Autor: F. [Figueruelo Almazán, Antonio] (El Noticiero Universal). 
   El precio de la carne     
 
 Ya.    06/04/1973.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El precio de la carne

De "El Noticiero Universal", en la columna firmada por F.

"Uno lee con asombro las noticias procedentes de Estados Unidos. Resulta que las amas de casa americanas—las que poseen, según estadísticas archisabidas, ingresos muy superiores a sus compañeras de los demás países—han decidido hacer el boicot a la carne como protesta contra los altos precios alcanzados en los últimos tiempos.

He dicho que estamos leyendo con asombro cuanto se relaciona con el boicot a la carne de las amas de casa americanas. Pero la sorpresa no es tanto por el hecho en sí como, y aquí es donde nos interesa a nosotros, por lo que pagan los americanos por cada kilo de carne: un dato que parecía habérsele olvidado a cronistas y agencias informativas y que muchos españoles deseábamos conocer, aunque sólo fuese por darnos el capricho de establecer comparaciones.

Pues bien, ¿a cómo pagan las amas de casa americanas el kilo de ternera? Pude leer ayer en una crónica de Nueva York que "los precios—500 pesetas el kilo—han sentado mal a los consumidores". Uno temía, dado el enorme desnivel d« renta existente entre los dos países, que los precios de la carne estarían allí en mil o dos mil pesetas el kilo. ¿Exageración? En absoluto: es lo que corresponde proporcionalmente a las diferencias de renta por habitante entre cada país.

A la hora de la verdad resulta que las amas de casa de Nueva York, la ciudad más cara de América posiblemente, y podríamos decir del mundo, pagan el kilo de carne a un precio que no llega al doble de lo que estamos pagándola en Barcelona. ¿A cómo está la ternera fina en cualquiera de nuestras carnicerías "distinguidas"? A más de trescientas pesetas el kilo, si no supera de largo esta cifra. Ahora bien, ¿a cuánto asciende el salarlo mínimo en nuestro país y, en idéntica categoría, al otro lado del Atlántico? Llegamos a la desconsoladora conclusión de que después de trabajar un día completo, un obrero gana aquí apenas para comprarse medio kilo de carne, mientras su compañero americano no sólo puede comprarse un kilo, sino bastantes cosas más... ¡Y encima se permito el lujo de que su mujer haga el boicot al carnicero!"

 

< Volver