Autor: Cavero, José. 
   Murcia  :   
 Según Ricardo de la Cierva. 
 Arriba.    02/04/1977.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 108. 

las quince españas

SEGÚN RICARDO DE LA CIERVA

Murcia, provincia, es un poco región; en sí misma es tierra Je síntesis

Albacete es más zona de transición

Una de las bendiciones que pueden caer sobre Murcia es una información clara

El marciano es un tipo humano de profunda y difícil personalidad

La politización de los murcianos es incipiente

No hay partidos estrictamente murcianos. Hay sucursales...

De momento, el grado de participación de los murcianos en partídos es minima.

Yo creo que el marciano votara moderación, que no os lo mismo que con Murciano "solo" por cuanto a antepasados, y por relacionársele popularmente con este antiguo Reino, Ricardo de la Cierva, todavía a estas alturas, deshoja la margarita de si presentarse o no como candidato a representar a esta región histórica en las nuevas Cortes. Los primeros sondeos, realizados por algún diario entre sus lectores le han animado bastante en este propósito... En cualquier forma, es un interlocutor suficientemente válido para trazar una perspectiva actual y un perfil justo de estas provincias-tránsito...

—Se puede hablar, se puede decir que existe una región murciana?

—Sí, si

—¿Hay conciencia de región murciana, de esa existencia?

Si. Existe una región murciana, pero no hay conciencia, o no hay conciencia suficiente de que exista. Es decir, desde el ponto de vista objetivo, caben muy pocas dudas de que Murcia sea una reglón. Yo creo que se puede decir que, en efecto, Murcia es una provincia-región. Como le pasa un poco a Asturias...

—Yo pretendía referirme a la región murciana como al conjunto de las dos provincias (Murcia y Albacete).

—No, eso ya no. En lo que no hay acuerdo —y lo digo porque yo lo he preguntado con mucho Interés, y porque sobre ello be hablado con muchas personas—, en lo que nadie parece estar de acuerdo es en los límites de esa reglón murciana que, sin duda, existe. En los límites de lo que es la región. A Albacete, en principio, no se le considera reglón murciana, aunque histórica y geográficamente si se la considere.

Hasta el punto de que, cuando llegas a Minaya, por la carretera de Madrid a Murcia, el primer pueblo de Albacete, existe un anuncio publicitario que le dice que «está usted entrando en la región murciana». Pues Albacete c* por sí misma una zona de transición, Albacete es Mancha. Es en cierto sentido, la capital de la Mancha. Pero Albacete, o algunos de sus puntos, como es e] caso de Almansa, es también, es todavía.

Reino de Valencia, casi, casi... Y Hellín esta en la órbita de Murcia. Y... En fin, que Albacete es tierra de transición, que yo creo que, como tal, no se considera hoy, no tiene conciencia de región murciana. En Murcia, la región se identifica, más o menos, con la provincia. Y con zonas de Influencia fuera de la provincia, como es la mencionada zona de Hellín, en Albacete, como es la zona de Torrevieja en Alicante —porque Torrevieja es más murciana que alicantina.

Una interregión

—¿También, entonces, Albacete se considera un poco «aparte» de la región murciana?

—Albacete, repito, es una zona de transición. Yo no quiero hablar, creo que es impropio hacerlo, de una región albaceteña Yo tampoco creo que lo sea. Murcia, en cambio, si es provincia-región, pero con unas peculiaridades.... pues, como todas nuestras regiones. Con estas zonas de Influencia regional que son, a veces, exteriores a la provincia. Que son, a veces, digamos de signo de síntesis, más que zonas de Influencia propiamente dichas. Por ejemplo, entre Murcia y Almería hay una conexión, digamos, Interregional. Es decir, más que de una región habría que hablar, probablemente, de una interregión. Es un fenómeno nuevo, o un término nuevo, para un fenómeno nuevo. Pero es que dentro de esa región existen anos focos de individualismo muy profundos. Por ejemplo, Lorca, en cierto sentido, pertenece a la región murciana y pertenece a la provincia de Murcia, pero no tiene conciencia de pertenencia oficial, por asi decir. Lorca es algo más, es una subregión en sí misma. No digamos Cartagena, donde alguien acaba de pedir, hace muy poco tiempo, la provincialización o quizá la resurrección del cantón. Por su categoría histórica, por su capitalidad de Departamento marítimo, por Bueno, y hay ciudades importantes, como es la propia Cieza, como... Jumilla, que tiene una gran personalidad histórica, económica y politíca. Yecla, la progresista... Y me dejo más, seguramente, aunque no quiero olvidar a Caravaca, corazón histórico del Reino de Murcia y la mita profundad chutad murciana. Es decir, es una, es muy cariosa esta coexistencia de los focos de Individualismo no simplemente localismo, porque son algo más que localismos, con esta condénela difusa de región que acabo de señalar. El tema es muy complicado...

—Vamos, que apenas les sirve esa división territorial que estudiamos en la escuela: «Murcia, dos: Murcia y Albacete»...

—No, no... Eso es ana cosa pasada, me parece. El mal menor, creo que es considerar a Murcia como provinciaregión. Y quedémonos, de momento, en los limites provinciales, y luego, quizas establezcamos una serle de conexiones interregionales. Por ejemplo, el famoso Sureste, que hizo cierta fortuna, pero que hoy parece que está en bastante decadencia. La terminología Sureste no acabó de cuajar. Y así, por ejemplo, la Caja de Ahorros del Suroeste ha cambiado su nombre por Caja de Ahorros de Alicante y Murcia... Por ejemplo.

Valencia y Murcia

—¿Existe más interconexión de Murcia, por ejemplo, con el Reino de Valencia?

—Sí, porque es que Murcia es tierra de síntesis. Murcia es tierra de síntesis entre, digamos, la penetración catalano-aragonesa y la penetración castellana. Pero, a la vez, con un residuo que yo no me atrevo a llamar solamente autóctono, porque es que resulta que Murcia hace muchos siglos ha sido tierra de frontera. En la tradición caravaqueña, por ejemplo, el microcosmos caravaqueño, desde la época de la conquista hasta la época de dominio definitivo de la España musulmana, pues claro que ha sido una de las fronteras más fronteras de España. Todas esas fiestas de Carayaca que son residuos de la Reconquista, tienen un valor histórico de síntesis realmente Impresionante Luego fue tierra de síntesis, sobre todo, por generosidades aragonesas. Cuando don Jaime el Conquistador reconquistó partes Importantes de Murcia que luego volvió a entregar a don Alfonso Décimo. Entonces..., y además. Murcia ha sido tierra de enclaves. Teodomiro el Godo estuvo refalando allí mucho tiempo después de la conquista musulmana.

Los cristianos repitieron la gesta después, con el castillo de Aledo, que mantuvieron contra todas las leyes estratégicas... De ahí, probablemente, viene aquel famoso dicho de «mata al Rey y vete a Murcia», un dicho que ha sido uno de los grandes baldones, injustísimos, que pesan sobre la provincia..

—Usted, en un momento relativamente reciente, se tomó sobre sí el trabajo de eliminar esos baldones...

—No, bueno, no es que me haya propuesto así, con ese espíritu de cruzado regional acabar con esos baldones, sino que me he propuesto dar información sobre ellos. Con Información, se eliminan, Entonces, el de «mata al Rey y vete a Murcia» es un dicho fronterizo tipleo, que no es, en absoluto, deshonroso, sino que, al revés, era una especie de convocatoria al equivalente medieval de la legión extranjera, ¿no?, que no tiene nada de deshonroso, sino al revés, que es un paso honrosísimo. Y entonces, quería decir que la defensa de Murcia era Importante para la defensa del resto de la cristiandad española, tan importante, que entonce» se perdonaba todo con tal de ir a defender a la cristiandad. Y eso es lo que quiere decir esa frase. No tiene más explicación.

—Pero hay otros dictaos, en su mayor paite poco gratos a los murcianos...

—Hay otros bastantes dichos, sí, que nacen todos del aislamientos de la maledicencia, de la envidia, de la pequeñez, con que otras regiones españolas han visto a la región murciana. Pero que se combaten, simplemente, con información.

Mala intención exterior

—¿Y a qué se debe esa mala intención, esa supuesta mala intención de otras provincias para con Murcia?

—Pues, que Murcia, habiendo sido siempre una tierra de síntesis, ha sido también una tierra reconcentrada y muy difícil de comprender. De comprender, en primer lugar, por ella misma. Los murcianos no saben muy bien lo que es Murcia... Es mucho más importante de lo que dios piensan.

Entonces, muchas veces reaccionan airadamente, ante lo que creen que son intromisiones externas.

Reaccionan con complejos. Pero con complejos que nacen de una mutua falta de información. Yo creo que una de las decisiones, mejor diré de las bendiciones, que pueden caer sobre el futuro de Murcia es una Información muy clara. De dentro a fuera y de afuera a dentro. Que es lo que yo, desde mi ángulo muy modesto de intelectual, estoy tratando de hacer y quiero seguir haciendo

—¿Y esa falta de conciencia de ser región...?

—No, no tiene una conciencia refleja, digamos. Tiene una subconciencia de región. Pero, de momento, no es una conciencia actualizada, me parece a mí. En cambio. Murcia siente mucho lo murciano, e incluso lo que ellos llaman el murcianismo. Pero eso es muy difícil de definir, aunque sea bastante fácil de sentir.

Difícil de definir...

—Y en este momento histórico, en que prácticamente todas las regiónes se están descubriendo, y empiezan a pedir autonomías y funciones... ¿También Murcia?

Las autonomías

—Bien, autonomía... Si autonomía significa conciencia regional, ruptura de dependencias excesivas de centralismos, participación en el propio Gobierno... Todo eso, sí, eso se está pidiendo en todas las provincias y en todas las reglones por igual. Si autonomía significa cantonismo, insolidaridad... Eso es funesto y anacrónico.

—Pero a nivel de Prensa, de opinión pública, ¿se dan esta clase de voces por los murcianos?

—En Murcia, muy poco. Muy poco. Es decir, en Murcia no hay ahora, no existe, un movimiento autonomista propio... Yo creo que es por la profunda vinculación castellana de Murcia.

—¿También con Castilla tiene nexos? Sin embargo, a los murcianos, en alguna ocasión, se les denomina semiandaluces...

—No, Murcia no es andaluza. Murcia no es nada andaluza. Es transición de Castilla y es también, eso sí, transición de Andalucía. Es transición de casi todo. Es transición de la tierra al mar, por ejemplo. Pero, no. Murcia no tiene nada de andaluza. No lo es Murcia, influye sobre Andalucía. Andalucía, por el contrario, influye poco sobre Murcia.

—Toda esta «transitoríedad» hace del murciano un hombre con características peculiares, propias...

—El murciano es un ser humano, un tipo humano de una profunda y dificil personalidad, efectivamente. Difícil y complicada, por lo profunda..., precisamente. El propio lenguaje —y no me refiero al panocho, que desgraciadamente está en trance de extinción—, pero el propio lenguaje tiene en Murcia connotaciones distintas. Las cosas quieren decir allí matices diferentes, que en el resto del país. Y, al propio tiempo, ofrecen matices diferenciales respecto de Castilla. El lenguaje de Murcia es inseparable del tono, del gesto, del acento.

—También suele provocar alguna suerte de recelos ese carácter murciano...

—Sí.

—¿Recelos justificados?

—Yo diría que exagerados. No Justificados. El carácter murciano es un carácter profundo y noble, hondo.

Lo que pasa es que se envuelve en una capa de timidez, en una costra de socarronería. Pero, en e! fondo, en el fondo, es un carácter enormemente humano. Yo aseguraría que no tiene nada de retorcido. Tiene una superficie aparente de retorcimiento, sí, pero en el fondo, mirando cara a cara lo que es el auténtico pueblo de Murcia, no hay retorcimiento. Lo que pasa es que en la superficie se encuentra una parte de la dase dirigente, un residuo de señoritismo de la propia Murcia-capital —cuidado, que es que aquí hay una diferencia enorme entre la capital y la provincia. Yo me atrevería a decir que es la provincia española en que hay más diferencia entre la capital y la provincia.

Tierra de grandes políticos

—¿Por que?

—Pues, porque la clase dirigente de la capital no ha estado nunca a la altura de su misión histórica, política ni regional. Es una clase dirigente lamentable, y no me refiero a la clase política, sino a la social.

—¿Es el caso típico de una falta, insuficiencia o carestía de líderes?

—De líderes y de estamentos directivos. Hay pocos líderes..., sí, pese a que Murcia ha sido cantera de líderes. El último gran líder murciano, antes de la Restauración, es un increíble huertano, que fue Antonio Galvez, que ahora está siendo reivindicado en un espléndido libro de García Abellan. Pues... Murcia ha sido tierra de líderes, siempre, y tierra de pensadores, y tierra de políticos y de intelectuales. Dio a la Restauración grandes políticos. Cánovas fue siempre diputado por Murcia.

—Pero ahora mismo te faltan esos líderes y esos políticos...

—Digamos que están inéditos. Pero ha de tenerlos. Los tiene.

—¿Saldrán ahora, en estas próximas elecciones?

—Bueno, en estas primeras, no necesariamente En estas primeras va a haber más fracasos que éxitos en los presuntos líderes murcianos. Pero en las segundas, puede que sí.

—¿Hay alguna razón para que tarden en salir a la superficie?

—Yo creo que van a ser mucho más importantes las segundas elecciones que las primeras. Las segundas elecciones legislativas. Se habla mucho de las primeras elecciones, pero en mi opinión, las importantes serán las segundas. En todos, en todos los sentidos. Y no solamente en Murcia, sino en el resto del país.

Politización incipiente

—Pero parece evidente que tendrán que marcar mucho el paso las primeras...

—Creo que no. Creo que las primeras elecciones van a ser unas elecciones de transición. Muy necesarias.

Ineludibles. Pero que las importantes serán las segundas. Claro, es una previsión que me puede fallar, pero que no lo creo...

—¿Esto equivale a decir que, de momento, votaremos a unos líderes falsos?

—No, no... No quiero, no digo que sean unos líderes falsos. Porque seguramente habrá unos líderes Interesantes. Pero estas primeras elecciones van a tener demasiado carácter de «pim, pam, pum». Van a ser demasiado Ilusionadas, y demasiado frustradas, a la vez. Las segundas serán ya unas elecciones relativamente normales.

—¿Qué grado de politización cree que existe en Murcia?

—Yo diría que incipiente. Incipiente, pero Importante. Las dos cosas. Es decir, hay un alto grado de deseo de participación. Creo que hay una gran confusión. Y de momento, hay un gran retraimiento general ante los partidos, ante la desconfianza que generan todos los partidos sin excepción que se han presentado alli Todo, todos.

—¿Es que no hay partidos propios, específicamente murcianos, en Murcia?

—No, no los hay.

—Creo que se ha fundado uno que ha quedado organizado, uno que tiene la palabra «murciano» en su nombre...

—Realmente son dos, y quizá no sean los más murcianos.

—No parece que le convenza... ¿No hay, entonces, partidos propios, específicos, como existen en otras regiones?

—No, no hay partidos murcianos. Hay sucursales de grandes y pequeños partidos que tratan de aprovecharse de Murcia para luego olvidarse de Murcia.

-¿Por qué?

—No lo sé. Quizá por esa mezcla de profundidad y de desconfianza de que hablábamos al referirnos al carácter del habitante de esas tierras.

—¿Esa desconfianza congénita es hacia sí mismos, o hacia los demás?

—Hacia sí mismos, ante todo. Después, hada el resto del país. Pero, ante todo, es desconfianza de Murcia hacia sí misma.

Región olvidada

—¿Se considera Murcia una provincia-región olvidada, alejada de la Administración de Madrid?

—Sí, pero es que ha sido olvidada de sí misma. Y entonces, no tiene demasiado derecho a quejarse de la Administración. Claro, el olvido, el excesivo olvido, por lo pronto, de esa clase dirigente murciana y que ha sido —con excepciones— una clase colonial, y poco importante y poco profunda. Y luego, después, el tradicional poco ínteres que ha tenido el murciano por su propia tierra. Que U siente muy profundamente, sí, pero que después no se Interesa por día en la práctica.

—Y de esos partidos foráneos hacia los que el murciano muestra su desconfianza, ¿cuál cree, si hay alguno, que esté más enraizado, que goce de mayores simpatías?

—En principio, están presentes muy superficialmente. De momento, el grado de participación popular en todos los partidos es minima. En Murcia, como en cualquier otra región.

—Pero alguno habrá con mejores perspectivas...

—No. No me atrevería a señalar, en este momento a muchos partidos fuertes en Murcia. Porque creo que no los hay. Con algunas excepciones UDM, RSE, el sector moderado de AP, el PSOE histórico... La rédente encuesta de «Línea» —descontando lo que hay que descontar— revela un normal triunfo de la moderación. Es Importante notar que en Murcia el PSOE histórico parece tener muchas más posibilidades que el renovado.

—Pero, la inclinación del murciano... ¿Es progresista, moderado, continuista...?

—No. La Inclinación del murciano se orienta hada la expectativa.

—Es una ideología extraña...

—Hombre, dará, es que el murciano, ya lo he dicho, es muy difícil.

—¿Pero no se podría adelantar si va a votar al centro, a la derecha o la izquierda...?

—Yo creo que va a votar hada la moderación, si los partidos de la moderación logran a los murcianos de que de verdad tienen interés por Murcia. En este momento, no lo han demostrado todavía. Aunque los partidos que he citado representan la moderación y está en marcha.

—¿La moderación significaría el continuismo, la derecha?

—No, no. Por Dios. La derecha no es moderación. Es, por principio, Inmoderada, Por definición. No, la moderación es el realismo, es... Si. es el centro, un centro-centro... Eso que todavía no se ve por ningún lado, en la práctica, pero sí en la demanda. Hay una fortisima, demanda de centro-centro, pero no hay más que oferta en el centro-derecha, Y entonce... Es urgentísima una oferta valida de centroizquierda.

El centro

—¿Por qué abandonó, por cierto, Ricardo de la Cierva al Partido Popular y el centro?

—No, no es verdad que yo abandonase el Partido Popular ni el centro. Es que, realmente, yo nunca había formalizado mi militancia en ninguno de los dos sitios. No hay ninguna ficha en Partido Popular en la que esté mi nombre. Y ti vas a sus archivos podras comprobarlo. No, por ejemplo, no participé en el Congreso. Y no estaba inscrito formalmente en el Partido. Bueno, sí, había varios amigos mios, personales y políticos que estaban allí, y yo les acompañé hasta la entrada... Pero ante la opción de seguir mi vocación informativa y periodística e Incluso como historiador de la actualidad, en definitiva, una acción profesional, y la opción de una acción política directa y concreta, opté por la primera. Además, quizá pude prever un poco lo que ha sucedido después: la lamentable conjura contra Areilza. Miles de murcianos hubieran votado a Areitza.

—¿Pero no tenia esta decisión relación alguna con esa falta de centro-centro?

—Bueno, puede que el centro que yo veía que se formaba ahí no era el centro-centro, sino un centro-derecha.

—¿Y por qué cree que ha faltado hasta ahora ese centro-izquierda organizado? ¿Es falta de líderes, de organización, infraestructura...?

—No lo sé, y yo también me lo pregunto Porque realmente, pienso que existe una fuerte demanda de un centro-izquierda de verdad. De un centro izquierda que lo sea realmente. Que no trate de disimularse. Que no sea una derecha disimulada. Que englobe a la socialdemocracia. Que no sean disfraces de otras cosas.

Realmente, esa Inexistencia no me la puedo explicar. Es una pregunta que me hago mochas veces...

—¿A qué problemas cree que se enfrenta Murcia preferentemente?

—A todos. Murcia los tiene todos.

Los problemas

—¿En el aspecto político, concretamente...?

—En el orden político, son los meno Importantes, como pasa en el resto del país, en este momento de clara inflación política. Murcia tiene un problema de participación. Y Múrcia tiene, ante todo, un problema de cultura. Murcia tiene una Universidad en crisis. Por ejemplo. Toda la Universidad española es lamentable, desde luego. ¿Por qué? Por su desconexión entre la región y la Universidad. En todas las Universidades, es cierta, existe esta desconexión con la respectiva región. En Murcia hay excepciones esenciales: el libro de la Fundación liaren es universitario, el lector sabe lo que quiere, las Facultades de Ciencias, y sobre todo. Medicina y Derecho, conectan con la vida murciana real. Murcia tiene un bajísimo Índice de cultura popular activa, aunque tiene un hondísimo de cultura popular pasiva. Ancestral. Sí.

Porque es un cruce de cuitaras importante. Pero ese poso cultural no ha surgido a nivel de ciudadanos. Y entonces, la incultura popular, en el nivel activo y en el plano expresivo, es tremenda. En Murcia, por ejemplo, la Prensa —y es una gran Prensa la de Murcia, una estupenda Prensa—, influye poquísimo. La lee muy poca gente. En Murcia hay un nivel de comunicación muy bajo. Y luego, aparte del nivel cultural, Murcia tiene un tremendo problema económico. Murcia tiene un empresariado muy emprendedor, muy preparado, muy arriesgado, pero muy incomunicado. Y muy poco ayudado. Los empresarios han hecho la riqueza de Murcia. Sin apenas ayuda. Ahora está la enorme esperanza del trasvase Que ha producido ya demasiadas frustraciones.

—Pero es una región rica...

—Es una región rica, efectivamente, y con muchas posibilidades. Pero muy marginada. Es una región de contrastes.

—¿Marginada por quién?

—Pues muy marginada por todo. Por sus propias fuerzas vivas. Por los, digamos, procónsules que le han caído a suerte. Madrid ha enviado a Murcia, con excepciones —yo soy amigo personal y admirador de Federico Gallo,o sea, que no me estoy refiriendo al actual Gobernador—, pero las autoridades de Madrid han seleccionado para Murcia, vuelvo a decir que no hablo de la situación actual, sino en general, del Régimen pasado, realmente habría que aplicarles esa frase que Franco te decía a don Camilo... Y don Camila tuvo buena culpa de esto. Don Camilo siempre Intervino, y mucho, en la política murciana. Franco decía: «Pero ¿de donde saca Camilo esas autoridades?» Eso habría que aplicárselo a Murcia, si «¿De dónde saca Camilo esos alcaldes?»

El candidato

—¿Tienen los murcianos en Ricardo de la Cierva un candidato a diputado?

—Depende de lo que ellos quieran.

—Pero parece haberse inclinado tradicíonalmente a esas relaciones familiares con Murcia...

—Murcia es siempre un horizonte y una puerta que no cerraré nunca. Se han interpretado muy mal algunos tanteas míos, que sólo fueron tanteos. Pero ahora dos mil quinientos hombres y mujeres de Murcia acaban de llamarme, Es una enorme posibilidad. No lo se. Yo estoy ahora muy volcado en lo profesional Y entonces, estos juicios que yo he emitido sobre Múrcia, por ejemplo, no sé si como candidato quizá hubiera debido emitirlos. Soy demasiado sincero para ser candidato. Lo cual no quiere decir que no lo sea. ¿eh? Hace poco acabo de recibir un Bando de la Huerta nombrándome candidato a senador. Bueno, pues habrá que pensarlo Habrá que pensario

Y si soy candidato por Murcia, les pienso decir a mis queridos paisanos, porque me considero murciano de origen a pesar de todo, las verdades del barquero.

—¿Muchas de ellas nos las ha dicho aquí?

—Hombre, esto no es nada.

—Ah, ¿no?

—No, no. Eso no es nada... Pienso que un equipo de murcianos de Murcia y murcianos de la diáspora podria ayudar efectivamente a Murcia. Pero Murcia decidirá.

—¿Es indolente el carácter del murciano?

—Es Indolente, y a la vez es muy trabajador. Es muy curioso. Es decir, se matan a trabajar mucho por haberse negado a trabajar poco en lo esencial. Y entonces es un trabajo muchas veces Inútil.

—¿Toda o gran parte de la problemática murciana tiene origen en ese carácter «extraño»?

—Los problemas de Murcia, están en Murcia. Es absolutamente falso que tos problemas de Murcia estén fundamentalmente fuera de día. Y la culpa de los defectos y de los mates de Murcia está allí. En gran parte.

—¿Y Murria conoce esos males y esa raíz?

—Los conoce..., y no les hace caso. Los reconoce. Pero no de forma excesivamente activa.

—Ricardo de la Cierva en los últimos tiempos parece haberse distanciado un poco de Murcia... Antes parecía hallarse en una posición más promurciana..

—No, no. Al revés. Soy ahora mucho más promurciano que antes, porque soy mucho más desinteresado, en mi opinión. Lo que pasa es que yo no puedo concentrarme sólo en mi provincia, porque tengo él deber de Informar sobre las cincuenta. Pero, de cualquier forma, creo que esta misma entrevista es una prueba de que no estoy distanciado de Murcia. Pero, lo que pasa es que tengo una actividad comunicativa más amplia que la de una sola región o provincia.

Vecindad

—¿Qué relaciones existen entre Murcia y Albacete?

—Sí, existen, naturalmente. De todo tipo.

—¿Buenas? ¿Se llevan bien, o existen rencillas?

—Existen relaciones objetivas, Innegables, de comunicación, de proximidad, Industria, comercio servicios, banca, todas estas cosas. Hemos Unido a un gobernador que fue antes de Albacete y ahora lo es Murcia.. Pero, si: e* poca la comunicación espiritual. Eso si. Muy poca, Deberá haber mucha más.

—¿Con otrás regiones próximas hay más comunicación espiritual?

—No, la verdad es que tampoco. Con todas las regiones están de forma parecida. Por ejemplo, hay relaciones importantes entre Murcia y Almería, con Granada —ambas ciudades son universitarias—, hay una relación interesante entre los Remos de Murcia y de Valencia, por supuesto... Hay una relación muy profunda, muy profunda, y que se conoce muy poco fuera de Murcia, con Barcelona... Y es que hay muchísimos murcianas en Barcelona. Y, ademas en Barcelona, la palabra «murciano» tiene buen sentido.

Patronos barceloneses buscan obreros marcianos, porque son más eficaces, porque tienen mayor sentido de la responsabilidad. Ha habido muchos murciano* que han hecho su fortuna en Cataluña, como "altres catalans" Entonces hay una gran relación comercial entre Murcia y Barcelona.

—¿Es buen negociante el murciano?

—Sí, si. Es buen negociante, si, Ha creado sus propios mercados.

—¿Qué vencen: las virtudes o los defectos?

—No, Incomparablemente son mas numerosas las virtudes que los defectos. Los defectos son las sombras de las virtudes En el caso de Murcia, esto es clarísimo. Lo que pasa, es que muchas veces, el murciano se recrea en sus defectos, más que en sus propias virtudes. Sobre todo tienen una curiosa propensión a exaltar las virtudes de los ajenos, y a subrayar los defectos de los propios. Esta es una tremenda cualidad del murciano, que es peligrosísima...

—A nivel nacional, brillan por su ausencia los líderes murcianos.

—Yo dije una vez en Murcia que Murcia no contaba para nada en Madrid, y se organizó un cisco tremendo. Supongo que fue un pequeño principio de mis grandes verdades. Y lo cierto es, e Insisto, que no cuenta nada Murcia en Madrid. A pesar de los exunios murcianos que viven fuera de Murcia y a los que Murcia no suele hacer ni caso. Nada. ¿Por qué? Ah, no sé. Quizá por... No se, Me preguntaron si ya conocía la Casa de Murcia en Madrid, e incluso me dijeron que en ana ocasión me habían ofrecido la vicepresidencia de esa Casa... Yo Jamás recibí semejante propuesta. Lo cierto es que no, que no conozco la Casa de Murcia. Soy, en general, muy receloso ante las casas regionales. Pero, bueno... Habiendo, como hay, grandes murcianos fuera de Murcia, parece que Murcia los rechaza. No sé, es curioso...

Murcia, que es mucho más edetana que celtíbera, sin embargo, se comporta mucho más como celtibera, en este caso. Pero esa es mi tierra y a ella me debo. Cerca o lejos. Como sea y donde sea.

José CAVERO

Fotos de Romero Caricatura de Cirios Vlgueras

 

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