Autor: Cavero, José. 
   León  :   
 Según Fernándo Suárez. 
 Arriba.    19/03/1977.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 48. 

las quince españas

SEGUN FERNANDO SUAREZ

«Muchos de los actuales procuradores serán senadores»

«Hay que contar, ahora y en el futuro, con la existencia de muchos líderes falsos»

«No tengo ganas de presentarme candidato a diputado»

«Lo que pueda resolverse a nivel de provincia, no tiene por qué resolverse en Madrid La provincia de León es una región por sí misma»

León fue siempre una provincia bastante Lucida»

• >Se pide autonomía por contraste con la idea que tiene de privilegio»

• «El voto de León creo que estará por el centroizquierda o por la socialdemocracia»

• «Creo que hice más de h que debía, para cesar como ministro...»

SUS dos apellidos coinciden, nada menos, con los del Presidente de Gobierno. Y ha sido Ministro de Franco, nada me. nos. Y voz tonante, en ocasiones, tras la puerta que guardan los leones. Y leonés, catedrático, ex Ministro sin cargos... Femando Suárez es de ios hombres por quienes mus cotizaría, en esta hora, un balbuciente partido político. Muy a pesar de alguno de los datos de su biografía.

La cita tiene lugar en las Cortes. Se discute, en la Comisión de Leyes Fundamentales— habitualmente sin quorum— el proyecto de ley del Consejo de Economía Nacional. Fernando Suárez no oculta las reservas que esta «actividad» de las Cortes le sugiere.

—Fernando Suárez se había mostrado partidario de que, tras el referéndum, las Cortes deberían haber quedado ya disueltas.

—No disueltas. Eso tampoco. Pero sí propugnaba que se las hubiera dejado morir tranquilamente, sin tener que discutir nuevas leyes sobre cuya utilidad dudamos muchos..

—¿Cree que muchos de los actuales procuradores pasarán a convertirse en diputados dentro de unos meses?

—Sí, sí, pasaran bastantes. Porque yo creo, honradamente, que aquí hay gente que tiene cosas que decir y que goza de bastante predicamento en España. Por eso creo que en estas primeras elecciones muchos de los actuales procuradores pasarán a las nuevas Cortes. Sin duda.

—Sin embargo, estos «viejos» procuradores dejaron ya de ser lo que eran. La Prensa, los medios de comunicación, están más atentos a otra especie de líderes...

—Bueno, pero es que los medios de difusión se están ocupando y están haciendo figuras a muchos que tratan espontáneamente de hacerse su propia propaganda. Y en cambio, hay gente en las provincias españolas que es bien conocida allí y, sin embargo, no está en la Prensa nacional para nada... Por ejemplo, hay alcaldes y presidentes de Diputación que en sus provincias cuentan con un gran respeto de las correspondientes poblaciones, y que a la hora de fiarse de alguien estoy seguro de que muchos de ellos saldrían elegidos.

—¿Opina, por tanto, Fernando Suárez, que en este momento hay o puede haber un elevado número de «líderes» falsos...?

—Ahora y en el futuro. Con eso hay que contar. Es un hecho. Evidentemente, los medios de difusión sabéis hasta qué punto tenéis en la mano el hacer imágenes buenas o malas, en descalificar o no a una persona. Y si digo los medios de difusión como la Prensa, excuso decirte lo que suponen los medios de propaganda estricta, las agencias de publicidad, que tienen también clientes. Desde luego, esas gentes que ya han anunciado que piensan gastarse cientos de millones para realizar las elecciones probablemente van a poder fabricar líderes falsos. Porque el líder real no debería necesitar tanta propaganda y tanto gasto. Claro que eso lo produce la complejidad de la vida contemporánea. Yo no sé si Jimmy Cárter es el lider americano por antonomasia. Lo evidente es que la propaganda le ha favorecido a él mucho más que a otros. Y eso puede provocar una cierta falsedad en algunos líderes. No es que antes no los hubiera fabos, que también los había... Pero en la medida en que el lector está más en contacto con el elegido, se pierde ese riesgo de tener que votar a gente por la pura imagen propagandística y sin conocerla.

«No tengo zanas...»

—¿Fernando Suárez está ya decidido a presentarse candidato por León?

—Pues, mira, no. No he querido tomar una decisión hasta que no se conozca definitivamente la ley electoral. Yo, mientras no sepa de verdad como es la ley electoral, no voy a tomar decisiones. Después de que sepa como es esa ley, tendré que ver cómo está la provincia de León, qué desean los feo. neses, qué desean algunos leoneses que en elecciones anteriores han sido, digamos, mis amigos políticos. Si creen que debo hacer ese esfuerzo... Yo gana no tengo. Debo confesar que gana no tengo. Pero también comprendo que algunas gentes deseen que exista una cierta continuidad. Alguna continuidad. No un cambio total de personas. Y quienes tendríamos, creo yo, alguna posibilidad, es posible que debamos prestarnos a servir a esas voluntades...

—¿Por qué no tiene gana Fernando Suárez de presentarse?

—Es complicado... Yo ya he tenido experiencias importantes y, en el fondo, me gusta el ejercicio de funciones públicas, porque desde ellas se sirve a los demás, pero me Interesa mucho menos la lucha por el Poder. Estoy convencido de que hay problemas que tienen solución y que, a veces, se enconan y no se resuelven porque se interfieren las batallas por el Poder. Siempre he visto en la política el arte de resolver los problemas de la comunidad, pero nunca he tenido vocación de Intrigar para conseguir mando o predominio. La prueba está en que desde que me eligieron delegado de curso las quince españas hasta que me nombraron Ministro jemas moví un dedo paca lograrlo. Incluso cuando me presenté a las elecciones en León en mil novecientos sesenta y siete fui realmente muy incitado. No; decididamente, me produce mocho rubor que la iniciativa para ocupar un cargo —o un escaño en el Parlamento— tenga que partir de mi.

Por razón de decoro

—¿La cuestión es que a Fernando Suárez «no le van» los partidos?

—Pues, probablemente; por una razón muy sencilla. En la actual situación, en la actual y concreta situación, entre los partidos a los que yo podría pertenecer, lícita y decorosamente —porque claro que a otros partido* yo podría pertenecer, pero no decorosamente—, están repartidos mis amigos. Y es muy difícil optar, muy difícil decidirse entre personas de quienes tú en el fondo de tu corazón, piensas que no son tan distintas como parece. Eso por un lado. Y por otro. Incluso esos otros partidos a los que ya decorosamente no podría pertenecer, habrá veces que tendrán la razón. Y yo quiero tener el derecho a podérsela dar. Y no podérsela dar porque yo pertenezca a otro partido, pues realmente eso no estoy habituado a hacerlo. Tal vez sea un defecto de formación, o de anos, o de lo que se quiera..., pero me gustaría mocho más mantener la Independencia y poder decir que en esta fey, en este proyecto, estoy de acuerdo con los socialista», y en este otro proyecto concreto yo estoy de acuerdo con los democratacristianos. Y me gustaría que eso hiera posible.

—¿Y por qué en lugar de preguntarse a qué partido se añade no se puso a la cabeza de algún partido propio?

—Porque nunca he tenido vocación de encabezar nada. La responsabilidad de aglutinar a unos españoles para competir con otros es muy seria, aunque algunos lo tomen frivolamente. Yo, francamente, tengo mucho sentido de la responsabilidad como para lanzarme a la aventura, sobre todo en un momento en que se podría interpretar como afán de protagonismo, o afán de pervivir-. Parecería que todos los que hemos sido Ministros tenemos afán de dirigir partidos. Y eso no es verdad. Hay otra mucha gente, que puede ser nueva, y a la cual yo asistiré en la medida de mis posibilidades, si es preciso. Además, el esfuerzo económico y personal que hace falta para montar un partido yo no lo puedo hacer. No tengo una base económica tal que me permita dedicar mi tiempo a la política estrictamente. Poner en marcha, o en pie un partido requiere mucho tiempo previo... y un «Uñero que yo no tengo.

La provincia región

—Se viene hablando de que la región será, está siéndolo ya, una de las cuestiones clave de la política nacional. ¿Qué es la región para Fernando Suárez? ¿Existe una región leonesa perfectamente delimitada?

—Ese es un tema que yo siempre he mirado con gran inquietud y con gran respeto... Como casi todos los temas que no conozco bien. Como sabes, en primer lugar, León no es una zona o una parte de la geografía española en (a que el sentido regional estricto esté agudizado o esté realmente vivo como lo está, por ejemplo, en el País Vasco o en Cataluña. Eso es un hecho, creo que evidente. Y, por otra parte, nuestra educación tradicional, de posguerra, etcétera, ha sido una educación que ha pensado mucho más en la anidad de Espada. Parece que todo lo que de alguna manera supusiera pluralismo ulterior no estaba bien visto. Y yo nunca sentí la necesidad de «contestar» esa formación, aunque ahora comprendo que para otros españoles resultara hiriente. La verdad es que, en cambio, si vemos con mucha claridad que tas cosas que se pueden resolver a nivel de municipio no se tienen por qué resolver a nivel de provincia. Y que las cosas que se pueden resolver a nivel de provincia no se deben resolver en Madrid. Eso sí está muy claro. Entonces, para nosotros bastaría con el reconocimiento de una cierta autonomía, de U máxima posible, y en muchos temas, a las regiones. Yo desde luego respeto sinceramente el sentimiento que tienen los vascos, o los catalanes, cuya historia misma ya ka peculiariza respecto de nosotros. Pero no siento necesidad de compararme a ellos en este sentido. Puedo, por supuesto, entender el fenómeno y favorecer sus aspiraciones en la medida en que se mantenga, naturalmente, los límites de la unidad nacional. Pero el caso de León es distinto. La verdad es que la provincia de León es una zona de unión entre Galicia y Asturias con Castilla. Y para unas cosas, su colaboración con Galleta y con Asturias es imprescindible, y para otras lo es con las provincias castellanas. Pero me parece que va a ser muy difícil trazar una frontera regional que obligue a León a unirse a otra u otras provincias. Porque si es hada el Norte, lo encuentro artificial. Asturias tiene un sentimiento regional muy claro, que no incluye a León. Y si es hada el Sur, no sé, Zamora, Palencia o Valladolid si tienen problemas comunes, pero también tienen peculiaridades. Entonces, yo creo que en el tema de León probablemente tenga razón Iñigo Cavero, que siendo navarro considera que León es una reglón por sí misma, por razón de sus peculiaridades y de su propia variedad interna. León es una provincia de grandes. Importantes y variadísimas comarcas. No hay ningún parecido entre el Bierzo y la Tierra de Campos leonesa. Hay muy poca A ninguna relación entre la Cabrera o la Maragatería y la zona de la montaña de Riaño. Entonces, la propia geografía leonesa es plural, es diversa. Y eso, toda esa riqueza de sus comarcas distintas, sí la convierte en un conjunto muy Importante dentro de su variedad. Por consiguiente, con riquezas que, compensadas, pueden crear una región próspera, rica y muy en contacto con las demás. Ese creo yo que es el fenómeno regional leonés.

Pero, insisto, hablo de él con gran respeto, porque es un tema que nunca antes de ahora tuve necesidad de plantear explícitamente.

La conciencia regional

—Es decir, que ni siquiera existe esa conciencia regional...

—Yo, desde luego, opino que es muy difícil establecer el límite regional de León si traspasas la provincia. En muchos aspectos, para muchos aspectos, es más fácil entender conjuntamente a León con las dos castillas. Pero en León existen minas Importantes de hierro, energía suficiente, muchas posibilidades de industrialización, superiores seguramente a las de otras regiones; tiene una ganadería próspera, que podría serio mucho más, que acaso se parece a zonas de Asturias o de Santander. La agricultura, en muchos aspectos, se puede considerar semejante a la castellana. Pero en León también se cultiva tabaco. Y lúpulo. Y vinos. Todo el Bierzo es una zona riquísima, y mal aprovechada, mal tratada, porque podría tener un potencial Impresionante. Tiene un clima especial que permite incluso cultivar naranja.

—¿Es válida la opinión de que León, hasta no hace mucho una provincia «paciente», ha comenzado a rebelarse y cansarse de su paciencia?

—No, no creo que ese pronóstico sea válido, en la medida en que todas las provincias están ahora más críticas que antes. Es un fenómeno nuevo, a nivel de todo el país. Pero, en el fondo. León nunca fue tampoco una provincia políticamente retrasada. Tuvo siempre una gran madurez política históricamente demostrada, una tradición liberal notable, una tradición socialista importante, sectores conservadores eminentes... Por consiguiente, con preparación política. En las Constituyentes del treinta y uno y en las Cortes de la Monarquía tuvo siempre representaciones de gran categoría nacional. Y. por supuesto, la historia de los políticos leoneses es una historia respetabilísima. León fue siempre una provincia bastante lúcida. No creo que deba pasar por una provincia que no se enteraba y que lo aguantaba todo. No es así...

Y ahora, lo que sí tiene es un gran sentido de la convivencia, del respeto, de un cierto liberalismo, de una cierta democracia natural. Se conoce prácticamente casi todo el mundo, no hay diferencias sociales profundas, no hay nobleza histórica o clases privilegiadas tradicionales..., aunque sí hava diferencias entre sectores sociales. Yo creo que la vida real es mocho más democrática que la oficial. Y por consiguiente creo que lo que está pasando en este momento es un despertar de la posibilidad de ejercer la vida política más fluidamente que antes, pero no un contraste o una presencia de signo* de contestación que antes no hubiera

También tiene problemas

—En cualquier forma, sorprende Fernando Suárez: habitualmente los invitados a hablar de la propia región apenas ven otra cosa que problemas. Usted, en cambio, pinta una provincia región poco menos que idílica.

—No, no, idílica no. Peto yo realmente no creo que se deba engañar a nadie. Me limito a contestar lo que me preguntas. Yo pienso que León tiene muchas oportunidades desaprovechadas. Mucho potencial sin desarrollar. Pero no una situación tremenda o critica. Lo cierto es que León ocupa entre el veintiséis y el treinta de las provincias; está en el término medio, y no es que yo me fie mucho de las estadísticas. La realidad de la vida leonesa es una realidad que no se puede decir que sea sangrante. Lo que sí ocurre es que en relación con las posibilidades que tiene, naturalmente que debía «star mucho más desarrollada. Las posibilidades de Industrialización por razones de su riqueza minera e hidroeléctrica no están al cien por cien. Y se está llevando energía a otras zonas de España mucho más industrializadas, cuando allí, a pie de creación, podría darse más barata a las industrias. Eso es, un poco, lo que nos tiene frustrados a quienes nos hemos ocupado de esos problemas. Pero no sobre la base de decir que la situación sea de miseria. Eso no. No sería verdad. Luego, por otra parte, existen los problemas concretos, alguno muy grave, como el de Riaño, sobre el que interpelé al Gobierno en mil novecientos selenta y he vuelto a interpelar recientemente. Riaño era una de las comarcas más prósperas de la provincia, y además bellísima, hasta que se decidió hacer allí un pantano. Y se ha creado una situación Inadmisible. Los regadíos previstos parece que no se van a llevar a cabo. Las expropiaciones se tramitan con una lentitud exasperante, con lo cual los justiprecios están devaluadísimas. En fin que el sacrificio de la provincia en este punto es difícilmente aguantable.

Las privilegiadas

—Por lo general, las regiones denuncian todas haber estado alejadas de la mano de la Administración...

—En ese sentido que digo, si En el sentido de que pueden potenciarse todavía mucho más nuestras riquezas naturales, sí hay un cierto abandono. Pero la verdad es que también si se hace el cálculo de lo que se ha hecho en León en estos cuarenta años, puede ser que el panorama no sea tan sombrío.

¿Conocías el Páramo. Ponferrada. La Robla o la capital de hace treinta o cuarenta años? ¿Sabes cuantos institutos de enseñanza media había en mil novecientos cuarenta? ¿Habías visitado el hostal de San Marcos antes de los años sesenta? Esto improvisando de memoria y sin un solo dato a la vista, pero cualquiera entiende lo que quiero decir con estos ejemplos. Lo que pasa es que siempre se olvida lo conseguido, en función de lo alcanzable. Una visión más realista de las cosas no permite hablar de abandono. Aparte de que la discusión que me interesa más no es la del comportamiento de la Administración Central, sino la del control de la Administración provincial por parte de los propios leoneses. Nunca he entendido que la Diputación se dedique a invertir docenas de millones en promocionar el esquí en una provincia que tiene del orden de noventa municipios sin traída de aguas ni alcantarillado.

—¿Hay voces a favor de la autonomía de León?

—Algunas, sí. Más que en León, en la región Castellano-Leonesa, sobre todo, por contraste con esa concepción de la autonomía como privilegio de otras regiones. Eso sí que es sorprendente. Si la autonomía de otras regiones se entiende, primero, como privilegio para gobernarse solas, y a la vez para participar en el Gobierno de todo el país en igualdad de condiciones, naturalmente, no... Si la autonomía es igualitaria, para todos la misma. León disfrutará de ellas con mucha satisfacción. Pero si la autonomía lo que significa es que va a haber zonas que resolverán sus problemas sin contribuir a la solución de los problemas nacionales en la medida en que en las demás va a recaer el sacrificio de ver cómo sus gentes se van a las zonas más desarrolladas, pues, naturalmente, no participará de esos proyectos... La pura verdad es que la misión de León en la Historia ha sido aglutinar al país. León siempre tuvo vocación de construir la integridad del país. No cabe, por supuesto, separatismo en León. Por razones obvias.

—Calificaba anteriormente al leonés de liberal y politicamente educado.

—Sí, sí; entendiendo por liberal lo que configura un talante, un carácter, un sentido del humor, incluso.

No que sea liberal en política, en el sentido del «laissez faire, laissez passer». Pero sí que es un hombre de carácter abierto, de carácter comprensivo de los demás y con mucho sentido del humor, de la ironía y de la crítica. En ese sentido quiero decir que es liberal el leonés.

El voto leonés

—Políticamente, ¿cómo cabe definir al leonés?

—Yo creo que León, politicamente, estará en una línea sumamente razonable, nada demagógica, nada utópica, y por consiguiente en linea de exigir transparencia absoluta en la marcha de los negocios públicos. Y claridad total. Naturalmente, sentido de la justicia. Preocupación, como es lógico, por los que menos tienen. Y en ese sentido, así genéricamente hablando, yo diría que León es una provincia cuyo voto sería el voto de centro-izquierda o socialdemócrata.

—¿No suelen coincidir las regiones eminentemente agrarias y eminentemente pacíficas y sin problemas con un voto a la moderación y al continuismo o conservadurismo?

—Pero el conservadurismo se refiere más a valores tradicionales y espirituales que a temas económicos y sociales. Yo no creo... En León, por ejemplo, hay un movimiento cooperativo muy importante, hay un sistema de regadíos administrado por comunidades de regantes que crea una gran conciencia de solidaridad y de trabajo en común, y que en definitiva es socialmente muy importante.

Socialdemócrata «del 68»

—¿La socialdemocracia de Fernando Suárez equivale a alguna de las socialdemocracias ya existentes en partidos políticos organizados?

—Vamos a ver, vamos a ver... Ese es un punto que hay que esclarecer. Yo dije en este país que votaría socialdemócrata si fuera alemán. Lo dije en ARRIBA, a Pedro Rodríguez, en una entrevista, «De la A a la Z», en el sesenta y ocho, aproximadamente. Es decir, hace ya unos cuantos años. Hace nueve años no se atrevía nadie a decir eso en un periódico. Nadie, por, lo menos, de la clase política oficial. Repetí, siendo Ministro, que en Europa yo votaría, desde luego, en socialdemócrata, y en «Fuerza Nueva» escribieron que me fuera a vivir a Alemania.

A la hora de concretar todo esto en personas y en partidos, primero parece insólito que un ex Ministro de Franco pretenda ahora ser líder de la social, democracia. Yo, por lo menos, no creo que eso entre en mis deberes. Entonces, de entre los partidos socialdemócratas que hay por ahí, están tan divididos entre sí, tan imputándose unos, a otros ilegitimidades, unos sin querer reconocer su auténtica separación de la interpretación marxista de la vida y otros en un puro protagonismo personal, etcétera, que no es claro el fenómeno. Y que me hacen sentir una repugnancia Instintiva. Y no me siento con capacidad, honradamente, para llevar a cabo toda la creación política que hay que hacer para «Inventar» o Implantar la socialdemocracia, cuando el apoyo de los socialdemócratas europeos se está dando al Partido Socialista Obrero Español, con el cual yo, hasta ahora, no me siento identifica, do... No sé si queda claro el cuadro.

Es decir, si el PSOE va a significar en España lo que la socialdemocracia significa en Alemania, ya hablaremos. Pero, de momento, sus vinculaciones con el Partido Comunista y su tradición incluso en la propia Historia de España le separan bastante, en mi opinión, de lo que un alemán entiende por Partido Socialista Alemán...

—Pero tampoco se cierra a que si algún partido socialdemócrata español le invita a engrosar sus filas, acepte...

—No, eso saben dios ya que no. Pero el problema concreto es de candidaturas. Yo estaría mucho más a gusto presentándome en León en la candidatura de Cantarero, por ejemplo, que en la candidatura de López Rodó... Pero tampoco es serio que yo me presente en León en unas elecciones contra la candidatura de Licinio, de Fraga y de Cruz Martínez Esteruelas. Porque de Licinio ful director general; Cruz Martínez Esteruelas ha sido compañero mío de Gobierno, y Fraga me parece un personaje importantísimo y respetabilísimo, a pesar de cierta campana de Prensa que existe contra él..., y que me parece sumamente injusta.. Entonces, estamos en una situación —estoy, mejor dicho— en que no soy del todo libre para decir «esto me apetece y esto hago».

El líder

—¿En León sobran o faltan líderes políticos?

—Ni sobran ni faltan. Yo creo que ha habido hasta ahora los que la necesidad exigía. Y que ahora habrá más, a medida que la necesidad sea mayor. De momento, hasta ahora, los leoneses que han prestado servicios a la Administración, en distintos niveles, lo han hecho con bastante decoro. Con notable acierto.

Hay muchos directores generales leoneses que lo han hecho francamente bien. El Alcalde de la ciudad de León es hermano mío... ¿Qué quieres que te diga? Yo creo que los líderes han surgido cuando ha habido necesidad de ellos. Y en el mundo sindical ha habido líderes de Interés. Martín Villa es una personalidad que no habrá que olvidar. No, no. Yo no creo que haya escasez de líderes. ¡Ni mucho menos. Nos llevaremos grandes sorpresas.

—Hay quien dice que Fernando Suárez se reservaría para ser de los eligidos por el Rey...

—Éstas preguntas que Implican al Rey son siempre delicadas... Sí, bueno, yo me he visto en esas listas que ha llegado a publicar algún periódico. Eso, de momento, no es verdad, claro. Aunque el Rey a mí me haya nombrado ya. Yo estoy ahora mismo en las Cortes por designación del Rey, junto con otros dos procaradores, López de Letona y montreal, Eso, ciertamente, es una merced de Su Majestad, porque bien sabe Dios que no fue mía la mi dativa; lo puedo Jurar. Entonces, de cara • la próxima situación, yo no estoy esperando esa posibilidad. Lo en tendería como normal, si llegara a producirse. Porque, al fin y al cabo, ya me nombró una vez. De modo que si va a nombrar a cuarenta en lugar de a sólo tres..., parecería que no de hiera existir ningún motivo para excluirme. Pero también entiendo que la necesidad del Rey de ponderar exquisitamente cómo reparte esos cuarenta puestos entre todo el espectro naciónal —porque, evidentemente, el Rey tiene que ser, como está queriendo serlo el Rey de todos, y lo está haciendo muy bien—, le aconsejaría nombrar a mucha y muy diversa gente. Y, desde luego, entre los que menos dificultades crearían por no ser nombrados, puedes tener la seguridad de que estaría yo.

—¿Tan dispuesto está a dejar la vida política definitivamente?

—A dejar la vida política en cargos, en funciones públicas, si Siempre estoy dispuesto. Absolutamente siempre. Incluso de parlamentario. Yo no dejaré jamás de tener mi preocupación por las cosas públicas, mi derecho a exigir que se gobierne con acierto, ni a votar de uno u otro modo, y a estar, de alguna manera, atento. Pero no tengo ni he tenido nunca afanes ni ambiciones de otro tipo. Yo no hice nada por seguir de Ministro en el momento de aquella crisis. AI contrario. Incluso creo que hice más de lo que debía hacer para cesar... Entonces, de verdad que no tengo esa pasión, en absoluto. Me tomo las cosas muy en serio si me las encargan, pero si no me las encargan, me produce mucho rubor el que la iniciativa tenga que partir de mi. Me produce un rubor tremendo. Ahora mismo, y creo que soy de los escasos ex Ministros en estas condiciones, no tengo la menor vinculación oficial. Ni a la Administración ni a empresas públicas. Y seguro que no me la negarían, si la pidiera...

—Es un poco efecto del carácter leonés esta actitud.

—No lo sé. Podría serio.

José CAVERO

Fotos: Romero Caricatura: C. Vigueras

 

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