Autor: Soria, Josep María. 
   No soy de los que creen que el desarrollo económico trae el desarrollo político     
 
 Ya.    01/04/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

No soy de los que creen que el desarrollo económico trae el desarrollo político

"Tele/eXpres" publica, una entrevista de Josep M. Soria, con don Manuel Fraga Iribarne.

"Y, naturalmente, la primera pregunta fue sobre sus dos últimos libros: "El desarrollo político" y el que presentara ayer.

—Me he pasado la vida escribiendo, como corresponde a un profesor de Universidad. Los dos últimos libros recogen mi situación, actual. Toda mi vida ha estado dedicada a los temas públicos. Y a esto es a lo que se refieren, como asimismo los que estoy preparando: Europa, la política regional, etc., y el tercer tomo de un estudio sobre la España de los 70, cuyos dos primeros tomos aparecieron ya.

—¿Pero sus libros recogen su opinión o tienen un trasfondo autobiográfico? (Quizá la pregunta estuvo mal formulada y se quiso decir si no se estaba justificando.)

—Mire, tengo cincuenta años. Esta no es una edad para echar gritos por la calle ni para escribir memorias.

—Su libro trata sobre la legitimidad. ¿Es usted monárquico?

—No soy monárquico ni por familia ni por tradición. Lo soy por un razonamiento frío, y, por lo tanto, creo que soy un buen monárquico.

—¿Cuál es su opinión sobre el tema europeo con referencia a España?

—A mí me parece que muchos son los españoles que quieren la asociación a Europa, como son la mayoría de dirigentes europeos que esperan la integración española. Mi tesis se basa en tres puntos: España es Europa, geográficamente, aunque el concepto de Europa no es más que un proceso. Sentado esto, creo que cualquier forma de integración será de tipo federativo, es decir, con cierta homogeneidad y diversidad a un mismo tiempo. Y en tercer lugar, que España y Europa deberán hacer esfuerzos mutuos de aproximación. Creo que en las Leyes Fundamentales hay suficiente margen para la integración, si se interpretan y aplican de una forma amplia.

—Pero, de momento, ¿no cree usted que tienen más fuerza los que anatematizan Europa y creen que España debe cerrarse aún más en sí misma?

—Mire, el problema de los que no aceptan el sistema está en todos los países, sea la ultraderecha o la extrema izquierda. Todo se basa en conocer cuál es la proporción de estos grupos con respecto a la gran mayoría.

En España, esta proporción es muy pequeña. Recuerde usted la puesto en marcha de la ley de Prensa: España entera la aceptó porque era un cauce suficiente para el progreso. Y la gente, en cuanto se le ofrece un cauce serlo—por estrecho que sea—, lo toma.

—Volviendo al tema europeo. Usted habló de hacer un referéndum en España sobre este tema.

—Efectivamente, y sigo manteniendo que sería necesario.

—¿Similar al de 1966?

—Aquel referéndum fue una gran oportunidad para el país. Yo no me arrepiento de aquello. Se preguntó a los españoles si querían la continuidad y la reforma, y la gente dijo que sí de forma abrumadora. Quizás en el tema Europa haría falta una banda más amplia en la encuesta con unas bases claras y realistas.

—Pero—objeta un colega—, ¿no cree usted que en 1966 lo que la gente entendió fue otra cosa muy distinte, es decir, el dilema de Franco, sí o no?

—Sí. Exactamente, y creo que es perfectamente legítimo.

En este punto se llegó al tema de las asociaciones políticas. Di. jo el ex ministro:

—Las asociaciones son la única posibilidad de reunir las grandes corrientes en torno al país. Forman parte de nuestro esquema constitucional y del Movimiento, y todavía no han sido derogadas. La puesta en práctica todavía no se ha iniciado, y creo que éste es el punto que debiera remediarse. Tengo la esperanza de que así será. Por otra parte, no soy de los que creen que el desarrollo económico trae consigo el desarrollo político. Creo que ésta es una tesis marxista, aunque se asustarán algunos de los que la preconizan. El desarrollo económico es necesario, claro, pero creo que debe ir acompañado del desarrollo político, de forma acompasada y con un estado fuerte y responsable. El desarrollo económico es peligroso por sí solo, puesto que puede crear centros muy potentes que dominen la vida política del país. Además, el desarrollo económico, sin el concurso del político, llega un momento que queda frenado. Si estamos despegando a base de tecnología extranjera y "royalties", podríamos quedar parados y sin posibilidades de remontar, al no haber promocionado la actividad creadora con el concurso político."

 

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