Autor: Larrañaga Bilbao, Luis. 
   Las nacionalidades     
 
 ABC.    21/12/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

TRIBUNA PUBLICA

Las nacionalidades

Con motivo del setenta y cinco aniversario de la muerte de Sabino Arana y Goiri se han publicado algunos apuntes biográficos en la Prensa nacional que inciden en algunos errores históricos y doctrinases. conviene esclarecerlos para mejor comprender los problemas norteños.

Sabino Arana —hemos de precisar en primer lugar— no fue el creador de la idea ideológica del nacionalismo vasco ni de la del territorio denominado «Euzkadi». Ambas existían ya entes del nacimiento del bilbaíno: circunstancia esta que ocultan celosamente los miembros del P. N. V. al tiempo que buscan un eslabón común con las ideas tradicionalistas propias de Guipúzcoa que nada tenían que ver con aquéllas.

La ideología nacionalista nació en Francia y llegó a Guipúzcoa a principios del siglo XIX coincidiendo con la creación de una logia masónica donostiarra denominada «Les Freres Unies» —«Los Hermanos Unidos»—, y cuyo nombre fija una de -sus metas: unidad de franceses y españoles en un «Euzkadi». Venía la idea patrocinada por la vecina nación, deseosa de crear pequeños Estados periféricos que defendieran las fronteras francesas manteniéndose bajo la influencia política gala. Luciano Bonaparte firmó el primer -plano del territorio que más tarda se denominaría «Euzkadi» allá por el año 1807, y sus seguidores, presididos por D´Abaddie, pusieron las primeras piedras al edificio ideológico cimentado, en la teoría política llamada de «nacionalidades».

Estas ideas nacionalistas encontraron un extraño eco en la legislación española. Mediante el real decreto de 29 de septiembre de 1847 se pretendió compartimentar España en doce Gobiernos generales regidos por otros tantos gobernadores generales. Promulgado con el número 672 en «La Gaceta de Madrid» correspondiente, fijó como décimo e! Gobierno general denominado Cantabria, comprendiendo las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra y con capitalidad en Pamplona. Este intento, pese a su promulgación oficial, fue rechazado unánimemente por sus habitantes y, en lugar de Cantabria, surgieron dos regiones distintas: Navarra por un lado y las Provincias Vascongadas —atención al plural, que marca una personalidad propia de cada una de ellas—, por otro.

Pese a esta oposición del pueblo, continuaron estos Intentos con la creación del «Laurac-Bat» y, más tarde, de las Fiestas Euskaras, naciendo éstas el año 1878 a impulsos del francés D´Abaddie, quien incluso donó los premios —onza de oro incluida— para el primer certamen. El primer premio, o, para ser más exactos, el más importante del concurso, se concedía a 4a persona que aportara el mayor número de palabras que pudieran incluirse en un vocabulario del euskera. No olvidemos que la aplicación del ´principio de «nacionalidades» exigía unidad de territorio, lengua e historia; y no existiendo había que crearlas. Había que unificar los distintos territorios o naciones, los diversos vascuences y la historia peculiar de cada una de las provincias.

Precisamente en la petición elevada por Manterola al Ayuntamiento donostiarra solicitando la creación de ios -concursos de las Fiestas Euskaras y la cesión del teatro Principal para ´los actos académicos figura por vez primera un escudo, formado por la conjunción de las seis regiones «vascas», que llamó la atención en su tiempo por su originalidad. Se celebraron los concursos, pero en el escenario del teatro —señalaba un periodista— figuraban los cuatro escudos de cuatro provincias en lugar del pretendido. Los cuatro símbolos de las cuatro naciones que, con la quinta habitada por los españoles del

otro lado de la frontera, formaban en el siglo XV el área del vascuence, según afirmaba el historiador Garibay.

Son conocidas también las presencias en San Sebastián de «cigales» y «felibres», Ideólogos nacionalistas franceses que trajeron los aires provinciales de Mistral y los «autonomismos» regionales. Las transformaciones acordadas en la capital guipuzcoana del nombre del paseo de Puertas Coloradas por Ategorrieta; del monte Orgullo por Urgull; del cabo de Santa Catalina por Mompás, y tantos otros no tuvieron otra pretensión que la de probar la hermandad de los vecinos de uno y otro lado de la frontera; pretensión apuntalada por la doctrina de la «presencia» gascona en San Sebastián,

Con anticipación a estas últimas fachas, el 10 de diciembre de 1875, en pleno sitio carlista, el Ayuntamiento liberal de San Sebastián, como recoge el acta de la sesión municipal correspondiente, lanza las primeras manifestaciones separatistas: e! concejal Yribas, hijo político de Tomás Gros, secundado por el también ediliinsausti, formula la teoría del pacto y solicita la separación de España en el supuesto de que se prive a estas provinéias de los Fueros. En esta fecha, Sabino de Arana y Goiri, nacido el 25 de enero de 1865, tiene solamente diez años de edad, y todavia habrán de transcurrir siete para que, a sugerencia de su hermano Luis —el diseñador de la «Ikurriña»—, capte la idea nacionalista, lo que sucede en el año 1882; diecinueve años para que se inaugure el primer «batzokí», en el que se iza por vez primera la bicrucifera —15 de julio de 1894—, y veinte para que se funde el Partido Nacionalista Vasco en Vizcaya; con autoridades secretas —31 de julio de 1895—, agrupando a los seguidores del movimiento político iniciado en 1892 con la publicación de «Bizkaya por su independencia» y la lectura del «Discurso de Larrazábal» el 3 de junio de 1893. Fechas estas muy posteriores a las de la sesión municipal citada del 10 de diciembre de 1875.

Al tiempo que se ocultan estos antecederles se presenta a Sabino como hijo de carlistas y, por esta simple dato, se presenta al nacionalismo vasco como continuación moderna del carlismo. Del mismo modo podría hoy decirse que el comunismo procede del carlismo porque determinados -guipuzcoanos notorios comunistas son hijos de carlistas. Pero tan pueril argumento es repetido hasta la saciedad, tratando de entroncar la doctrina sabiniana con las tradicionales guipuzcoanas, co" la que no tiene ninguna afinidad, pese a que los datos electorales marcan, además, el desplazamiento de la bipolaridad carlistaliberal a la carlista-nacionalista. Desplazamiento nada anormal, por añadidura, por tratarse el P. N. V. de un" partido liberal en su ideología.

Pero sigamos con nuestra historia del Partido Nacionalista Vasco, porque, creados los reinos de Bélgica, Holanda y Westfalla en base a la teoría de «nacionalidades», la aplicación de esta ideología presentaba dificultades de aplicación en algunos lugares. Bismatck, en su sueño de la Gran Alemania, vio venir en su ayuda a Gobinneau, quien había expuesto la tesis de que no era precisa la historia común -—escollo en que chocaban algunos nacionalismos, como el pretendido vasco y el alemán porque podía ser sustituida por la raza. La raza cantada en «La Valquiria», en las leyendas de Aitor —creación del socialista Chao—, en los >Nibelungos», en «Amaya»...la raza mitificada para enmascarar una idea política.

Se inicia asi una nueva andadura del Partido Nacionalista Vasco con cánticos a la raza vasca, a la sangre de los vascos y a todos los triunfalismos, más o menos ciertos. aplicables a los habitantes, de Euskarria, provocando la exhortación pastoral del obispo de Vitoria don José Cadena y Eleta, de fecha 3 de febrero de 1910, que, entre otros extremos, dice: «Por fres veces nada menos, competidos por el deber de velar por ¡a ortodoxia de la doctrina, nos hemos visto en Ja aura precisión de someter al cuerpo de censores de te diócesis artículos publicados en la revista "Éuzcadi" y en los periódicos "Jel" y "Vizcaitarra", órganos oficiales del partido nacionalista, según dicen, mereciendo la doctrina sostenida en dichos artículos las censuras mes graves que tiene la Iglesia.» Exhortación que motiva, a su vez, un documento del anuncio, fechado a 3 de mayo de 1911, en el que se dice: *es deber, además, de todo católico el combatir todos los errores reprobados por la Santa Sede, especialmente los comprendidos en el "Syllabus" y las "libertadas de perdición" proclamados por el llamado "derecho nuevo o liberalismo", cuya aplicación al Gobierno de España es ocasión de tantos males, al tiempo que aconseja que "para evitar cualquier idea inexacta en el uso y aplicación de la palabra "liberalismo" téngase siempre presento la doctrina de León XIII".»

Luego la historia se hace más conocida hasta llegar a este año de 1978, en que en una «Reflexión pastoral» .de la jerarquía eclesiástica guipuzcoana, publicada en el «Boletín Diocesano» del mes de mayo, se solicita -la desextranjerización del País Vasco». De cuanto queda dicho se deduce claramente que ni la idea de Sabino de Arana y Goiri fue original, ni fue consecuencia lógica y continuación del carlismo, ni tenia arraigó alguno en las provincias vascongadas por ser creación extranjera.

Luis LARRAÑAGA BILBAO

 

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