Autor: Tulla, Alfonso. 
   Los recursos de la Seguridad Social crecen más que los gastos del estado     
 
 Hoja del Lunes.    27/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

VIDA ECONOMICA

LOS RECURSOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL CRECEN MAS QUE LOS GASTOS DEL ESTADO

• Numerosas declaraciones sobre la situación económica

.

• Hay que reforzar las medidas para contener la evolución negativa de las macro-magnitudes

económicas.

MADRID, 25. (Crónica económica exclusiva para la agencia Lagos, por Alfonso Tulla.)

En el mismo día, el Consejo de Ministros daba su aprobación definitiva a las cuentas y balances de la

Seguridad Social de 1975 y el titular de Trabajo presentaba los presupuestos para 1977 de las entidades

gestoras de la Seguridad Social, cuyo importe total asciende a 865.740 millones de pesetas, o sea, el

equivalente al 90 por 100 del presupuesto general del Estado para el año próximo. Otra vez los recursos

movilizados por la Seguridad Social han crecido también proporcionalmente más (el 12,6 por 100) que

los gastos del Estado (19,4 por 100) y algo similar podría decirse respecto a la renta nacional.

Por otro lado, los ingresos han triplicado a los de cinco años antes, 1972, lo cual también es un indicador

de la importancia creciente que ha ido adquiriendo en loa últimos tiempos.

Las dos principales partidas de gastos estimados son las pensiones, con casi 330.000 millones de pesetas

(38,1 por 100), y la asistencia sanitaria, con más de 282.000 (32,6 por 100). Si la primera no debe ser fácil

de reducir, la segunda, que incluye principalmente la asistencia médica y los gastos de farmacia, quizá sí

lo permitiera, aminoración que, combinada con la de los gastos de administración, muy elevados dado el

complejo y costoso sistema burocrático (son 105 las entidades gestoras—Instituto Nacional de Previsión,

mutualidades laborales, etc.—), podría ser sensible. De lo contrario, este integrante de las administracio-

nes públicas superará en breve al primero, la Administración central, y dispararán aún más el presupuesto

global del sector público, que en 1977 rebasa ya largamente los dos billones de pesetas.

Demasiadas declaraciones

En los últimos días se ha producido una oleada de declaraciones de relevantes personalidades de la vida

económica, haciendo hincapié en la gravedad de nuestra Situación, en base a unas cifras de desempleo,

inflación y, sobre todo, de desequilibrio exterior, que han acentuado la baja de la Bolsa y producido el

desconcierto, cuando no el desánimo del español medio.

Dejando aparte que tiene mucha gracia que sean recientes ex ministros, ex subsecretarios, ex asesores,

etc., de ministerios económicos quienes ahora, quizá por conveniencia política, pinten un panorama

catastrófico, en honor a la verdad hay que reconocer que no estamos a tres meses de la quiebra, como se

ha dicho, en una campaña que algún economista, como Funes Robert, ha interpretado como deliberada.

Si la tarea de inflación no es el índice de precios a consumo, como ha dicho un joven matutino madrileño,

sino más bien el nivel de actividad productiva, el momento no es tan peliagudo, ya que va a crecer en

1976 un 2,1 por 100 el producto interior bruto, según los economistas de la Confederación de Cajas de

Ahorro que encabeza Fuentes Quintana.

Por otro lado, el último descenso de las reservas de divisas ha sido, Muy moderado (36 millones de

dólares contra 258 el mismo mes del año anterior) y queda aún un fondo por encima de los 5.000

millones, situación nada parangonable con la de Inglaterra o Italia, cuya deuda exterior publica; si

contáramos los últimos empréstitos internacionales, si es verdaderamente grave.

Sin embargo, en las declaraciones de los últimos días y, en concreto, en las conclusiones sacadas por

Cerón, Fernández Cuesta, Fernández Ordóñez, Alvarez Rendueles, etc., en la Asociación para el Progreso

de la Dirección hay un punto indiscutible, que es la necesidad de una actuación coherente y que alcance el

consenso social.

En este extremo todo el énfasis que se haga es poco. Y no es por mirar el ejemplo Andreotti de Italia,

pero, medio encarrilada la política, hay que llegar a un pacto social que permita, al menos para el período

de transición (es decir, hasta después de ¡as elecciones), reforzar las medidas necesarias para contener la

evolución negativa de las macromagnitudes económicas.

De lo contrario, esto obligaría a precipitar las elecciones, lo cual seguramente no permitiría la cla-

rificación política imprescindible para que el futuro parlamento ya pueda encarar toda esa problemática

económica verdaderamente a fondo, con las reformas estructurales necesarias, cómo la fiscal, que el

mismo ministro de Hacienda enjuiciaba el miércoles ante los periodistas económicos como sumamente

necesaria y de enorme trascendencia social y política.

 

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