Autor: García de Leániz y de la Torre, Pedro. 
   La actualización de pensiones     
 
 Ya.    06/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Lo actualizacíónl de pensiones Beneficia a cerca de tres millones y medio de personas • Deslígamiento

progresivo de los sistemas que interrelacionán cotización con pensión • Un presupuesto anual de más de

doscientos mil millones de pesetas para los pensionistas

Con efectos del reciente 1 de noviembre, la Seguridad Social ha elevado todas sus pensiones. El ritmo—

disparado—de incremento del nivel y, por .consiguiente, del coste de la vida han hecho que se preste

singular atención, tanto económica como -social, a cuantos, tras una vida de trabajo, llegan a la situación

de jubilado, y asimismo, a quienes tuvieron que dejar de trabajar por causa de invalidez o se hallaren en la

condición de viudedad, orfandad u otras relaciones de parentesco respecto de un trabajador o, en su caso,

un pensionista. Asi, la prestación económica o pensión que la Seguridad Social reconoce (como conse-

cuencia de una cotización previa) a quienes pasan a la situación de inactividad laboral o dependen de

quien llegué a ella, comenzaron, hace unos años, a tener una consideración, además de singular, im-

portante (y a menudo, prioritaria), periódica y a fecha fija, en cuanto a su actualización y mejora

permanente y progresiva. Efectivamente, hasta la ley de perfeccionamiento de nuestra Seguridad Social,

de 1972, las revisiones del valor de las pensiones eran escasas y muy distanciadas en el tiempo,

habiéndose llegado entonces a la existencia de unas pensiones de exigua cuantía y absolutamente

desfasadas con, el nivel ambiental de vida.

De ahí la preocupación del Ministerio de Trabajo por revalorizar cuantías y establecer sistemas de fijación

actualizada de las pensiones. De ahi e] indudable avance social, que ha supuesto consolidar, de hecho,

corno fecha de revisión, anual y periódica, el 1 de mayo, Fiesta del Trabajo, y de hacerlo para todos los

pensionistas, sin exclusión alguna, en el ámbito de la Seguridad Social. De este modo, en esa fecha, desde

el año 1973 hasta el presente 1976, se ha venido realizando tal actualización general, con la

particularidad, además, de haber favorecido, de forma proporcionalmente mayor, a las pensiones de

cuantía más baja e inactual y haber establecido la garantía de unos mínimos mensuales, por debajo de los

cuales no se admite ya la existencia de ninguna pensión. A este conjunto de mejoras se une ahora una

segunda actualización anual al incrementarse, tras la segunda revisión del salario mínimo, que este año se

ha realizado al amparo de la ley de Relaciones. Laborales, la cuantía de todas las pensiones de la

Seguridad Social,

A todo esto y a los buenos propósitos que, sin duda, ello entraña, ha de añadirse lo que cabe deducir de

tales medidas: un desligarse progresivo de los sistemas que interrelacionan cotización con pensión (de

forma similar a la de las primas y los beneficios del seguro privado) para acentuar, cada vez más, la idea

de solidaridad que exige una justicia redistributiva que debe ser norma y actuación de una auténtica

Seguridad Social.

A estos aspectos positivos de «na medida de "política social", que beneficia a unos 3.4OO.OOO personas,

únase la atención que se traduce en una serie de medios y servicios que pone a disposición de los

pensionistas el correspondiente Servicio Social, creado por nuestra Seguridad Social para su asistencia

(residencias, hogares y clubs; asistencia a domicilio; turnos de vacaciones, etc.), así como las incipientes

actuaciones de un plan nacional gerontológico. Por otra parte, no cabe desconocer la incidencia que estas

medidas, económicas y asistenciales, tienen en los demás sectores de jubilados y retirados del país y

pensionistas en general, como onda expansiva del avance social que representan y que, tan solo en lo

relativo a personas de más de sesenta y cinco años, alcanza, teóricamente, a un 10 por 100 de nuestra

población, aunque solamente l.2OO.OOO sean pensionistas de jubilación de nuestra Seguridad Social.

Sin embargo, junto a ese importante esfuerzo, que supera ya ampliamente tos 200.000.000.000 de pesetas

anuales, están sus aspectos negativos y la problemática que encierran. Entre ellos, y en primar lugar, la

denunciada insuficiencia de las pensiones que llega a pedir que el mínimo por pensión sea Igual al salario

mínimo del trabajador en activo. Inmediatamente después, la insuficiencia de puestos residenciales y

demás servicios asistenciales ante el enorme número de personas necesitadas, al nivel de nuestra época,

de lugar adecuado donde estar, de atenciones y servicios específicos.

Están, ambos hechos, bien presentes en nuestra realidad, y de ellos creo que es completamente consciente

nuestra Seguridad Social y el Ministerio de Trabajo que la dirige, aunque, tal vez, no exista aún

conciencia social exacta ni reflejo de ella, verdadero, en cada ciudadano de nuestro país. De las

dificultades para llevarlo a cabo hablaremos otro día.

Pedro GARCÍA DE LEANIZ

 

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