Autor: EUROPEO. 
   El aborto italiano derrotado     
 
 El Alcázar.    10/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL ABORTO ITALIANO DERROTADO

Aunque los democristianos gustan de adornarse con plumas ajenas y no han dejado de hacerlo

en esta ocasión, hay que señalar que el torpedeamiento de la polémica ley del aborto en Italia

no es obra suya. Tienen que agradecerle este favor a los "fascistas" del Movimiento Social

Italiano y a un puñado de senadores del llamado "Bloque laico". Naturalmente, los

democristianos no solicitaron el voto negativo de los "missinos", porque no iban a manchar su

pureza democrática, —incluyendo la de los que en otros tiempos fueron fascistas entusiastas y

cantaban "Giovinezza" y asistían con su camisa negra a las "adúnate" de Piazza Venezia y se

contentaban con un carguito en un periódico o en la oficina de un "Federal" tiel régimen— con

tales contubernios. Los democristianos reservan el solicitar favores o "compromisos" o

"convergencias" sólo tratándose dé comunistas. Entonces todas las aproximaciones son

válidas y la pureza democrática puede dejarse a un lado. Después de Adjubei, el Vernp de

Krustchev, ¿no se na recibido a Kadar, el cómplice de los masacradores de Budapest, que le

instalaron en el poder, el hombre de la traición comunista, la contrafigura del heroísmo y la

fidelidad católica que representó su prisionero virtual, el Cardenal Mindszenty? No pidieron el

voto a los senadores del Movimiento Social, pero éstos votaron de acuerdo con su conciencia,

negativamente. Como católicos.

¿Que habría sucedido si, para arreglarles las cuentas a los democristianos, que no dejan de"

hostilizarles y que les pondrían fuera de la ley si pudieran, los missinos se hubieran abstenido o

hubieran votado a favor del proyecto, anteponiendo la baja política a su deber de católicos?

Estaban en su derecho al hacerlo. Pero lo que habría sucedido es que, como el proyecto ya fue

aprobado por el Parlamento, —donde a juzgar por las cifras afirmativas tuvo que haber

"francotiradores" del "sí"— habría pasado definitivamente, y hoy la democracia cristiana no

empavesarla corno lo hace, como si la victoria fuera obra suya.

Se lo debe también al "Bloque laico", —socialistas, comunistas, social demócratas,

republicanos, liberales, radicales, revolucionarios e independientes de izquierda—, que es

mayorítario en el Parlamento y en el Senado y que puede, pues, dictar su ley. Que estaba

dispuesto a aplicar la aritmética democrática para yugular el derecho natural y el derecho a la

vida. Pero a esta mayoría numérica y absurda se le escaparon siete senadores que, contra lo

esperado, se opusieron al proyecto de ley. Estos siete desertores sumados a los democristia-

nos y missinos, son los que han decidido la batalla. La ley del aborto ha pasado a mejor vida,

por lo menos hasta dentro de seis meses, y en ese plazo de tiempo correrá mucha agua bajo

los puentes del Tiber.

Hubiera sido una vergüenza que un gobierno, aunque minoritario, presidido por un político

profesionaimente católico o un católico profesionalmente político, como prefieran, hubiera, dado

á Italia, capital Roma, una ley infame. Ya es bastante que la hayan mancillado en jos mismos

días, las plantas del jefe comunista húngaro Kadar.

¿Quiénes han sido esos "francotiradores" laicos? ¿Quejes .ha movido a romper la disciplina del

partido, que es tanto como decir la disciplina de la "maffia"? Se habla de "maniobra política

extremadamente hábil" de la democracia cristiana, y por este término puede entenderse lo que

se quiera, incluyendo lo más sucio. Pero, ¿por qué desgarrarse fas vestiduras a causa de

ciertas costumbres democráticas, que no son, además, privativas de Italia, ni de la "habilidad"

de la democracia cristiana ni de la "debilidad" de los parlamentarios. La democracia no es tan

pura, Bella y admirable como nos la quieren pintar. En la Grecia clásica, según dicen un

ejemplo, se trataba así a los ciudadanos más ilustres: Arístides estuvo cinco años desterrado

en su ancianidad; Temísíocles, desterrado también, falleció en tierra hostil; Pericias fue

acusado y depuesto; el escultor Fidias murió en prisión; Ictinius tuvo que huir y murió entre sus

enemigos; Anexágoras, condenado a muerte falleció en el destierro; Eurípides, expulsado,

falleció en el extranjero; Tucidides, se desterró voluntariamente; Alcibiades fue desterrado y

asesinado; Sócrates fue condenado a muerte; Platón fue vendido como esclavo; Aristóteles,

acusado falsamente, huyó y murió lejos de Atenas; Demóstenes, perseguido, se envenenó.

Pero, ¿está siquiera satisfecha la democracia.cristiana del servicio que le han hecho,

rechazando el proyecto sobre el aborto? Hay sus dudas, porque el torpedeo ha llegado en el

momento más delicado de sus conversaciones para la cooperación con el partido comunista, y

el rechazo ha puesto de malhumor a Berlinguer, aunque lo disimule. Este no ignora que en las

filas de su propio partido hay quien Je reprocha la lentitud del avance hacia el "compromiso

histórico", y ahora podría aumentarse esa lentitud porque los otros partidos del "Bloque laico"

enseñan sus uñas a los "budas" democristianos, acusándoles de no haber jugado limpio con

esta operación en la que, a falta de aprobarse el aborto, lo abortado pudiera ser la continuación

de las conversaciones. Pero los pequeños partidos tendrán que dirigirse la "ofensa" que se les

na hecho en el Senado, porque si ellos se retiran al Aventino, los democristianos y los

comunistas proseguirán a solas, —más-en secreto y a solas que lo están haciendo ya—, sus

conversaciones y se entenderán a expensas de ellos. Tanto los políticos del escudo con la cruz

como los de la hoz y el martillo ya han anticipado que el voto en el Senado no afectará a la

negociación en marcha. Lo que parece muy oscuro cuando se toma la democracia por lo que

no es, resulta muy claro cuando se la considera bajo su verdadera luz de compadreo y

chalaneo.

EUROPEO

 

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