Las necesidades de nuestra armada y U.S.A.     
 
 Ya.    11/04/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Las necesidades de nuestra Armada y U. S. A.

De "Informaciones":

• "Esperamos fervientemente que se firme la renovación de los acuerdos sobre las bases americanas en España. La no renovación de los pactos España-U. S. A. supondría un grave deterioro para la estrategia de la defensa occidental en el Mediterráneo." (Manilo Brossio, el 25 de majo de 1970, siendo secretario general de la O.T.A.N.)

• "Los Estados Unidos necesitan imperiosamente llegar a un acuerdo con España que sustituya al convenio militar sobre las bases naval y airea. La irrupción soviética en el Mediterráneo y en el Atlántico bastaría para que Washington no pueda permitirso el lujo de perder la utilización de las bases militares en España." ("The New York Times", 30 de mayo de 1970.)

• "La potencia naval soviética se ha transformado radicalmente en los últimos años... Nosotros nos preguntamos si, en caso de confrontación, la O. T. A. N. podría cerrar el estrecho de Gibraltar a fin de obligar a la Marina soviética—y particularmente a los submarinos—a abandonar el Mediterráneo. Pero hay que reconocer que el bloqueo sería imposible." (Almirante Rivero, en septiembre de 1973.)

A tenor de todo lo anterior, parece lógico concluir que no caben dudas sobre la importancia estratégica de nuestro territorio ni cobre la necesidad de dotar a nuestras fuerzas armadas de poderosos medios defensivos-ofensivos. Sin embargo, nos vemos obligados a constatar que la realidad es diferente y partir de dos observaciones que nos parecen fuera de discusión:

1.º La actual Armada española se encuentra comparativamente en una situación de operatividad inferior a la que tenía en 1936. Este "handicap", aunque evidentemente aliviado, no ha sido superado con el préstamo de la U. S. Navy de más de 30 unidades a la Armada española, bastantes de las cuales ya han sido devueltas.

2.º España ni pueda tener una. absoluta soberanía diplomática ni puede autorresponsabilizarse de su propia defensa naval—lo que, a tenor del pensamiento estratégico de la Casa Blanca, sería saludable—, al no se potencia geométricamente una ayuda exterior a nuestra Armada. De esta dependencia diplomático-estratégica es ilustrativo el hecho de que el control europeo del estrecho de Gibraltar recaiga sobre la responsabilidad anglosajona: Roto y Gibraltar.

No puede dudarse que los Estados Unidos han contribuido ni potencial que nuestra Marina dispone en estos momentos mediante la entrega de unidades a título de préstamo. Pero España ha dado mucho a cambio. Recordemos una frase de la declaración gubernamental española, de junio de 1969: "Las bases establecidas en 1953, con todo su valor, constituyen hoy día un riesgo más que una protección." España no se ha negado a asumir un riesgo si ello suponía su necesaria contribución a la defensa occidental y obtenía, al menos, contrapartidas adecuadas. Pero resulte, sin embargo, que no estamos en la O. T. A. N., que no puede prescindir de las bases de nuestro territorio, y que nuestra capacidad defensiva es puesta en duda por nuestros propios responsables militares. ¿Hay proporcionalidad, de hecho, entre esta situación y la naturaleza e Importancia de las facilidades de todo orden dadas por España a Estados Unidos, que Incluyen el nao de bases por submarinos nucleares estratégicos? Junto a todo lo ya dicho, tengamos en cuenta que España ha recibido, entre 1945 y 1971, 2.456 millones de dólares de ayuda económica y militar, de un total de 49.343 millones de ayuda a Europa. Los Países Bajos, Yugoslavia, Turquía, Pakistán, Oréela, Irán y Brasil son, entre otros, países que han recibido mayor ayuda exterior de Estados Unidos.

En este contexto, el hecho de que la Armada española haya rechazado tres destructores estadounidenses—ofrecidos en préstamo—es la "anécdota" que no» daba pie a un comentario mucho más general. El señor embajador de los Estados Unidos asegura que los citados destructores tenían valor para su país como buques en activo. Los responsables de nuestra Armada estimaron que no y por eso los rechazaron. Una disparidad de criterios en la que nos libramos de entrar, pero que ahí está como dato a considerar.

En la letra de los acuerdos de 1970 se especifican las unidades navales que serán cedidas a España, pero en su espíritu debe de figurar que estos buques estén en buenas condiciones generales."

 

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