Autor: López Zumel, José María. 
   Objetivación a las disparidades regionales     
 
 ABC.    09/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Objetivación de las disparidades regionales

El «Anuario» Banesto del mercado español 1980, al que ya nos hemos referido en una ocasión anterior, ha recopilado información estadística de muy diversa procedencia, sistematizándola con el fin de que sea útil a quien pretenda medir los desequilibrios regionales españoles, antes de que el proceso autonómico se pusiese en marcha.

En dicha publicación han sido empleadas treinta y dos fuentes de datos diferentes, con lo cual se han logrado perfiles muy completos del panorama general que nos ofrecen los territorios autonómicos. Ello obliga a una labor de síntesis y vulgarización de las características más relevantes de los datos que se publican, si deseamos hacerlos asequibles al gran público.

Nosotros creemos que dicha tarea, aunque ingrata, puede ser muy útil a la sociedad, pues permite desdramatizar problemas económicos y sociales, de suyo conflictivos, y facilita su solución. Esta se simplifica cuando se despoja a la temática económicosocial de la ganga demagógica que suele acompañarla, lo cual permite mayor aceptación pública de sus vías resolutorias, objetivo que sólo se alcanza cuando son medidos de forma precisa los términos en los conflictos citados se plantean y no se trata de resolverlos partiendo de subjetivismos ideológicos que siempre han emponzoñado este género de problemas, impidiendo alcanzar soluciones de forma científicamente correcta.

La necesidad de sinterizar las magnitudes estadísticas publicadas, se agudiza cuando se trata de información de tipo regional, pues en estos casos las series de datos suelen ser más extensas y, por lo tanto, más complicadas una observación directa de las cifras. Por ello, antes del examen de la publicación arriba mencionada, manifestamos nuestro deseo de contemplar sólo, a través de ella, aspectos diferenciales de las regiones españolas circunscritos a temas demográficos, sociales y económicos cuya medición se efectúe utilizando magnitudes tan significativas como el producto obtenido por habitante y persona activa, coeficientes de disponibilidad de servicios en los hogares, graduación del nivel cultural y otros baremos similares.

Observando los datos del Producto Interior Bruto (PIB) obtenido en los territorios de cada ente autonómico, se aprecia rápidamente que tres regiones destacan por su riqueza; como puede suponer cualquier persona con un mínimo conocimiento de nuestros problemas económicos, son las Vascongadas, Cataluña y Madrid.

Las personas activas que trabajan en estas zonas de España consiguieron rendimientos muy superiores a los obtenidos en cualquier otra región del país; se logró superar en el año 1977 la cota de 750.000 pesetas como valoración media del producto obtenido por cada trabajador en cada una de las regiones ricas citadas. Por el contrario, en la parte opuesta, destacando por su mínimo rendimiento, aparecen Galicia y Extremadura, regiones donde a duras penas se superan 400.000 pesetas en concepto de producto medio obtenido por cada persona activa.

Debemos destacar, además, que estas dos bolsas de pobreza se hallan precedidas por las provincias castellano manchegas, en las que se obtienen rendimientos algo superiores, pero sin que. en general, se llegue ni a dos tercios de tos que se consigue en cualquiera de las tres regiones ricas citadas.

Los desequilibrios mencionados se agudizan entre las provincias norteñas y Madrid, respecto de Galicia, pues el rendimiento medio que logran con sus actividades económicas vascos y madrileños duplica el que obtienen los gallegos. Además estas diferencias, tan marcadas de productividad, repercuten, como es lógico, en el nivel de riqueza disponible por los habitantes de cada una de las regiones mencionadas.

Así, si consideramos la distribución del producto obtenido entre todos los habitantes de estas regiones, trabajen o no, resultan rentas medías muy diferentes, consecuencia de los desequilibrados recursos económicos disponibles en las zonas que estamos examinando; nótese que mientras en las tres más ricas de España cada persona puede conseguir más de 300.000 pesetas por término medio, durante 1977, en Extremadura no se llegó ni a la mitad de dicha cifra y en Galicia los ingresos por habitante alcanzaron sólo 185.197 pesetas durante el año mencionado. El conjunto de los datos que hemos recopilada aquí nos revela que existe en España una marginación económica real de ciertas regiones respecto a otras. Se han subrayado situaciones extremas aunque cabría mencionar otras que, aun siendo menos llamativas, también podrían ser tenidas en cuenta como son los casos de Murcia, Andalucía y la meseta castellano-leonesa, cuyas economías son también muy débiles.

Lo grave de estas diferencias económicas es que originan otras desigualdades de mayor importancia, a que haremos mención en una ocasión próxima y que configuran las posiciones de marginacion de ciertas regiones españolas frente al evidente predominio de vascos, catalanes y madrileños.—José María LÓPEZ ZUMEL.

 

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