías, ¿hará que se mantengan esos privilegios ya existentes e incluso tos incrementará? ¿Mantendrá la actual diferencia, entre las regiones españolas, de pobres y ricas?

—Primero, creo que sería un mal planteamiento el de las autonomías, el de mantener las diferencias entre pobres y ricas —empiezo a contestar por el final de tu pregunta—. Hay que mantener de alguna manera el aparato central distribuidor de renta-riqueza, de tal manera que esta separación de ricos y pobres sea lo más tenuada posible. En segundo término, hay datos históricos que son muy expresivos: ¿Vamos a arrumar la industria textil catalana, porque se haya producido y creado como consecuencia de una serie de fenómenos de tipo regionalista? Sería insensato. ¿Vamos a arrumar la industria siderúrgica vasca, porque haya ocurrido lo mismo? Sería una estupidez... Han nacido ahí, pues ahí están. Y tenemos que mantenerlas y tienen que seguir funcionando. Evidentemente. Ahora, lo que tenemos que tener es conciencia nacional de lo que interesa a todo el conjunto de la Nación española, de tal manera que las ventajas excesivas que ciertas regiones han conseguido a costa de otras, pues no sigan produciéndose a cara o cruz...

Una Asturias ampliable

Y tras estas «generales del problema» entramos ya en la primera región de la mano del propio Juan Velarde. Asturias —el profesor Velarde es asturiano— es la primera de las regiones a las que «visitaremos» de la mano de calificados representantes...

—¿Existe en Asturias esa conciencia de ser región?

—Yo creo que si, que en Asturias tenemos condénela clara de constituir una región, de ser una región.

—¿Exclusivamente Asturias o de constituir una región astur-leonesa?

—En Asturias siempre ha habido, históricamente, además de las Asturias de Oviedo, las Asturias de Santularia. Esto ya es un hecho que Indica, por así decir, la posibilidad de una prolongación hacia Santander de la región asturiana. Por otra parte, en efecto, el norte de León, desde un punto de vista de la separación respecto a Asturias, es ciertamente muy difícil de establecerlo en lo que a cultura en general se refiere. En segundo término, existe el hecho de que la Universidad de Oviedo es también, hoy por hoy, la Universidad de León, es el mismo distrito universitario común a ambas provincias. Hay incluso antecedentes: el Obispado de Oviedo tenía fincas, de siempre, en la provincia de León. El Reino de Asturias, la primera prolongación que tuvo fue León. La lengua que se crea en Asturias, que es diferente al castellano, pues continúa más tarde hacia León. Y el Remo de León y Asturias, durante la Reconquista, es muy difícil de diferenciar. ¿Dónde empieza el uno y dónde termina el otro? Pues, no se sabe... El Rey de León es, simultáneamente, el de Asturias. Estaba en León, pero siendo a la vez Rey de Asturias. Es decir, era Rey en aquella zona, mientras que Castilla iba por otro lado. Era otra cosa.

—Sin embargo, hoy en día, al leones le gustará ser leonés y no astur-leonés..

—Bien, y en «ese sentido existe igualmente un sentimiento muy claro regional en Asturias. Lo que no sé es hasta qué punto la región asturiana debe ser la actual provincia de Oviedo —cosa que probablemente sea lo mas racional—, o bien debería ampliarse, ya sea hacia Santander, ya sea hacia León, o hacia ambos sitios... Eso ya es un problema que dejo aparte. Lo mejor sera dejar que los propios hechos y los propios protagonistas sean quienes lo acaben señalando... Lo que sí te digo es que en Asturias existe una conciencia plena de regionalidad asturiana. Eso sí. Lo demás, no lo sé. No sé cuál es la frontera posible.

No creo que sea la fórmula más adecuada la que utilizó Azcárate para hallar la frontera natural entre Asturias y León: si las aguas cocían bien las judías era Asturias. En cuanto a la potabilidad decrecía, según cocieran bien o no la fabada, se entraba en León... Don Gumersindo Azcárate utilizó esa fórmula... Sí, el abuelo de Manuel de Azcárate. Lo que sí es cierto es que la provincia existe. Ojo con creer que las provincias no existen.

Las provincias existen

—-¿Sobreviven todas ellas?

—Yo creo que las provincias existen. Y existen a efectos de que tienen que ser el núcleo del que parta la configuración de las mismas que constituyan las regiones. Empezar a partir trozos de provincias y dividirse las provincias que tienen ya —a pesar de todo lo artificialmente que las «confeccionara» don Javier de Burgos— más de un siglo... Porque es cierto que hace más de un siglo las provincias eran una cosa totalmente artificial. Pero, ahora ya, por la necesidad de acudir a despachar con el Gobernador Civil durante siglo y pico, por acudir al mercado central en que se ha convertido también la capital de la provincia, etcétera, hay también, y además de la conciencia regional, una clara conciencia provincial. La región puede ser una confederación de provincias. Lo que no creo posible es que empecemos ahora

a romper provincias para crear regiones..

—>No, incluso en algunos casos parece que tienden a prosperar más bien las que llamaríamos «regiones-provincia». El caso asturiano no tiene otra opción, pero a nivel de León, por ejemplo, no falta quien considere que la región leonesa tiene los mismos límites que la provincia...

—Sí, sí, estoy de acuerdo.

—¿El regionalismo asturiano se funda ahora mismo en algún problema concreto o predominante?

—El regionalismo asturiano yo creo que se funda en varias cosas. En primer término hay un sentimiento difuso de frustración en Asturias, como consecuencia de que Asturias siempre ha tenido, dentro de la renta y riqueza de España, uno de los primeros puestos en la tabla de clasificación de las provincias españolas. Poco a poco ha ido perdiendo este puesto. Ha habido una conciencia regional al plantearse el problema de] porqué. ¿Por qué estamos bajando en categoría dentro de España? Este es uno de los elementos que más han contribuido a crear este hecho regional.

Exportación de productos y hombres

—El profesor Velarde seguramente tiene la solución al porqué Asturias baja de categoría en el conjunto nacional...

—Pues, sí, está bajando porque se ha convertido cada vez más en un productor de materias primas, o de bienes semlelaborados, y no de bienes terminados, respecto al mercado interior. Y de bienes y de materias prunas que están a precios internacionales la mayor parte de ellos —incluido el acero que se exporta a Europa, el carbón que anda ya con precios internacionales, etcétera—, mientras que tiene que comprar bienes, dentro de la Península, a precios muy superiores a los internacionales. Esto crea ya una conciencia regional evidente. Y, por otra parte, un sentimiento de que de alguna manera se le retrae renta a Asturias y se va hacia otras zonas españolas. Por otra parte, ha surgido un sentimiento regional no ya por el lado de la industria, sino por el lado de la agricultura, al observar que era necesaria una conexión de la agricultura asturiana cada vez más fuerte para hacer frente a las necesidades que pueden surgir de cara a una entrada en la Comunidad Económica Europea. La economía agrícola asturiana podría ser muy vulnerable si no existiese un alto grado de cohesión en este terreno. Esto también es una consecuencia que no podemos olvidar de ninguna manera. También hay un sentimiento regional asturiano por historia y por tradición.

Desde la Universidad de Oviedo, desdo finales del siglo XIX, la verdad es que hay un regionalismo asturiano remontado intelectuamente, que lo han fomentado y difundido profesores de la Universidad de Oviedo. El proyecto de Estatuto que ce discute para Asturias en los año* treinta y tantos, en plena República, es redactado por don Sabino Alvarez Gendín, famoso rector, y en la actualidad magistrado del Tribunal Supremo. Este regionalismo asturiano lo crea la Universidad de Oviedo y sigue. Es un hecho que se ha mantenido siempre. Por otra parte, es un elemento en el que actúan también, como sobre el gallego, los emigrantes. Los emigrantes, por el amor especial a la patria chica —y Asturias expulsó, por dificultades económicas, a demasiada gente a fuera—. Los «migrantes, en América sobre todo, agrupados en los Centros Asturianos, mantienen un sentimiento de región muy fuerte, que se acaba proyectando sobre Asturias. Y, claro, llega la aparente aberración, que hace que en la actualidad y desde hace muchos años, en el propio Oviedo exista un Centro Asturiano, que originalmente era la Delegación en Oviedo del Centro Asturiano de la Habana. Esto era en principio. Y al desvanecerse poco a poco ese origen queda como un Centro Asturiano. ¿Dónde nacen los Centros Asturianos? En America. Es un foco de regionalismo muy fuerte...

—¿La lengua también lo es?

—El bable lo es a efectos coloquiales y de sentirnos entre nosotros levemente diferentes, porque de pronto pasamos a hablar ciertas palabras, ciertos giros, ciertas expresiones que, de pronto, producen un sentimiento de curiosa solidaridad entre un asturiano y otro.

—Pero ya es poco más que un tipismo...

—No es un elemento diferenclador clave, como puede ser el catalán, el valenciano, el gallego, o no digamos ya el vasco. Eso es evidente, por supuesto. No es una barrera incluso muy fuerte del tipo de las que he señalado. No. Es un elemento de cohesión, de vinculación, dentro de la multiplicidad de bable que existan —bueno, también hay multiplicidad de vascos e incluso de catalanes—. Pero, en fin, el hable no es más que un elemento complementario. No un elemento sustantivo de los de la región asturiana.

Reivindicaciones y centralismo

—¿Qué autonomías está reivindicando Asturias?

—Sospecho que. en este momento, reivindica fundamentalmente una: que es tener más voz. más voto en la ordenación económica nacional. Porque la verdad es que frente a la siderurgia vasca, frente a toda una serie de decisiones en el terreno de la industria alimentaria, etcétera, lo que opinaba o lo que decía Asturias no se ha tenido apenas en cuenta. Entonces exige, fundamentalmente, esto. El ser protagonista de cosas que acaban teniendo muchas consecuencias sobre la propia vida asturiana. En Asturias se decide desmantelar buena parte de las industrias siderometalúrgicas de la zona de Mieres, La Felguera, etcétera, sin contar para nada con Asturias. Son decisiones que se toman centralmente, ajenas a Asturias, sin darse cuenta del nacimiento de lo que se llama un área deprimida. Como consecuencia de esta desaparición de industrias En todo esto, Asturias sí quisiera tener un mayor protagonismo.

—Las críticas de las regiones hacia el centralismo de Madrid son unánimes. ¿Tan nefasto es, ha sido, este centralismo?

—El centralismo madrileño en ocasiones es nefasto y en otras muy beneficioso para las reglones. Esto es un hecho evidentemente cierto. En la época en que el centralismo madrileño otorgaba un trato arancelario al carbón asturiano especialmente ventajoso, y anteponía el carbón asturiano a las naranjas valencianas en los acuerdos con Inglaterra, pues ese centralismo interesó mucho a Asturias. Claro es que hay siempre que plantearse que ese centralismo no fue siempre, o fue muchas veces, regionalizado. En Cataluña se han preocupado siempre de tener un hombre en la Dirección General de Aduanas. Un hombre clave. En Asturias se han preocupado de que en ciertos Ministerios, en ciertos puntos, haya hombres vinculados a los intereses asturianos. Yo creo que de esta forma se era consciente de que así se conseguía que el poder central estuviera regionalizado..., aunque fuera, por supuesto, a costa de otras regiones. De aquí que haya que plantear todas esas cuestiones en términos simultáneamente nacionales para que no se produzcan desequilibrios muy bruscos.

—¿Se puede establecer cierto paralelismo entre conciencia regional y politización de una región?

—Es evidente que sin una politización de la reglón no hay una conciencia regional clara. Puede haber una conciencia regional incipiente y un sentimiento de primer grado en cuanto a regionalización.

Una región sin caciques

—¿Y Asturias está politizada?

—Asturias, afortunadamente, está politizada desde hace muchísimo tiempo. En Asturias, los caciques desaparecieron a consecuencia del Partido Reformista ya en años anteriores a la Dictadura.

—¿Ya no hay caciques en Asturias?

—Muy escasamente. Es muy difícil de imaginarles, porque Asturias es una sociedad en que queden rastros de sociedad estamental. En Asturias, el cacique tradicional es algo que pasó a repugnar. Es algo, ya digo, que debemos al Partido Reformista, que al principio era un partido nacional, en el que militó don Manuel Azaña, pero donde tenía una base afianzada y don. de elegía diputados era en Asturias. Igual que ahora sucede con la ORT en Navarra... Y una de las razones de ser del Partido Reformista era la lucha contra el caciquismo. Y se hizo muy fuerte... Luego terminan de barrer esos últimos restos del caciquismo que eran el Partido Liberal y el Partido Conservador. Y desapareció para siempre. Entre el Partido Reformista, el Partido Socialista Obrero Español en Asturias y luego los diversos grupos de derecha que fueron regionalistas, que se declaran regionalitas y luego ingresan en la CEDA, etcétera, este regionalismo de derechas, más el Partido Laborista, más el Socialista, hacen que el caciquismo se viera obligado a desaparecer. Y no han existido causas más recientemente para que pudiera haber reaparecido.

Todo asturiano, en estos momentos, tiene ideas muy claras de hada dónde puede proyectar su voto. El paisanin más perdido lo sabe. En Asturias, la frase de «votan las vacas» tiene un sentido. No es el sentido de los tiempos de los caciques, en la que, como consecuencia de la movilización caciquil, iban a votar falsamente los censos. No, no. Es que en Asturias va a votar la vaca, porque el paisano tiene que llevarla consigo al colegio electoral. Pero sabe perfectamente a quién vota y por qué vota.

—¿Dónde cabría situar a ese electorado asturiano, ideológicamente?

—Pues es un electorado sociológicamente franquista... En su mayoría.

—¿Echa agua a su molino de promotor de Alianza Popular?

—No, no, no. Es que resulta asombroso pensar que —yo que he estado considerando los resultados del referéndum último— uno de los más altos porcentajes, por Municipios, lo da Aviles con su Ensidesa y sus obreros. Porcentaje» de síes y de no abstención.

Franquistas-reformistas

—Es decir, de reforma...

—Sí. De reforma. De reforma, aceptando el punto de arranque. Por eso digo un electorado «sociológicamente franquista» y no «franquista». O sea, de herencia del franquismo, de reforma y no ruptura. Esto en Asturias es amplísimo. La protesta que pueden hacer con la guerra de la leche no es para cargarse todo el sistema los paisanos asturianos.

—¿Son de derechas los asturianos?

—No; en absoluto. Los asturianos no son, en modo alguno, de derechas.

—¿Cómo; entonces, pueden ser franquistas...?

—He dicho sociológicamente franquistas. Y paso a señalar hacia dónde el electorado asturiano se tendrá que inclinar. Primero, tiene un alto sentimiento social, y como consecuencia de ello, el partido que quiera llevarse el voto asturiano, como tenga algún carácter que de alguna manera se puede identificar con formas clásicas de derecha unida a poderes oligárquicos, perderá las elecciones. O sea, que como no tenga en cuenta los intereses obreros y campesinos pierde. Por causa de esto, dentro de Alianza Popular, quien en Asturias puede tener más fuerza, es, según yo creo, Lleudo. Es el más aplaudido, el más atraído y preponderante... Pero voy a puntualizar más. ¿Qué quiere decir el franquismo asturiano? El franquismo sociológico. Quiere decir una sensación de que determinados modelos de desarrollo económico y social funcionaron adecuadamente en España a lo largo de una serie de años y que tomando base en estos modelos de desarrollo económico y social, avanzándolos muchísimo más en el terreno social, cambiando muchas cosas en lo social, pero tomando pie en ellos, se pueden conseguir los más deseados modelos de convivencia para e] futuro. Esto, en Asturias, quizá por la tradición socialista y reformista, ha hecho carne juntamente con un recuerdo oscuro no ya de la guerra, sino de la revolución previa. En Asturias no se entiende bien a Asturias si no se tiene en cuenta que allí hubo la revolución del 34, que tiene unas características diferentes a las del resto de España. En el resto de España es una huelga general o pequeñas algaradas. En Asturias es una guerra civil. Hay, por lo tanto, un sentimiento de «no hagamos otra vez una barbaridad, porque el 34 fue sangriento, y el 36 vuelve a serlo». Y esto na engendrado el asombro de los Gobernadores Civiles, según yo he podido constatar. Todo nuevo Gobernador Civil llega pensando que va «al puesto del máximo peligro». Y cuando se va termina diciendo que es «una de las regiones más fáciles para estar de Gobernador». ¿Por qué? Porque realmente lo que no hay es un talante destructivo radical, como existe, en cambio, en otros sitios. Lo del rupturisrno no existe en Asturias. En este sentido prefieren tomar base en lo que puede haber existido. Llaneza pactó con don Miguel Primo de Rivera. Es uno de los pocos casos donde realmente la convivencia socialismo dictadura existió realmente.

Y esto, de alguna manera, sigue existiendo en la posguerra y se acentuó mucho ante una serie de realizaciones que observaron que sí podían ser muy importantes para ellas: terreno siderúrgico, Ensidesa; terreno agropecuario, Central Lechera Asturiana; siempre y cuando se complementase con otras medidas. Entonces estas búsquedas de otras medidas de tipo social avanzados, etcétera, hacen que el asturiano no sea de derechas de ninguna de las maneras, pero que al mismo tiempo no trate de romper con el pasado tampoco de ninguna de las maneras.

Solidaridad obrera

—¿Y casa bien ese «franquismo sociológico» con la imagen de minerismo y de obrerismo que existe sobre Asturias?

—Bueno, esa tradición del minerismo asturiano..., los muleros son los primeros en carcajearse de ella. Tu habla..., habla con un minero. Los mineros se asombran de que exista esa idea sobre ellos.

—Pero parece cierta la existencia de un considerable porcentaje de Comisiones Obreras...

—Bueno, hay Comisiones Obreras. Ahora bien, yo conozco, yo asistí al nacimiento de las CCOO.

Cuando participé como candidato a Procurador en Asturias, yo me reunía con ellas, con las Comisiones de aquel entonces. Yo no sé en este momento por dónde andan, si es que andan... Yo me encontraba a Severino Arias dirigente de USO, y a Severino yo le he mandado a su cárcel de Avila novelas... Todo esto hace ver hasta qué punto ese minerismo que desde el punto de vista de la imaginación popular no tiene la mínima relación o aproximación al pistolerismo o al terrorismo... No, en absoluto. Lo que sí tiene el minero muy arraigado es una conciencia de solidaridad obrera como no existe prácticamente en ninguna otra provincia de España. Es ejemplar, por ejemplo, como a efectos de la Seguridad Social declaran, de verdad, los mineros, lo que ganan, con objeto de que el reparto dentro de la minería asturiana resulten todos igualados... Esto es ejemplar. Como no el que más gana trata de sacar más. Sino cómo e] que mas gana pone lo suyo para que quienes ganan menos suban... La solidaridad que existe dentro de la minería —que es un mundo muy duro en cuanto a trabajo— existe con una fuerza notable, impresionante. Por eso, cuando se declaran en huelga, todos van a la huelga. Tienen un sentido de compañerismo y de solidaridad fenomenal. Ahora bien, se sonríen ante la posibilidad de que se les puede considerar como algo más que un grupo..., porque la verdad es que son los socialdemócratas europeos típicos. Son los miembros de las Trade Unions inglesas típicos. Son, pues, bueno, los miembros de las centrales sindicales tradicionales de cualquier país europeo. Y nada más. Se declaran en huelga periódicamente. Naturalmente. Pero nada más. Observa qué atentados políticos hay en Asturias... Ninguno.

—Y así copio es normal, habitual, la existencia de valiosos líderes obreros asturianos, no parece, en cambio, que la región proporcione líderes políticos...

—La respuesta a esta pregunta me la daba en gran asturiano que es profesor de Derecho Político en la Universidad de Murcia, Rodrigo Fernández Carvajal: «Los líderes políticos aparecen únicamente cuando hay elecciones. Hasta entonces no aparecen.» ¿Por qué aparecen, en cambio, en el mundo obrero? Porque hay una especie de elecciones continuas. Porque tienen que representar a los obreros para discutir los Convenios Colectivos, para plantear sus reivindicaciones, etcétera. Hay un mecanismo continuo electoral. En el resto de los grupos no han nacido. Sí, los hay en el campo. ¿Por qué existe Pin de la Sala? Porque los problemas campesinos han surgido con frecuencia... Y líderes mineros y siderúrgicos... Líderes políticos no ha habido todavía la necesidad de crearlos. Yo creo que aparecerán ante las próximas elecciones. Seguro. Porque los ha habido, y muy importantes. Desde los Pidal, por ejemplo...

Un posible candidato

—¿Algún partido, de los nuevos o de los renovados, está con mayor fuerza que los demás en Asturias en cuanto a implantación?

—«Asturias Semanal» hizo un estudio sobre esta cuestión no hace mucho. Y revelaba que había diez militantes de uno; doce de otro... Hace unos días estaba la gente muy asombrada en Oviedo, porque el PSP había pedido el Palacio de Deportes, porque se consideraba un grupo de gentes todas ellas perfectamente conocidas... Bien, en aquel estudio, creo que serio, aparecían tres núcleos claramente montados en Asturias: el núcleo comunista, el socialista y el franquista. Son los núcleos con clientelas, con posibilidades. Y nada más. Hoy por hoy, no hay más. Los demás son señores que se unen a siglas determinadas. Encontrar un democratacristiano en Asturias..., ¡caray! (A lo mejor sí, ni en el país...) Eso del equipo DC más bien debe producir carcajadas en Asturias...

—Nuestra última pregunta. ¿Tiene Asturias en Juan Velarde un candidato para el Congreso?

—Pues, no lo sé. Depende de la Ley Electoral. Lo digo honradamente.

—¿Y si el partido lo decide por ti...?

—No, no. Son dos cosas: primero, por supuesto, que hay que aceptar de cara al futuro la disciplina del partido. Uno no puede decir que se va a presentar sin más. Yo soy promotor de UDPE. Y soy consecuente. A mí me invitaron, cuando todavía vivía Franco, a organizar el posfranquismo, a efectos de competir con otras fuerzas políticas. Dije que sí, que era llegada la hora de entrar en un pluralismo político, y pensé que, igual que existía un gaullismo, podría existir un franquismo. Y firmamos aquellas bases un montón de gente. No, no he cambiado. Cambiar de opinión no es lo mío. Y si lo dejara, me marcharía a casa silenciosamente. No diría ni siquiera el «no es eso». Eso de hacer la «vedette» en política no va conmigo. Y además hay que acostumbrarse, en esto de la política, a ser cola de león. Lo de ser cabecita de ratón no sirve absolutamente para nada. En cualquier organización política uno tiene que estar dispuesto a hacer la labores más oscuras y más pequeñas. Sin andar con discusiones... Ahora, por otra parte, el hecho de presentarse como candidato obliga a que el partido diga que sí o que no, no es la única razón. Hay además el tema de las incompatibilidades. Yo he dicho ya al partido que el papel mío como humilde director del Instituto de Estudios Laborales, me parece más importante que el Diputado del Congreso. De modo que si no me es compatible, yo no sería candi, dato. Por supuesto, que e] Gobierno puede echarme de un plumazo, igual que me puso...

(La conversación podría continuar indefinidamente. A pesar de las citas que llenan la agenda del profesor Velarde todavía, cuando ya es de noche. Todavía surgen más temas, «off the record» unos; curiosos, otros. Juan Velarde —las libretillas lo atestiguan semenalmente— es una de las mentes más cotizables del país, por lo «repletas de conocimientos, por su claridad expresiva y por su asequibilidad.)

José CAVERO

Fotos: Romero Caricatura de C. Vigueras

 

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