Autor: Fernández Salso, Agustín. 
   Separatismos y autonomismos     
 
 El Imparcial.    22/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

22 diciembre 1977 EL IMPARCIAL página 3

la tribuna de EI •IMParcial

SEPARATISMO Y AUTONOMISMOS

PARA los que nos hemos pasado los años que jalonan nuestra vida luchando contra el clerical-franquismo (empeño heredado de nuestros padres, los cuales murieron defendiendo la República y la democracia o, por su lealtad a las mismas, fueron asesinados, torturados, sometidos a condenas interminables de cárcel o tuvieron que padecer la amargura del destierro) nos resulta demencia!, absurdo e inadmisible, que gentes nacidas en nuestra amada España —y que para mayor dislate se proclaman marxistas, cultores del progreso y enemigos de las discriminaciones humanas- se sientan atraídos por reclamos tan descabellados, arcaicos, retrógrados y desechados por el proceso evolutivo de la historia, de la cultura, de la política y sociología, de la ciencia, tecnología y economía modernas, como son los autonomismos y separatismos, las seudonacionalidades y seudopaíses, las diferenciaciones raciales y seudolenguas.

YO estoy plenamente convencido de que es una moda reaccionaria —considerando las altas cotas alcanzadas por la humanidad en las ideas progresistas, en las adquisiciones y conquistas científicas y en los anhelos de comunidad que en nuestros días predominan en todas las naciones desarrolladas y en aquellas que propenden a serlo -y al mismo tiempo infantil y que, por tanto, tendrá una vida innatural y fugaz.

Parece un contrasentido que dos condiciones tan opuestas como la reaccionaria y la infantil (la primera por la que significa de viejo, caduco y de oposición al progreso; y, la segunda, por su cualidad esencial de «cosa» nueva, ingenua, proyectada, naturalmente, hacia el futuro, pero influenciada por la tozudez peculiar e irresponsable del niño pequeño) puedan componer y animar el mismo fenómeno. Pero no es asi, no se trata de un contrasentido, porque en este caso concreto nos hallamos ante una coincidencia de factores concatenantes originados por las prohibiciones inicuas, impuestas a troche y moche por la dictadura, y la desobediencia infantil tendente a transgredir con terquedad lo que se prohibe a conocer y hacer, precisamente, todo lo que no está autorizado y tiene la admonición de ideas y actos peligrosos, nocivos y desagradables.

ruma de la Segunda República y de que esta perdiera la Guerra Civil, y asimismo, que el mantenimiento de tal degeneración nazi-racista (alentada por los designios imperialistas de aquellas naciones que están interesadas en que España no recobre toda su potencia histórica y su enorme vitalidad y riqueza democráticas) únicamente podría conducir a la desintegración y medievalización de nuestra Patria, a la mayor de las pobrezas y al enanismo e ignorancia culturales, cuando los españoles tenemos la fortuna inmensa de haber nacido en un país tan maravilloso y envidiado como el nuestro, de hablar una lengua y pertenecer a una civilización que son de primerísima importancia mundial y compartimos con más de veinte pueblos hermanos, con 400 millones de hispanohablantes que se hallan repartidos por todo nuestro planeta y sienten la necesidad impelente, arrolladora y natural de unirse en una gran comunidad.

• Se comprende esta realidad meridiana? Las naciones del extenso mundo hispánico —que han entendido perfectamente cuál es el rumbo moderno, lógico y racional que sigue la humanidad— quieren la unidad de todas ellas y no la separación o desmembración.

Pero no vale engañarse o ignorarlo: el elemento imprescindible, aglutinante y que hace posible esa integración lo componen dos materias homogéneas y, en este caso, de una calidad insustituible e insuperable — la lengua y cultura españolas—, pues la historia y sus logros no acontecen por arte de encantamiento y sin que intervengan en ellos fenómenos decisivos de competencia, utilidad, capacidad vital, preponderancia y valia.

ESTO quiere decir que si la lengua española se impuso en nuestra Patria como vehículo de comunicación, entendimiento e instrucción, entre todos sus habitantes, fue debido a que era (y es hoy en día sin ninguna posibilidad de discusión) infinitamente superior —tanto en la faceta técnica, como por cuanto se refiere a su poder de asimilación, ductilidad, sonoridad, enorme riqueza, internacionalidad y futuro grandioso— a todos los dialectos raquíticos que existían en la Península Ibérica y los cuales carecían y carecen de estructuras funcionales, tienen fonéticas horripilantes y no son aptos para crear ni siquiera una cultura con los más mínimos requisitos prácticos.

ES más, la supeditación al habla local que aún sobrevive —contra todo sentido utilitario, homogeneizador y progresista— en muchos de los aborígenes de Galicia y Cataluña, es lo que ha influido radicalmente para que estas dos regiones figuren entre las que tienen mayores índices de analfabetismo y subalfabetización. Consecuencia lamentable y eminentemente negativa que se pone de manifiesto en los pocos hombres de ciencia, filósofos, ensayistas, poetas, novelistas, autores de teatro, políticos, etcétera que han dado y alcanzado alguna notoriedad en la palestra nacional y justifica el hecho de que entre los primeros Nobel hispánicos ninguno de ellos sea originario de estas comarcas.

Lo cual significa que la semintegración en la cultura española, de una parte considerable de la población autóctona de las regiones citadas, ha originado una impotencia intelectual que las ha confinado en la más completa mediocridad. ¿Es esta situación, tan perniciosa para el desarrollo y consolidación de una democracia auténtica y moderna en nuestra Patria, la que se desea perpetuar con la exhumación de los separatismos, autonomismos, seudolenguas, etcétera?

Mi apreciación se inclina por el sí (aunque el fenómeno vaya a ser, afortunada e inevitablemente, más o menos efímero), pues la obtusidad mantenida a ultranza, al masoquismo y la reincidencia en los grandes errores históricos son patrimonio exclusivo de los seres humanos.

• Y QUE decir-por cuanto concierne a la insensatez retrógrada que venimos comentando de la estolidez, incompetencia y cortedad mental de nuestros adalides políticos?, Sin duda, de calificativqs no se salva ninguno de ellos y, extraña y especialmente, los de mi campo ideológico; o sea, los de izquierdas o, con las reservas propias del caso, los que se han colocado esta etiqueta.

Y si no ¿cómo hay que considerar el que estos señores sólo hayan sido capaces hasta ahora de admitir, aprobar y encabezar los desatinos infantiles y reaccionarios de ciertas minorías ruidosas, violentas y marginadas por la evolución de la humanidad y cuyas únicas actividades, reivindicaciones y objetivos políticos se centran en la fabricación y exhibición de banderas, banderitas y estandartes absurdos; en la monomanía racista de inventar, en una nación de 36 millones de habitantes y con una vida como tal de casi cinco siglos, la existencia de un enjambre de pueblos, países y nacionalidades diferentes; y en la destrucción de la solidaridad, hermanidad y unión de los españoles?

CREO de la mayor importancia recordar a los diputados, senadores y adalides de izquierdas, o hacérselo saber, que los autonomismos, separatismos y seudolenguas son pretensiones y fraccionamientos culturales antimarxistas, antisocialistas y antidemocráticos, porque rompen la unidad de las masas populares y de las naciones y, por ende, hacen siempre el juego de los intereses reaccionarios, de la plutocracia y de los imperialismos internacionales; porque imposibilitan la realización de programaciones económicas y de industrialización a escala nacional y favorecen los egoísmos, la exaltación involutiva de los personalismos locales y las injusticias sociales entre las comarcas del mismo país; porque, cuando las sociedades están divididas en compartimientos estancos, gobernados por el racismo de los individuos que habitan en ellos, no se pueden crear una ética y una concepción ideológicas idénticas y, por tanto, un estado marxista, socialista o democrático; porque la inexistencia de una homogeneidad idiomática —la cual es el motor imprescindible en todo proceso evolutivo— impide la elevación cualitativa y cuantitativa del nivel cultural, intelectual y científico .e inutiliza la capacidad de penetración y de intercomunicabilidad de las ideas vanguardistas.

YO opino que estamos asistiendo a una explosión de arribismo y de inepcia, lo cual hace que se interprete la función política con maniobras y acciones oportunistas y perniciosas -como las que acabamos de citar que pueden influir de manera nociva en el presente y futuro de nuestro país, si las fuerzas progresistas no logran corregir, con energía y radicalmente, unas perspectivas tan poco halagüeñas y que sólo favorecen los planes de los sectores conservadores y neofranquistas.

ADEMAS, ha llegado el momento histórico de que las izquierdas hispánicas enarbolen la bandera de la defensa de la Patria y de la unidad de España, con el fin de que estos principios esenciales -que por ley natural sólo deben ser patrimonio de ellas— no vuelvan a caer, como en 1936, en las manos inadecuadas de las minorías retrógradas y del nazi-fascismo.

AGUSTÍN FERNANDEZ SALSO

 

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