Autor: Cavero, José. 
   Baleares  :   
 Según Josep Melia. 
 Arriba.    30/03/1977.  Página: 21-23. Páginas: 3. Párrafos: 53. 

las quince españas

SEGUN JOSEP MELIA

UN archinpiélago es siempre ana región clara

Creo que no existe ni ha existido un centralismo catalán

Existe una groa prevención contra Catalana en Boleares

Ye creo ave las islas siguen siendo una tierra enormemente moderada y conservadora

En ana democracia siempre es muy dificil ganar una elección...

las Baleares se sienten «alejadas» de Madrid

Noy, por desgracia, existe una isla-cabeza

JOSEP Meliá. o José Antonio Metió, es un balear multiatareado en Madrid. Prolitico escritor, integró ya las Cortes «que van a morir», y es probable que figure en las futuras. Mella ´es la voz de las islas, en esta serie de representantes. Las Baleares —con sus islas—, cabeza, con sus prevenciones ante un supuesto catalanismo expansivo..

—¿Cuándo José Antonio Meliá se convirtió en Josep Meliá?

—Bueno, toda la vida be sido Josep y toda la vida he sido José Antonio. Son dos cosas...

—Pero el «mallorquinismo» de Meha, su sentido regional, ¿de cuándo data?

—Hombre, desde que fui consciente de la significación del nombre. Yo diría que casi siempre, desde que empecé mi vida como escritor. Es posible que haya habido algún poema o algún articulo solitario, publicado antes de venir a mi carrera de Derecho, en donde firmara solo José. Pero que desde que empecé a escribir en el «Diario de Mallorca, siempre firmé Josep Meliá.

—¿Las islas Baleares tienen conciencia de ser una región?

—Si hay desde el punto de vista geográfico, algún territorio en el que quede clara la connotación regional e» siempre un archipiélago. A nivel de plataformas continentales, los conceptos geográficos alrededor de los cuales se determina el concepto región son siempre muy discutibles. Unas veces son las regiones históricas; otras veces son por la gran Influencia de una gran ciudad, el hinterland; otras veces es un concepto muy amplio de país, entendiéndolo en sentido geográfico, en sentido de comarca delimitada por la Naturaleza. Otras veces es un área de vida económica propia... Pero evidentemente en caso del archipiélago es aún más claro. Es una región, naturalmente. En el caso de tas Islas Baleares, nosotros entendemos que es algo más que una reglón. Es una reglón con connotaciones étnicas y culturales propias.

—Sin embargo, en alguna forma a las Baleares también se las ha venido considerando también como una adherencia a Cataluña.... al pais catalán...

—Bueno, culturalmente, las Islas Baleares, evidentemente, forman parte de eso que se entiende como los territorios de habla catalana. Llevar esto al terreno político es una cuestión mucho mas discutible. El regionalismo multante de las Islas Baleares casi siempre ha sido procatalanista. Hoy, desde luego, el nacionalismo catalán siempre ha pretendido ser pancatalanista en el sentido de extenderse en cuanto a su voluntad de resurgimiento cultural y político.

Centralismo catalán

—Lo que se denomina centralismo catalán.

—No; bueno, yo creo que esto del centralismo catalán es una invención de los anticatalanistas. Es decir, yo, que no soy pancatalanista en el terreno político, o que si tuviera que serio tendría que expresarme con muchísimas matizaciones, creo que no existe un centralismo catalán* ni ha existido nunca. Nosotros hemos sido un país con una tradición confederal clarisima. Historicamente, las islas Baleares no tuvieron nunca una organización política unitaria, sino que existía una vertebraciión en la cúspide, bien en los Reyes de Mallorca, bien en los Reyes de Cataluña y Aragón. Pero cada Isla tenía su organización política y administrativa absolutamente autónoma. Y esta autonomía que respetaba Mallorca respecto de Menorca, de Ibiza y de Formentera, la respetaba indiscutiblemente Cataluña respecto de las Islas Baleares. De todas, en conjunto, y de cada una de ellas, como expresión territorial y política. Entonces, evidentemente, no hay manera de ver un solo intento de centralismo catalán en ese terreno político y administrativo. Lo que pasa es que el centralismo catalán ha sido Inventado por los anticatalanistas y por los antirregionalistas de las islas Baleares y de Valencia como un gran fantasma, como un eran peligro a conjurar. En cambio, lo que sí hay en las islas Baleares y, por supuesto, en Mallorca, es una gran prevención contra Cataluña dentro de esa unidad étnica y familiar. Pero, desde luego, con una gran desconfianza respecto de cualquier intento de absorción política o de dependencia orgánica en un marco político territorial, Y eso tiene una explicación histórica clara, y es que las islas Baleares, cuyos habitantes se consideraron catalanes por lo menos hasta el siglo XVIII, y hay testimonios constantes en los que se afirma la catalanidad de los Isleños, eran, por una parte, catalanes pobres. es decir, gentes que se hablan visto obligadas a emigrar a un país de frontera, y por otro lado, eran catalanes sobre los que pesaba una gran hipoteca tributaria y económica, que les hacía depender de la burguesía mercantil de Barcelona.

Entonces, este conflicto, trasladado a lo largo de los siglos, ha supuesto un empobrecimiento y unas grandes dificultades para restablecer las relaciones de renta; es lo que ha determinado esa prevención secular de tos islas Baleares contra las clases dirigentes de Cataluña.

Las peculiaridades

—¿Se advierten ahora con fuerza algunas notas características que permitan pensar en las Baleares como región con identidad...? Las peculiaridades...

—Hombre, yo diría que desde el punto de vista de la conciencia histórica el pueblo balear es un pueblo que tiene clara conciencia de su Identidad. Es un pueblo que arraigado y vinculado a cada una de sus Islas —porque además ahí sí que se produce claramente la connotación, es decir, cualquier planteamiento pasa por la mallorquinidad. por la menorquinidad, por ser o no ser Ibicenco...—, entonces, a partir de esa implantación, en el territorio existe una condénela de diferendalidad que hace que cultural, lingüistica, política y eco nómicamente, exista esa conciencia de pueblo. Y a partir de esa condénela de pueblo es como se plantea y se determina la voluntad de autonomía.

—¿La lengua les aproxima o tes diferencia en algún grado de Cataluña?

—La lengua es uno de los elementos indiscutibles de parentesco y afinidad. Incluso en aquellas personas que tienen poca condénela cultural es evidente que la lengua es la misma. Y esto prácticamente no se discute por ninguna persona cultivada e ilustrada. El marco étnico y cultural interdependiente desde las zonas de lengua catalana es una cuestión que está obviada y que se acepta con facilidad. Lo difícil de plantear y de admitir son las connotaciones políticas.

—¿Y existen, efectivamente, esas connotaciones políticas?

—Bueno, esas connotaciones políticas las hay y las ha habido desde el momento en que el nacionalismo catalán ha pesado cobre la conciencia de Identidad del pueblo mallorquín en bien y en mal. Recuerda, por ejemplo, que la» Corte» constituyente» de la II República, en nacionalista mallorquín de izquierdas, Gabriel Alomar, gran Intelectual, que era diputado por Cataluña y no por Baleares, se negó a que las Islas Baleares tuvieran unos Estatutos propios, bajo el pretexto de que no estaban capacitadas para autogobernarse. Entonces, la única solución que reivindicaba era la ampliación del Estatuto de Cataluña para las islas Baleares. Es decir, esto te indica hasta qué punto este planteamiento ha existido y aún existe.

Hoy en día existen algunos partidos, como el PSAN, que quieren tener un ámbito común a todos los países catalanes. Y existen otros muchos partidos políticos que ven como viable la posibilidad de una articulación política pancatalana, por así decirio, por decirlo utilizando una terminología convencional. Y lo que pasa es, entiendo que hoy por hoy, ese es un planteamiento muy minoritario y que es un planteamiento difícil de comercializar en el terreno político.

Antisucursalismo

—Pero sí existen partidos integrados exclusivamente por nacidos en las islas y sin otro despliegue que las propias islas.

—Sí, y tos habrá cada vez más, porque existe una conciencia antisucursalista clara, un repudio de lo que fue la historia del caciquismo y de la oligarquía de los mandarines de los grandes partidos políticos de Madrid y, evidentemente, la tradición del sucursalismo político ha sido extraordinariamente negativa para nosotros.

—¿Ese sucursalismo, en cualquier caso, seria de Madrid o de Barcelona?

—No, no. El de Barcelona no lo hemos conocido. Por lo tanto, no podemos saber si ha sido bueno o malo.

Hoy en día tampoco hay sucursalismo de los partidos catalanes; en absoluto NI intento de que lo haya, excepto en ese caso del PSAN. En cualquier caso son aspiraciones de la base, de voluntad, de comprensión y de acercamiento. Pero, evidentemente, no lo hay. Y casi diría que casi no hay ya sucursalismo de los partidos de Madrid. Esa es una cuestión que ha conseguido ser rota con el nuevo planteamiento de cara a la próxima democracia. El sucursalismo fue una mala herencia anterior a la guerra civil. Y yo creo que actualmente por la condénela autonomista, por lo enormemente desarrolla, da que está, evidentemente pugna por obtener unas formaciones políticas independientes de un poder superior, sino autónomas y federadas, en las que sea posible conciliar el interés local de la base con los Intereses de los grandes objetivos de la política a nivel global del Estado.

—Y políticamente, ¿por dónde navegan las islas?

—Esto es una incógnita.. Lo único que sabemos absolutamente cierto es que las Islas Baleares se hunden un centímetro en el mar cada siglo. Que naveguen o que dejen de navegar es una cuestión muchísimo más problemática. Yo entiendo —pero esto es una Intuición y no una certeza— que las islas Baleares siguen siendo una tierra enormemente moderada, ajena a planteamientos políticos radicales o extremistas en donde existe y predomina un claro sentido conservador en los sectores más amplios de la sociedad autóctona, pero donde es perfectamente posible diferenciar, junto a la defensa de Intereses y de privilegios, también corrientes progresistas que dentro de la moderación quieren contribuir al cambio social y a la consolidación de una sociedad más justa.

—Los partidos de nueva planta recién aparecidos, ¿en cuál de las do» corrientes se inscriben?

—Los hay de las dos. Yo diría que partidos fuertes en organización y en paro, hoy por hoy, no hay ninguno. Ni los unos ni los otros. No hay absolutamente ningún partido fuerte y predominante ni en la derecha ni en el centro ni en la izquierda.

En el centroizquierdisma

-¿Josep Meliá tiene ya partido?

—Bueno, nosotros tenemos, digamos con el nombre de partido, un grupo autonomista. Provisionalmente se llama Partido Nacionalista de Mallorca, aunque en la base hay una creencia muy amplia de que ese nombre se tiene que transformar en Partido Democrático de las islas Baleares. Pero, en cualquier caso, este es un partido que, para ser más exactos, habría que calificar de prepartidos. Porque Incluso nadó con esta Intención Nació como un simple intento de un grupo de hombres que de cara al proceso de consolidación de corrientes políticas fuertes, pudieran aportar la conciencia del autonomismo a ese gran sector de las fuerzas de la moderación o del centroizquierda. Entonces, esto es una plataforma de neutralización ideológica de cara a la constitución de un gran partido, en donde se pudieran juntar la credibilidad democrática, la voluntad socialdemocrata y el planteamiento autonomista. Pero en ningún caso tiene ninguna voluntad de protagonismo, ni, por supuesto, de exclusivismo.

Las nuevas Cortes

—Van a tener muchos escaños para pocos habitantes...

—Bueno, son menos de los que teníamos en otras épocas. Quizá, sí son muchos en comparación con otra zonas. Tendremos más senadores que Madrid y que Barcelona, porque por cada provincia española habrá cuatro senadores, y por las provincias insulares, cinco. Esa es una batalla que ganamos en las Cortes. Y además se ganó de acuerdo con una enmienda que precisamente habíamos presentado los Procuradores de las telas Baleares. Los canarios pedían uno más. La negociación. se recordará, fue muy ardua, pero es lógico. Si el Senado tiene que tener de alguna manera una representación territorial, no sirve que esta representación esté en función al número de habitantes. Por ejemplo. Menorca o una identidad con independencia del número de sus habitantes. Y lo propio ocurre con Ibiza y Formentera. Es decir, que no es una contradicción, sino una consecuencia.

—Ese elevado número de diputados hará que vaya a ser relativamente fácil para Josep Melia alcanzar un escaño..

—No, no, no. Ni muchísimo menos Primero, que no está claro que yo vaya a ser candidato. Y segundo, que en una democracia siempre es muy difícil ganar. A mí me habría sido, digamos, relativamente fácil, por un sistema de distritos. Pero al ser sobre d conjunto del archipiélago entran muchas variables... No es nada fácil hacer previsiones... Es la pura verdad.

Necesidad de clarificación

—¿Estás ya en alguna alianza electoral?

—No. Estamos viendo un poco a ver qué pasa. Digamos que nuestra opción se encuentra entre el Centro Democrático y el Centro Izquierda... Pero habremos de ver si termina o no de articularse esta segunda posibilidad. Yo probable si la veo, pero alguna vez he escrito que no la veo deseable. Personalmente pienso que debería existir una clarificación evidentemente solvente de cara a] electorado para que las opciones políticas sean limitadas y claras. Entonces, yo creo que la confrontacion electoral va a estar entre el Centra Democrático y la Alianza Popular. Y en función de esto, yo creo que deberemos ir a sumar fuerzas a la posibilidad de que las fuerzas democráticas del país, las fuerzas moderadas, elaboren una Constitución auténticamente democrática para el pueblo español y para la convivencia. Pero eso, debo decirlo con toda sinceridad, no es compatible con todas los sectores de la militancia. Porque hay mucha gente que cree —a mi modo de ver discutiblemente— que anda que un programa de cara a la redacción de una Constitución hay que establecer un programa de partidos con voluntad de Gobierno. Y entonces lo que Importa es el signo de los programas económicos y de los programas sociales. Yo personalmente creo que eso va a tener escasa importancia en estas elecciones.

Las reivindicaciones

—¿Existe alguna reivindicación común a todos los grupos políticos baleares?

—A todos por completo, no lo sé... Digamos que en todos tos grupos representativos, de la derecha, del centro y de la izquierda, existen una serie de reivindicaciones que pasan por la voluntad de autonomía y de autogobierno. Siempre sin pretender hacer politica separatista, sin poner en entredicho la unidad del Estado español. Y a partir de este respeto, de esta condición no negociable, digamos que dentro del marco más amplio de lo que en una negociación se pueda lograr. Nosotros sabemos que hay una serie de cuestiones, como son las relaciones exteriores, la defensa, las Fuerzas Armadas, incluso las Fuerzas de Orden Público, y una serie de servicios que deben estar centralizados. La política de telecomunicaciones, de teléfonos... Estas cuestiones no las vamos a discutir. Pero a partir de ahí, cualquier competencia Jurídica o económica pensamos que es discutible, y cuando más amplia pueda ser la autonomía, mejor.

—¿Las Baleares se sienten lejos de Madrid?

—Las Baleares se sienten más que lejos, alejadas Ocurren muchas cosas debidas al centralismo que cuesta explicar. La Administración es una maquinaria tan grande que evidentemente actúa de una manera totalmente incomunicada en muchos casos... Además se Juntan una serie de cuestiones, a nuestro modo de entender, graves. Nosotros somos un pueblo perezoso, en cuanto somos un pueblo muy arraigado.

Perezoso para viajar. Nos cuesta trasladarnos, movernos de la Roqueta. Entonces carecemos de una política agresiva para negociar a nivel municipal, por ejemplo, con la Administración central. Y esto hace que el nivel de nuestros servidos esté muy por debajo de lo que seria deseable. Además existe y ha existido una Incomprensión clara por parte del Gobierno de Madrid respecto de la realidad insular. Por ejemplo, nosotros hemos sido incapaces durante todo el siglo XV de hacerle ver al Gobierno de Madrid que una provincia insular no podía tener la misma estructura administrativa que cualquier otra provincia peninsular. Esto provoca una cantidad de contrariedades descomunal. Porque los habitantes de Ibiza y Menorca tienen que ir a la capital de la provincia para gestionar un sinfín de cuestiones con independencia de que hay un brazo de mar que separa a las islas. No es el mismo problema del señor de Alcira que tiene que desplazarse a Valencia... Esto hace que el peso del centralismo administrativo de la estructura burocrática del Estado se sienta con muchísima más molestia.

Isla cabeza

—¿Existe en las Baleares ana isla cabeza?

—Hoy, por desgracia, sí. Existe una Isla, qué es la de Mallorca, que por su peso demográfico y económico es la cabeza. Y lo es, básicamente, porque en esta Isla está redicada toda la burocracia del Estado. No porque históricamente le corresponda ese papel. Es decir, cualquier tipo de autonomía que tenga que hacer para las islas Baleares implica una descentralización de servicios a nivel de la escala insular y la posibilidad de que cada isla se autogobierno en aquellas cuestiones que afectan a su ámbito estricto. En la misma medida que existen reservas acerca del pancatalanismo, existen reservas «a Menorca e Ibiza respecta a Palma de Mallorca.. Y hay algo que pocos conocen, y que es un hecho más a añadir al grado de alejamiento de la realidad insular, cuando en 1931 se voto el Estatuto autonómico para las Islas Baleares, Menorca se negó a votar ese Estatuto por el simple hecho de que podría ser gobernada por las tuercas políticas de Mallorca, y se marginó del proceso autonomista, y dijo que ella prefería aceptar el Estatuto de Cataluña antes de ser gobernada por Mallorca. Ese es un hecho que demuestra hasta qué punto hay que tratar estas tensiones con una gran delicadeza y con un conocimiento exacto.

—¿Un balear para hacer política tiene que venirse a Madrid?

—Hombre, yo no diría que con carácter general. Ni un balear ni cualquier otro ciudadano español... Posiblemente algunos debían venir. Sobre todo en la época pasada era necesario que viniera. Y en el futuro supongo que habrá que establecer los dos niveles: el político, implantado en la realidad territorial, y el político que sea portavoz de esa realidad. Igual que en cualquier otra región. Quizá en nuestro caso más forzados por la dificultad de la presencia viva de las instituciones baleares en la vida publica del país.

—¿Cuáles piensa que eran las cuestiones electorales dominantes en las islas Baleares?

—Bueno, yo creo que van a ser basicamente sólo dos: la autonomía y la democracia. En cuanto a lo primero, ya hemos hablado. En cuanto a la democracia, acerca de las distintas formas y planteamientos de lo que debe ser la Constitución que deba regir la convivencia de los españoles en los próximos años. Por supuesto habrá mucho juego sucio.

Ataques personales

—¿Por qué ha de haberlo?

—Hombre, porque yo creo que serán unas elecciones con grandes ataques personales. Con intento de destrozar a muchas personas por obra de escándalos o presuntos escándalos... Eso, mágicamente en unas Islas, es mucho más fácil, porque cada uno se conoce. Hay mucha mayor Intimidad coloquial que reduce... No, no. No creo que vaya a ser mi caso. Yo tengo muy poco que ocultar. Por lo menos que yo sepa. Si luego me cuelgan alguna historia sanada... Pero, evidentemente, lo que puedan sacar es relativamente publico y conocido de todo el mundo. ¿Si va a ser cuestión de rivalidad personal? Evidentemente va a haber rivales con un claro pasado totalitario y centralista. En estas personas será muy difícil obtener una clara, identidad democrática y autonomista. Pero luego hay otras personas que acaso hayan sido especuladores..., y que, evidentemente, si el tema de la confrontación va a ser si, en su vida privada se han dedicado a la compraventa de solares, por ejemplo, si esto es negativo, evidentemente habrá personas que quedes afectadas por este proceso de depuración. Pero en las islas, dentro de que los escándalos que puedan haber ocurrido en ellas son Infinitamente menores que los que se hayan producido a nivel nacional, y que la corrupción que pueda haber existido será siempre de categoría regional, suburbial y de escasa entidad numérica los niveles de agresividad en los pueblos pequeños, en los que predomina el espíritu de capillita, posiblemente vaya a ser donde se encuentre más exacerbada

—¿Qué tenemos en Maliá sobre toda al escritor, al político.. ?

—Yo llegué a la política un poco de rebote de una situación cultural anómala. He llegado incluso al periodismo de rebote de esa situación anómala. Yo era un ciudadano que había nacido, seguramente, para ser un observador de la realidad cultural y de la vida humana. Cuando por determinadas circunstancias he creído que debía ir a la procesión, aunque fuera llevando sólo una cerilla, como dice Jesep Pla, por que a lo mejor carecía de fuerza para poder llevar un cirio, lo he hecho sin renunciar a esa voluntad y a esa curiosidad universal por los saberes y las ciencias. Por unas u otras razones, y al revés de lo que ocurre con muchas personas que se dedican a la política, tengo enormes contactos con el mundo del arte y de la cultura... M! amistad, mis buenas relaciones, por ejemplo, coa Miro, pueden deberse a estas circunstancias

El escritor político

—¿Ha variado mucho, políticamente. Josep Meliá en los últimos años?

—Yo diria que sí.. Yo fui una persona del Frente de Juventudes hasta los diecisiete años. Y básicamente, lo que yo pensaba entonces fundamental mente lo sigo pensando. Lo que pasa es que posiblemente me habla equivocado de sitio. Porque evidentemente el planteamiento social es lo que más o menos tiene coherencia deaire de los partidos socialdemócratas que existen en Europa. Y en ningún caso, lo que nunca fui era una persona de mentalidad fascista, ni una persona que no fuera nunca regionalista ni autonomista.

Yo diria que no debería sorprender que quienes en un tiempo nos declaramos falangistas hoy aparezcamos en partidos socialistas o socialdemocratas. Solamente sorprenderá a los personas que desconozcan a fondo la verdad de nuestro pensamiento. Nosotros. de alguna manera, eramos ya entonces la contestación de la España oficial. Eramos las personas que leían a los autores franceses de más vanguardia, que reivindicaban la inteligencia española por encima de su color o bandera, que estaban por una renovación estética en el arte, teatro, cine... Eramos, de alguna manera, la conciencia crítica de una sociedad. Y eso a nivel de una Juventud que para mí no había alcanzado tos diecisiete años. Yo diría que sí es coherente que de allí hayan salido vocaciones políticas para todas las familias. A mí me decía un amiga que no hace tantos años una gran parte de las personas que negaban al Tribunal de Orden Público, al desaparecido TOP, procedían de sectores de Falange o del Frente de Juventudes. Y es lógico, ya que aquella era la única bandera que existía en la legalidad para poder adquirir una vocación política y para expresar esa vocación. Excepto, digamos, lo que eran tos circuios elitista* de tos familias bien o de grupos muy minoritarios. Para tas clases medias y bajas, aquello era por así decir, el Ateneo. Y ahí. a partir de las premisas generales, la gente Iba buscando su adscripción a unos modelos de comportamiento o de conducta que se ajustaran a su maduración Intelectual. De modo que a mí no me sorprende, en absoluto, que haya ocurrido así. Yo creo que es más sorprendente determinados cambios de camisa o de chaqueta que se han producido en los últimos tiempos, sin una trayectoria probada y sin una sinceridad creíble. Eso me parece infinitamente mucho más sospechoso.

—¿A quién te refieres?

—Me estoy refiriendo, en general, a muchas personas que desde planteamientos autoritarios —me refiero personas de la derecha más cavernícola, retrogada, o de la Izquierda más brutal y revolucionaria—, sin ninguna conciencia auténtica de lo que es el Juego democrático en cnanto a tolerancia y a aceptación de la verdad de los demás, pretenden monopolizar la verdad y tener la exclusiva de la ortodoxia. Yo creo que el problema de la democracia es siempre el problema de la aceptación del relativismo de las verdades politica. En cuanto existe una cierta capacidad para el agnosticismo, en cuanto existe un cierto distanciamiento respecto de los valores absolutos de la vida social, entendiendo que en la política no se barajan conceptos en los que el todo o el nada sean fronteras a través de las cuales sea posible condenar al error a los no creyentes y asumir el monopolio de la ética o del dogma para tos rieles de la congregación: el momento en que se produce este agnosticismo existe una capacidad para el Juego democrático, porque tú entiendes que la parte de la verdad que tú puedas protagonizar está complementada por la parte de verdad que pueda tener otro ciudadano o tro sector social. Y ahí es donde está el gran problema de la sinceridad y de la vocación democrática. Por eso, mi me parece que hay muchas personas que han llegado taradas a la democraciaPorque independientemente de revestirse de pontifical para aceptar el Juego de las urnas, en su configuración Intelectual signen creyendo que existen verdades y errores, y que todos los que no piensan como ellos están equivocados Los recuperables

—¿Y estos personajes son recupera bles para la democracia?

—Yo creo que, en principio, para la democracia hay que entender que es recuperable cualquier persona de buena voluntad. Una democracia no puede establecerse sobre la base de las exclusiones, sino sobre la base de un juego limpio, en el que, bajo el Imperio de la ley, existan unas formas para someter a un contraste popular las distintas opciones. Yo entienda que de alguna manera esa configuración mentalmente totalitaria forme parte, en según grado, de la herencia de la tradición española. Está en el radicalismo de las posiciones que determinan el extremismo de tos planteamientos a que se ha sometido la contingencia histórica de nuestro país, esa partición cruel entre dos España.... En la medída en que esas dos Españas se vayan acercando, en que haya una osmosis y una intercomunicación entre esos dos niveles de pensamiento, el propio pueblo someterá a un rasero de conformación esa recuperación para la demacrada, porque en tugar de alejar esas distancias producirá un puente a través del cual será posible la comunicación y el diálogo.

Jose Cavero

(Fotos: Giménez)

(Caricatura: C. Vigueras)

 

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