Autonomías ¿quién las paga?     
 
 Diario 16.    20/02/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Autonomías, ¿quién las paga?

Las repercusiones económicas de la asunción de autonomías se harán sentir a largo y a corto plazo. Estas últimas repercusiones (para los políticos las más importantes) serán predominantemente negativas para los habitantes de las nuevas regiones autónomas. Es muy difícil que sea de otra manera.

En primer tugar, cómo se ha puesto de relieve en la prensa, los Gobiernos autónomos van a implicar una duplicación de burocracias: se van a crear nuevas maquinarias estatales en las regiones sin que se reduzca (y menos con el paro que hay) la maquinaria burocrática central.

De un modo u otro, vía impuestos o vía inflación, el coste recaerá sobre el ciudadano. Además esas nuevas burocracias, por ser nuevas, serán inexpertas: el coste de su educación (ineficacia en los servicios, contratación de más personas para menos trabajo)

también recaerá sobre el ciudadano, especialmente el más cercano a los flamantes y bisónos funcionarios. Pero no todo tienen que ser calamidades, ni siquiera a corto plazo: es de esperar que los problemas de la duplicación y de lá bisoñez se vean parcialmente compensados por el entusiasmo y la buena voluntad de los nuevos funcionarios, entre los que habrá muchos que tengan una cierta conciencia de misión.

A pesar de todo, pensamos que el desarrollo del proceso autonómico puede encerrar notables ventajas. A largo plazo el volumen de las burocracias podrá adecuarse a las necesidades, y la descongestión burocrática de Madrid beneficiará al funcionamiento del Estado.

 

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