Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   León     
 
 Diario 16.    29/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

León

Por fin, lectores, se perpetró la inclusión de León Mr en ese extraño ente que llaman castellano-leonés.

Alguna cosilla, de todas formas, se ha conseguido, como por ejemplo que el Estatuto de CastiIla-León pase a ser de Castilla y León. Una conjunción, al menos.

Sin embargo, la oposición continúa y, de momento, hoy está convocada una manifestación leonesista en la capital, en la que no figurará bandera ni pancarta alguna. Simplemente, el sentimiento popular de los que se oponen al ente.

Y, ciertamente, lectores, estos últimos días hemos oído y leído muchas opiniones sobre el caso, la mayoría de ellas opuestas naturalmente a la separación de León y Castilla.

Puede decirse que estas corrientes contrarias se apoyan, básicamente, en ios tics franquistas de algunos, que les obliga a sobrevolar por encima de la voluntad y tos deseos del pueblo leonés; en la superficialidad, cuando no en la ignorancia, de otros, que se enfrentan a la controversia con conocimientos muy epidérmicos de la misma. Y, finalmente, está la actitud más boba y estúpida de todas, la del progre a la violeta, el «cretino de Izquierdas», según la gloriosa definición de Leonardo Sciascia.

Este espécimen, movido a veces por turbios complejos y malas conciencias, se apoya en el siguiente argumento: dado que el señor Fraga y sus seguidores forman un grupo político intrínsecamente perverso, y considerando que Alianza Popular está a favor de la autonomía de León solo, debe, por tanto, deducirse que tal pretensión es claramente «reaccionaria».

Se trata nuevamente de aquel viejo silogismo, pero en clave autonómica: Pepe es petirrojo, Pepe es español, ergo todos los españoles son petirrojos.

Este curioso análisis ignora, por supuesto, las verdaderas raíces históricas, culturales, hasta antropoiógicas del problema. E ignora también que existe una posición leonesista desde la izquierda. Y sigue ignorando que el apoyo aliancista no es una causa, sinó un efecto, es la consecuencia de la perspicacia y habilidad de AP, al adoptar una postura que tiene auténtico calado entre los leoneses.

HACE días mantuve una larga y amistosa reunión con miembros del PSOE leonés, que mostraron su preocupación por las consecuencias que su postura puede tener de cara a las próximas elecciones. Y hablaron en todo momento con afecto y respeto de los grupos de izquierda leoneses que apuestan por el «León solo».

Y, finalmente, está Rodolfo Martin Villa, que es un caso aparte. Puede decirse que Rodolfo es e! auténtico, el verdadero responsable de que León esté hoy en el ente castellano-leonés, y me temo que no pasará mucho tierno sin que mis paisanos le declaren «leones non grato». Las «razones de Estado» de Rodolfo son más bien rollos macabeos, una colza extraña en la que se mezcla el gilrroblismo con la expectativa de presidir algún día el Gobierno de Castilla y León. Claro es que, en este caso, su decisión le ha costado cara. Dentro de poco tendrá que abandonar el escaño. Esperamos. El pasado martes me lo confirmó en el Congreso: «Cuando acabe el debate del Estatuto dejaré la Cámara...»

 

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