Autor: Umbral, Francisco. 
   El catalán     
 
 El País.    17/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El catalán

FRANCISCO UMBRAL Aquí, en tos mentidéros de la Villa, ha metido mucho lío eso de que los del Pen Club Catalán hayan dicho en Estocolmo o por ahí que su lengua tiene que ser cooficial o cooptativa o lo que sea una lengua, en las reuniones al respecto. A mi me parece que los catalanes llevan razón.

Ya el primer error es acudir a Pens Clubes y cosas así.porque una cosa que se llama club de la pluma no puede ser seria, y la prueba está en que, antañazo, aquello lo llevaba Azorín. como secretario en España azórin tenía mucho de oficinista madrugador de la literatura. El escritor, o es el lobo estepario o no es nadie. No existen las salvaciones en grupo, paraíso y esperanza última de los mediocres de café con leche. Y a otra cosa, mariposa.

Anoche, en el recital de Pau Riba,.una de sus groupiers (ya ven ustedes que no le hago repujos al catalán, ni tampoco a otros idiomas) me reprochaba no entender bien el catalán, las canciones de Pau:

—Tendrías que hablar catalán.

—Tendría que hablar chino, amor, que lo hablan ochocientos millones de amarillos, o los que sean.

Lo cual que Taciana, la hija de Miguel Fisac, que es la única española que sabe chino, aparte de la solariega Marcela de Juan, iba a ir como intérprete con los Reyes, a China pero de La Zarzuela dijeron que no querían intérpretes. Van a hablar, en inglés, supongo. Y Taciana se ha ido de intérprete periodística.

Ya que no los chinos, que tienen la bomba de neutrones, pero andan un poco indecisos desde la muerte de Mao, yo espero que nos invadan los catalanes, un día. Con Franco, todos éramos promaoistas o procatalanes, en la clandestinidad. Había que ser pro de algo. El pro era el arma, el puñalito, la defensa que teníamos contra Franco, la espinita que les clavábamos en el costado a él y al Niño Jesús.

María Cuadra me decía por entonces que Fraga no la quería en la tele por maoísta. Un poco cara de china guapa, de gheisa madriles, sí que tiene la jai.

Pero como el maoísmo ha bajado mucho en nuestra Ciudad Universitaria, que está aburridísima entre la ausencia espiritual de Aranguren y la presencia fatal de Ruiz Elvira, hay que fotaentar el catalanismo y romper todos a hablar catalán, «engordando las crasas vocales catalanas», como decía Valle Inclán del Padre Claret.

¿Y por qué va a ser el castellano la lengua peninsular, y no el catalán? Aprovechando el milenio ese y que San Millán de la Cogolla está hecho una braga y no [o salva ni Adelpha. cambiemos al catalán para otro milenio. Es una lengua rica, culta, antigua y noble. Pau Riba es nieto de Caries Riba, aquel Valéry catalán del que tanto se hablaba en la Revista de Dionisio Ridruejo, años cincuenta. No puede decirse precisamente que el catalán se haya enriquecido del abuelo al nieto, pero vale.

Yo lo que quiero es que toda España hable catalán. Estoy harto de ser lengua del imperio, bota militar opresora, idioma de Castilla, látigo mesetario, azote manchego. Yo lo que quiero es ser minoría étnica, lengua marginada, rareza cultural, flor sin nombre, cosa, asi que espero a que el catalán se peninsularice e incluso se insularice o se continentalice, para que todos hablen catalán, menos yo, pues ésta será la única forma de que yo sea el último gran escritor en castellano. Cuando todos los del Club de la Pluma y el Club Siglo XXI y el Club de Prensa y el Real Madrid Club de Fútbol se hayan pasado al catalán, yo seré el último mohicano de la lengua de Quevedo, el último de Filipinas del sueño imperial de la lengua compañera del Imperio, porque pienso morir en castellano.

Pero sí que me gustaría, tras tantos años de sentirme mayoría opresora, lengua invasora y espúrea, dialecto bárbaro, latín degenerado, quedarme en inmensa y delicada minoría, en etnia perdida, en dialecto minimo, antiguo, místico y barroco, en el que las preposiciones son cómo guijarros de Avila y los verbos como cabalgadas del Cid pintado por Vela Zanetti y los sujetos como monjes de Zurbarán o tagarotes de Goya. Son mil años de dictadura y todo cansa. Ahora que hablen ellos. Prefiero escribir, de vuelta de la popularidad, para mí mismo y para cuatro monjas confiteras de Valladolid que me lean entre ruborizadas y piadosas. ¿Por qué no iniciar el milenio del catalán?

 

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