El "caso leonés"     
 
 Diario 16.    14/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El «caso leonés»

La configuración del mapa autonómico español fue un arreglo de sastre malo, en el que un roto nacionalista valía tanto como un descosido regional. Y ahora están rompiéndose las costuras que los partidos de izquierda y derecha, según intereses exclusivamente electorales, zurcieron apresuradamente.

La separación de la provincia de León del ente autonómico de Castilla-León es un gesto de indudable base popular contra una medida caciquil —la imposición de Martín Villa a sus alcaldes—, a la que otro caciquismo oportunista —el de Alianza Popular— ha dado picara replica. No hay en los leoneses intención alguna separatista, nacionalista o nítidamente regionalista.

¿Qué persiguen entonces? Ante todo, deshacer la forma en que se les «autonomizó» contra su voluntad. Y como difusa alternativa, buscar un reagrupamiento de las tres provincias del antiguo Reino.

Hay razones de la Administración que el sentimiento local no entiende. Y aunque es obvio que los frutos de autonomías nacidas «a la contra» está siendo poco y malo —he ahí el caso de La Rioja y el esperpéntico intento segoviano—, parece evidente que lo deseable es rehacer despacio y bien lo que se hizo deprisa y mal.

Para nosotros, está clara la conveniencia de autonomías sólidas no sólo en sus necesidades, sino en sus sentimientos, pero es indudable que todo lo que no se hace democráticamente acaba deshaciéndose. Siendo la acción de los leoneses en última instancia integradora, hay que esperar que no acabe en mera reacción.

 

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