Autor: Armesto, Victoria. 
   De las elecciones de Lugo y León     
 
 ABC.    29/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

TRIBUNA PUBLICA

De las elecciones de Lugo y León

Para nosotros, las elecciones de Lugo han tenido una gran importancia, ya que, a cierta distancia de las elecciones generales de marzo y de las municipales de abril, nos aclara el estado de ánimo de nuestro presunto electorado.

Yo creo que todos tos partidos estaban muy, muy Interesados en lo que pudiera ocurrir en tugo; y no es extraño que la capital gallega fuera visitada antes de los comicios por los principales líderes políticos del pais. A pesar del Congreso del Partido Socialista Obrero Español, Felipe González su desplazó hasta tugo para dar un mitin, en donde, según mis informaciones privadas, ocurrieron algunas cosas raras y violentas; estuvo en Lugo Otero Novas, el ministro de UCD, que es también diputado per la misma ciudad; estuvo Carrillo, que dedicó en gran parte su mitin a hablar mal de Fraga, y estuvo Fraga, que denunció 1os males de España ante unas tres mil personas.

Fraga, hijo de Lugo y muy unido a su tierra, se jugaba en esta elección más que los otros. Para Coalición Democrática-Alianza Popular estas elecciones municipales eran pieza importante cara a su desarrollo futuro.

En tas elecciones pasadas, de un censo electoral de 52.957 habian votado 30.075, y UCD obtuvo ocho concejales, cuatro el Partido Socialista, cuatro Coalición Democrática, dos el Bloque Gallego, cuatro los independientes de Ramón González y tres de tos independientes por Lugo.

Fueron algunos de estos independientes —en general personas de centro-derecha— quienes, en desacuerdo con los resultados de abril, provocaron la anulación de las elecciones y originaron esta nueva convocatoria. Seguramente han lamentado su iniciativa, pues para ellos no fue afortunada, ya que los independientes por Lugo han desaparecido, y de los cuatro concejales de Ramón González añora sólo quedan dos.

Se ve que la fórmula de «independientes», que tanto éxito tuvo en Galicia en las primeras elecciones democráticas de alcaldes, ha perdido en gran parte su magia, y que los mismos que antes buscaban esta solución eclética y no desprovista de ambigüedad hoy o no votan o votan a los partidos tradicionales.

En general, no votan. Los gallegos no protestan —decía Castelao—; los gallegos emigran. Otro tanto puede decirse del voto. Los gallegos muestran su disgusto político, su falta de compenetración con los partidos en el Poder y con los de la oposición, encerrándose en su casa y enterándose de los resultados por la televisión. Mientras los partidos embadurnan las paredes, el presunto elector, totalmente desinteresado, se encoge de hombros y dice: «Ala eles.»

La abstención en estas elecciones de Lugo ha sido tan pavorosa que alcanza la cifra del 56 por 100. En realidad es la gran triunfadora de los comicios. Si del censo de 52.000 almas en ¡as pasadas elecciones votaren 30.000, en esta ocasión ya sólo se acercaron a las urnas 23.000. Permaneció en su casa la derecha sociológica, que es la más inclinada a la abstención, pero en Lugo también hubo mucha gente de izquierdas que siguió su ejemplo.

El partido gubernamental obtuvo un éxito que a la vez fue un fracaso. Me explicaré: fue un éxito porque de ocho concejales pasaron a nueve, y un fracaso ¡porque (milagros de la ley de Hondt) han tenido menos votos que en la elección anterior. Tuvieron unos 124 menos.

Mientras UCD perdió votos dentro del mismo campo del centro-derecha, Coalición Democrática-Alianza Popular los ganaba. Obtuvo casi 500 votos más y pasó de tener cuatro concejales a tener seis.

e1 éxito del partido fraguista vino a derrumbar las predicciones de que Alianza Popular estaba condenada a morir asfixiada entre la UCD y la Unión Nacional. Se llegaba a decir incluso que Fuerza Nueva acabarla suplantando a Alianza; Blas Pinar, a Fraga, y que la llamada «derecha dura» sería debido a los errores centristas) más fuents a la larga que los conservadores de carácter liberal, línea representada por Alianza.

Habiéndose producido en Lugo el desplome de Unión Nacional, que en las pasadas elecciones había obtenido 1.000 votos, se insinúa una tendencia inversa, creyéndose ahora que será Coalición Democrática y Alianza Popular quienes a la larga acaben canalizando y asumiendo muchos de los votos que, por desencanto y decepción, hasta hoy podían haber afluido hacía la derecha «dura». El imperio de las circunstancias y la inevitable aceptación de la sociedad y el país posibilitará en la derecha unas posturas más flexibles.

El resultado de las elecciones de Lugo se complementa con el de las elecciones de León, en donde, anulados los resultados parciales de unas cuantas mesas, Coalición Democrática ha. ganado un concejal que pierden los comunistas.

Mientras se diseña un pasible resurgir de una derecha amplia, consolidada y a la vez conservadora y liberal (como el partido canovista), mirando hacia la izquierda, en el mapa electoral túcense, es verdaderamente notable el desplome del PSOE, que, si bien conserva sus cuatro concejales, ha perdido 1.000 votos. Son, posiblemente, las consecuencias de aquellas luchas intestinas del pasado verano y es la ausencia y abandono de Modesto Seara, y lo ocurrido en La Coruña con el antiguo miembro del PSP Marcelino Lobato, y la defraudación de algunos «históricos» como Pepin García, así como otros sucesos centrados en torno al buen amigo Vázquez. A estas luchas intestinas se ha unido tal vez la actitud ambigua del

Partido Socialista Gallego en el pleito de marxismo sí o marxismo no de los Congresos nacionales; ambigüedad que ha sido, por otra- parte, penalizada por su exclusión de la ejecutiva. Todo ello, unido tal vez en menor medida a los mencionados accidentes del mitin felipista, ha contribuido a un desgaste acelerado por la desdichada gestión de las Alcaldías de la izquierda gallega.

Algunos alcaldes socialistas o aliados a los socialistas han hecho más daño a la izquierda en pocos meses que le hubiera hecho una inteligente propaganda de las derechas durante años. Tampoco, por lo que se refiere a Galicia, parece que les haya podido beneficiar la unión con los comunistas, que, como siempre ha sucedido (y ahi están los ejemplos de Italia, Francia, etcétera), siempre se beneficia de estos pactos a cesta de la «ingenuidad» socialista.

Posiblemente esos 400 votos ganados por los comunistas en las elecciones de Luso sen producto del desencanto socialista; y el comunismo, con sólo 1.727 votos, obtiene (otro milagro de la ley de Hondt) dos concejales que sólo le cuestan, amen de los que ya tenía, 200 votos cada uno.

El Bloque Nacional Popular Gallego, aunque ganó unos 22 votos, mantuvo el mismo número de concejales que tenía, que eran dos.

Posiblemente a este partido no le ha beneficiado la complicidad supuesta de algunos de sus militantes con los incendios de los montes. Otras circunstancias no menos desgraciadas ni desdichadas, así como sus posibles contados o simpatías con partidos vascos relacionados con ETA, explican que, si bien no perdieron a sus 2.000 correligionarios, que sin duda comparten sus ideas, no han conquistado apenas ningún elector más fuera de los ya citados "22.

Si bien alguna gente sigue creyendo que un partido de derechas de carácter nacionalista podría tener algún futuro electoral en Galleta, es difícil predecir lo que puede ocurrir a la larga con algunas coalicionas en donde coexista una cierta derecha nacionalista con el marxismo-leninismo.

El elector gallego es por lo regular, cauto y pide ante todo claridad. Le gusta en general votar al Gobierno sí está conforma con su manera de gobernar y se abstiene en señal de protesta. Dentro del campo del centro-derecha la unión de UCD y CD nos va a proporcionar un alcalde de centro-derecha en Lugo y otro en León, desplazando en esta última ciudad al actual alcalde, que era del PSOE.

Ambas elecciones parecen demostrar, primero, que la unión del centro y de la derecha es tan efectiva en España como en Francia y, segundo, que UCD y Coalición Democrática-Alianza Popular están, como España y Marruecos, condenadas a entenderse. Podrán quererse bien o mal los líderes, podrá haber todavía heridas mal curadas de las luchas pasadas, posiblemente los errores fueron grandes por ambas partes; pero las necesidades políticas imponen un pragmatismo, y dentro de la realidad hay que moverse.

En el mapa político nacional comienza a dibujarse el embrión de lo que acabará siendo un partido de derechas conservador y liberal, llamado a ser la conciencia crítica de la UCD. Este partido será en gran parte producto de la decisión de los militantes de base que, con sus reticencias y reservas, con su abstención y con su voto, como esta vez liberado del miedo, nos han mostrado el camino. En él estamos. Y con una mayor esperanza.

Victoria ARMESTO Diputada CD por la coruña

congreso de los diputados

 

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