Autor: García Serrano, Rafael. 
   El pudor democrático     
 
 El Adelanto.    09/08/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL PUDOR DEMOCRÁTICO

MIÉRCOLES, 1 DE AGOSTO DE 1979 —Conforme más se embalan los separatistas, más confían los que no lo son en la pena de muerte, incluso el señor Rubial, del PSOE («el desconcertante señor Rubial» le llama con precisión de alta claridad, Alcocer en su columna de El Imparcial). El señor Rubial ha expuesto muy bien las cosas: «Hay una manera de liquidar a la ETA. Lo que hizo Francia con la OAS, una organización de gran fuerza y con la que estaban comprometidas altas personalidades de aquel país. Pero esto no lo puede decir ningún demócrata.»

Los demócratas son unos hipócritas, pero, en Francia, al menos, son eficaces Aquí, además de demócratas, que a mi juicio personal ya es bastante para descalificarlos como políticos, a lo largo de dos siglos, son ineficaces. Garrigues, metido en el antiguo Ministerio de la Vivienda y de Obras Públicas, que ahora no sé ni siquiera cómo se llama de tan poco como se usa, no empleó un ladrillo ni para marcarse un chotis. Mi pequeño y abandonado Marcelino —al que tengo tan descuidado que me han llegado rumores de su disgusto, porque, digo yo a lo mejor piensa y todo y discurre así: «Si hasta el tal de García Serrano no me nombra, mal debe andar mi imagen en el país» —, mi mínimo y sonriente Marcelino, con eme de Metternich, no ha ligado una amistad ni con la nación más tirada y trotona del mundo, que no digo quien es para no despertar suspicacias entre varias.

La democrática Francia resolvió lo de la OAS a base de asesinos pagados, de la mafia corsa, de sus propios «barbouzes», de unas cuantas ejecuciones, algunas de ellas abatiendo para siempre a las mejores figuras militares galas, las mismas que habían aupado de nuevo a De Gaulle al poder y que, inmediatamente, exclamaron con aquel centurión de Larteguy: «Hemos llevado al poder a un hombre que no era de los nuestros», Francia utilizó las palizas, las torturas, las drogas, el dinero, la corrupción, la justicia, la puntería fuera y dentro de reglamento y acabó con la OAS.

Ese es el procedimiento al que alude delicadamente el púdico demócrata del PSOE —partido organizador de los métodos más científicos de eliminación de sus enemigos, desde Calvo Sotelo, liquidado por la Motorizada de don Indalecio Prieto, que era el hombre bueno y compasivo del socialismo español, hasta las chekas y preventorios del SIM, debidos también a la Minerva del millonario astur-bilbaíno, pasando por las Brigadas del Amanecer, que no sé a quién diablos se le ocurrieron, pero que también procedían de caletres del PSOE— de manera que el señor Rubial no se atreve a decirlo, pero lo insinúa Es lógico. Piensa como aquel caballero que oía gritar a unos muchachos al paso de Tarancón en el entierro del almirante Carrero:

— ¡Tarancón al paredón! ¡Tarancón al paredón!...

Y el caballero les aconsejó como Rubial:

— Nenes esas cosas se hacen pero no se dicen

Rafael GARCÍA SERRANO

 

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