Autor: Cela Trulock, Jorge. 
 ¿Castellano o español?. 
 Manuel Alvar. "La lengua en que nos integramos todos es el español"  :   
 Alvar, poeta tímido, prefiere no hablar de su importante creación. 
 Ya.    03/09/1978.  Página: 9,11. Páginas: 2. Párrafos: 46. 

¿CASTELLANO O ESPAÑOL?

MANUEL ALVAR

«LA LENGUA EN QUE NOS INTEGRAMOS TODOS ES EL ESPAÑOL»

Alvar, poeta tímido, prefiere no hablar de su importante creación

MANUEL Alvar, aragonés, cincuenta y pico anos. Académico de la Lengua, catedrático de Lengua Española, doctor «honoris causa» por Burdeos y San Marcos de Lima, premio nacional de literatura por su Aragón. Literatura y ser histórico, ha escrito también, y entre otros libros, Atlas lingüísticos, Literatura medieval y Semiología literaria aplicada a textos cotemporaneos.

Es hombre de fácil hablar aun en temas difíciles de entender a los no iniciados. Su palabra es suave, como su voz, y el diálogo con él alienta a creer en el diálogo cuando todos sabemos lo difícil que se va haciendo en el mundo el conversar.

Cuando nos encontramos a personas de este talante, uno se vuelve a sentir orgulloso de pertenecer al género humano.

El término «español» existente desde la Edad Media se generalizó en el siglo XVIII • Por un error de traducción, los americanos arrojaron sobre el Japón la bomba atómica

Sus ideas son largas y su palabra pretende ser el zumo de un inmenso limón de conocimiento.

A mí sólo me resta contar con cuidado lo que él me dijo. Veamos.

La información

—El idioma sirve para entenderse. Con la palabra se informa. ¿Qué es para usted la información?

(Piensa brevemente y sentencia:)

—La posibilidad de comunicarse sin ambigüedades.

(La frase queda en el aire. Me siento de pronto simplemente alumbrado. Sigue:)

—Cuando uno habla con otro está haciendo una transmisión simbólica a través de unas palabras.

(Está claro, pero pido:)

—Un ejemplo.

-Arbol dice. La esencia árbol, el contenido vegetal de la palabra lo entendemos todos: los españoles, los ingleses, los turcos, etc. En el mundo mental de cada uno el árbol se identifica con el ejemplar más cercano y más

tópico de nuestro entorno. Para el valenciano seria el naranjo; para el árabe, la palmera; para el canadiense, las coniferas. Tenemos, pues, una información: esencia vegetal árbol; tenemos un símbolo, y el otro tiene que entender sin ambigüedades.

Entonces habrá que descodificar (traducir) el mensaje. Los norteamericanos arrojaron la bomba atómica porque los japoneses a una advertencia del enemigo contestaron con una frase en la que figuraba la palabra «mokusatsu»> Esta tiene dos significados: «ignorar» o «reservar el comentario». Norteamérica tomó la primera acepción, cuando en realidad los japoneses emplearon la segunda, y tiró la bomba. De haber tomado la otra acepción, la respuesta de Japón hubiera tenido un significado distinto.

La traducción

—Entonces la traducción supone un problema muy serio.

—Efectivamente; alcanza unos niveles de complejidad extraordinarios, porque los significados literales de las palabras más afines en dos idiomas con frecuencia no alcanzan niveles exactamente iguales.

Me escribe en un papel las palabras árbol, bosque, floresta, selva, y a su lado las parecidas significaciones en francés e inglés. Tómense Con un diccionario, a modo de juego, las traducciones de cada una y el resultado será esclarecedor de la mentada diferencia de niveles o alcances de cada palabra.

—La lengua que nosotros utilizamos es una de las principales del mundo. Con el inglés y el francés podríamos decir que forman el grupo quizá más importante de

NOTAS BIOGRÁFICAS

El 8 de julio de 1923 nace en Benicarló (Castellón) don Manuel Alvar López. Licenciado, con calificación de sobresaliente y premio extraordinario, en Filosofía y Letras-sección de Filología Románica-por la Universidad de Salamanca, obtiene el premio nacional fin de carrera. También con sobresaliente y premio extraordinario se doctora en Filología Románica en la Universidad de Madrid. Más tarde ocupa la cátedra, por oposición, de Gramática Histórica de España en la Universidad de Granada. Es, además, catedrático de filología Española en la Universidad de Tucumán (Argentina), gastprofesor en la Universidad de Bonn (Alemania), jefe de la seccion de Dialectología del Instituto Reyes Católicos, miembro de la Societe Linguistique de París y colaborador del Instituto Miguel de Cervantes. En 1975 ingresa en la Real Academia de la Lengua Española.

El profesor Alvar ha obtenido el premio Menéndez Pelayo. Representó a España en numerosos congresos y reuniones internacionales. Ha explicado veinte cursos extraordinarios y es autor de más de sesenta libros, monografías y trabajos sobre su especialidad. Premio de investigación filológica de la Fundación March, en sus obras de mezclan la filología y la investigación literaria y poética.

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MANUEL ALVAR

idiomas de Occidente, al menos por su difusión y conocimiento por gentes de otras culturas.

—A partir de la conocida afirmación popular e ingeniosa de que nuestro idioma sirve para hablar con Dios y el francés en el amor, ¿podría elevarse alguna idiosincrasia especial a categoría científica?

—Desde una postura científica...

(Sonríe. ¿Es la ciencia—pregunto al lector—esa medicina curalotodo para las preguntas que surgen? ¿Cree en todo caso el hombre de ciencia en esto tajantemente? Es fácil que la respuesta se nos vaya hacia el no. Alvar no nos contesta. Sólo sonríe.)

—... Al no encontrarse documentación sólida no puedo pronunciarme concretamente. En Alemania, en la época nazi, se planteó este problema

. El hombre, se decía, es un producto de su sangre y del paisaje (su geografía). En principio esto puede ser moderadamente razonable, aunque no fuera verdad absoluta; pero el nazismo se aprovechó del determinismo de la sangre y del paisaje. Aisló estas circunstancias y las convirtió en ayuda del racismo. Al margen de estos intentos no muy agraciados, la especulación sobre estos temas es pisar terrenos francamente resbaladizos. Más lógico seria hablar de mestizajes lingüísticos} romanos-íberos, romanosgalos, árabes-visigodos, y con estos mestizajes es difícil poder recortar idiosincrasias- señaladas.

¿Castellano o español?

—Hoy, amplios sectores de la opinión se sienten muy sen sibilizados por rabones políticas con algunos temas. ¿Castellano o español? ¿Cómo nombraría usted nuestro idioma común? La Real Academia, incluso, acaba de proponer una enmienda al artículo tercero de la Constitución sobre este tema...

—Ciertamente, el tema es muy polémico. Veamos. El término español es provenzal y aplicado a los moradores de la Hispania latina. Américo Castro, en un pequeño libro abordó muy bien el tema. España no existía. Cuando la invasión de los árabes no había ciudadanos españoles. Había .navarros, aragoneses, castellanos, leoneses, etc.

Pero desde el exterior de la Península no se distinguían estos matices; nos llamaban simplemente españoles (de España, de Hispania).

—Dice usted que desconocían las diferencias que hoy podríamos llamar regionales...

—Sí, por desconocimiento nos llamaban españoles. Era como nos veían los demás. Eramos un conjunto ajeno a ellos mismos. En Jaca, por aquel entonces, y por parecida razón, se oponían ellos, los montañeses (cristianos libres y del Obispado de Jaca), a los españoles que habitaban las tierras bajas conquistadas a los árabes. Para los de Jaca también los otros eran españoles. El término español, conocido desde

muy atrás, comienza a generalizarse a partir de los Reyes Católicos y culmina en el siglo XVIII. El término español abarcaría a todos los reinos peninsulares.

-Está usted perfilando las razones históricas y geográficas del empleo del término español para nombrar unos habitantes. ¿Estos argumentos son trasladables al idioma? ¿Y en América?

-Todo está unido. Vayamos a América. El nuevo continente lo descubre Castilla, y son subditos del rey de Castilla los que acuden allí y toman posesión de las tierras en nombre de su rey. Los contactos se realizan con Castilla al no ser aún España una entidad política. En América, al paso del tiempo, castellano

es un vocablo arcaico, por un lado, pero al tiempo su empleo viene a resultar una forma de confirmación independentista. Luchaban por la independencia contra España, que es ya una realidad política y quien se lo impide. Lo castellano se conserva como contraposición. El americano habla el castellano igual que los castellanos de España.

-Ahora comprendo las disquisiciones previas sobre esta materia. Pero ¿aún siguen vigentes estas razones?

—De alguna manera si. Sin embargo, podemos observar que en Colombia empieza a introducirse el término español. El muchacho colombiano normalmente nunca podrá practicar el castellano que se habla en Castilla. Las diferencias de la «c» y la «ese» difícilmente las entenderá como uno de Segovia o de Salamanca. Pero el problema además se agrava cuando se dice literatura castellana... ¿La literatura colombiana no es castellana? Efectivamente lo es... El término español, literatura española, para la nuestra, para la de hoy, resuelve el problema de identidad. Literatura española, literatura colombiana.

—¿Y en España no ocurre el mismo problema?

-Semejante, sin duda. Sólo que la visión aquí es desde dentro y en América desde fuera. Un periférico (catalán, aragonés, etc.) habla el español como vehículo de entendimiento de toda la nación política. De esta forma nos encontramos con el castellano convertido en el español. A mi modo de ver, y la actitud es de cientos y

cientos de hablantes con los que he hecho las encuestas de mis «Atlas», castellano es una modalidad regional (como andaluz, canario, aragonés, etc.); la lengua en la que nos encontramos integrados todos (castellanos y no castellanos) es el español o suprasistema que a una las diferencias regionales y locales.

Las Academias y su labor

-Tenemos Academias de la lengua a uno y otro lado del océano. Hábleme de ellas, de sus relaciones, de sus trabajos comunes.

—Existen unas estrechas relaciones entre todas ellas. Esto ha llevado a ensanchar la capacidad de adopción en nuestro diccionario de términos americanos. En la primera reunión de Academias surgió la idea de crear una oficina de información del español para todos los problemas que puedan surgir a la gente y pretendan obtener una solución, una aclaración. Con ella se creó también una escuela de formación lingüística, con sede en el Instituto Iberoamericano de Cooperación, a la que acuden posgraduados para estudiar problemas del idioma con profesores de todo el mundo.

-¿Qué se pretende conseguir con esta escuela?

-Crear un nivel superior de docencia e investigación del idioma en todos los países. Hoy hay cincuenta alumnos, que, a su vez, cada uno en su país, tendrán otro conjunto de alumnos. La progresión en el tiempo es fácil de pensar que sea provechosa.

-¿Podría decirse que el papel de la Academia es el de constituirse en tamiz del idioma hablado de la calle, salvaguardar el idioma del roce cotidiano?

-Sin duda. La Academia sirve para hacer norma de lo que se habla en la calle y añadir al idioma aquellas palabras que enriquezcan el vocabulario.

—Entonces, ¿qué hacen los ingleses sin Academia?

Sonríe y dice con fino humor inglés:

-El diccionario de Oxford, figúrese lo liberal que es, contiene hasta las palabras banderillero y picador.

(Encima de la mesa hay un libro. En la parte superior de la portada se lee Manuel Alvar. No recuerdo el título; en el interior, impresas líneas cortas de verso. «¿Qué es esto? ¿Suyo?» —Sí —me contesta evasivo—, pequeños juegos. Cosas, en fin...)

—Dígame alguna ventaja de contar con la Academia.

—Un instrumento que da fe es instructivo siempre... Podría hacerse quizá otro diccionario abierto por periodos de tiempo. Lo que podría ser la lengua en un momento determinado y ver lo que es perdurable o efímero o frivolo.

—En cualquier nivel cultural podremos observar el escándalo o al menos la jocosidad que producen los doblajes de ciertas películas realizadas en el extranjero...

—Se dobla,.pero se dobla mal. No se dobla por mejicanos, y con su forma de hablar se hace en una mezcla

de español que vale para todos, depauperado, sin fuerza, un idioma de ningún lugar. Cualquier español hablado en cualquier país nos aportara un conocimiento de cómo se habla allí, conocimiento que seria muy valioso para todos por ser simplemente vivo.

En general, un doblaje bueno es útil para el gran público; es necesario para una más perfecta comunicación. El subtitulo no pasa de ser un pequeño remedo.

El espacio Se acabara tiempo se echa encima y todo lo arriba dicho completa toda una teoría sobre el idioma, y suficiente para una primera toma de contacto.

Hombre de fácil hablar, la conversación con él alienta a creer en el diálogo, en un mundo en que cada vez es más difícil conversar • «La lengua que nosotros utilizamos forma, con el inglés y el francés, el grupo quizá más importante de idiomas de Occidente»

Jorge Cela Trulock

 

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