Autor: Funes Robert, Manuel. 
   Regionalismos y economías autónomas     
 
 El Imparcial.    05/01/1978.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Regionalismo y economías autónomas

DE igual manera que la clase política nacional hizo gala de desinterés, despreocupación e incompetencia para hacer frente a los problemas económicos y ha firmado sin enterarse el primer «Plan de Regresión Nacional» de la historia de España y del mundo, las minorías regionales pueden caer en el mismo defecto al estrenar autonomías. Los peligros especiales de esos movimientos de los -que pueden venir males y empobrecimientos a las regiones es cosa que ya debemos ir señalando para que los gerentes regionales no imiten a los nacionales en su triste papel.

Las regiones montan su campaña de desenganche en torno a dos principios absolutos: «Todos nuestros males proceden del centralismo y todos nuestros males se pueden curar con nuestros propios medios». Aciertan en lo que no ven. Porque es verdad que la política monetaria restrictiva sin precedentes en Europa, inútil, contraproducente y aberrante, como hemos señalado y razonado en este diario, es cosa del centro equivocado y tiránico que desde un banco emisor, desgobernado, se convierte en foco de desdicha y desgracia regional por serlo a escala nacional. Y contra esta agresión centralista no se sublevan los poderes locales, y ponesto la consigna «salvar la economía catalana» puede servir de muy poco.

Pero este grave error del centralismo no es razón para acabar con él. Las

regiones ricas precisan de un poder centra! que les resguarde y reserve el mercado de las regiones menos ricas. ¿Con qué títulos, a falta de un poder unitario superior, podrá Cataluña tener preferencia sobre Inglaterra, la CEE, etcétera, a la hora de vender sus manufacturas?

Y a su vez, las regiones más pobres precisan de un poder unitario común para lograr ayuda dé las más ricas. Andalucía nos da un ejemplo estelar. Ha pedido su independencia con griterío y ´amenaza. Málaga se convirtió en ciudad arrasada "por obra del vendaval autonómico. Se quemaron banderas españolas. Y al mismo tiempo esos parlamentarios que organizaban las manifestaciones preautonómicas venían en peregrinación a Madrid para pedir ayuda para los astilleros de Cádiz. Y no por ser Madrid, sino porque en Madrid, vía presupuesto nacional, convergen las ayudas posibles, los excedentes de renta de unas regiones que pueden ser empleados en servicio y beneficio de otras.

Si el regionalismo sabe combatir los errores del centro y renuncia a un maximalismo que a ninguna beneficia, ese movimiento será bueno. De lo contrario, renunciándose a enfrentarse con los errores de ese centro y anulando sin remedio la acción comunitaria central, la pobreza vendrá de la mano de las autonomías.

MANUEL FUNES ROBERT

 

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