Convivencia fraterna     
 
 Ya.    14/04/1973.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Convivencia fraterna

De "Ecclesia":

"En el campo de la convivencia social vemos, casi a diario, crecer la violencia y las tensiones, hasta el punto de teñir de sangre nuestras calles. La universalidad de estos fenómenos, que, incluso con mayores signos de gravedad, se producen actualmente en todos loe países, no puede adormecer nuestra sensibilidad ni aquietar nuestra conciencia. Hemos de abordar los problemas con realismo y con alta responsabilidad cristiana, buscando, sin cobardía, las raíces de los males sociales, que enfrentan a los hermanos y los impulsan al odio, a la lucha e incluso al crimen. "Por principio—escribe en una reciente nota pastoral el cardenal-arzobispo de Barcelona—, hay que rechazar la violencia: "La violencia no es evangélica ni cristiana" (Pablo VI). Pero no se puede condenar con ligereza la violencia sin analizar con seriedad sus causas. Hay situaciones injustas que oprimen e impiden el libre ejercicio de los derechos mis elementales. Ciertos choques y violencias podrían ser evitados si las reformas necesarias llegaran a tiempo. La justicia es una condición ineludible para la paz."

El Día del Amor Fraterno nos pide un esfuerzo común, nacido de lo más hondo de nuestra fe, para construir una convivencia más fraterna en la búsqueda decidida de soluciones concretas, y justas, a los problemas y a los egoísmos que separan a los hermanos. Debemos recordar, en estas circunstancias, el programa que nos presentaba Juan X-XIII en la "Pacem in terris", programa tantas veces propuesto por la Iglesia a sus hijos; "Entre las tareas más graves de los hombres de espíritu generoso hay que incluir, sobre todo, la de establecer un nuevo sistema de relaciones en la sociedad humana, bajo el magisterio y la égida de la verdad, la justicia, la caridad" y la libertad: primero, entre los individuos; en segundo lugar, entre los ciudadanos y sus respectivos Estados; tercero, entre los Estados entre sí, y, finalmente, entre los individuos, familias, entidades Intermedias y Estados particulares, de un lado, y de otro, la comunidad mundial. Tarea, sin duda, gloriosa; porque, con ella, podrá consolidarse la paz verdadera, según el orden establecido por Dios." Cos lamentos y pesimismos estériles lamas se arreglan los conflictos sociales, que, para su adecuada superación, precisan de hombres capaces de hacer vida, con .su amor y su sacrificio por los demás, el mensaje salvador de la Ultima Cena."

 

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